Vuelve la campaña Shop Small de American Express, una iniciativa que busca reencontrar al consumidor con la tienda física de proximidad

El suelto, la calderilla, la chatarra, las ‘perras’ o el cambio. Un tintineo en el pantalón o la cartera que tiene los días contados. Una rara avis cuya presencia se ha visto amenazada en tiempos en pandemia. Es lo que se traduce de las conclusiones de un estudio elaborado por American Express que pone de relieve el auge del pago contactless y con tarjeta, tendencia que parece ser inmune a la nueva normalidad: ha venido a quedarse.

La posibilidad de efectuar pagos sin necesidad de efectivo fue, de hecho, la tabla de salvación de buena parte del comercio local que, al mismo tiempo, vio pasar por el mostrador a más gente de lo esperado en pandemia. Un puente entre el consumidor, confinado en casa, y tiendas y comercios más cercanos que nunca. Con la desescalada y la relajación de las medidas, la tarjeta no ha cedido terreno y ya supone el 80,4% del gasto realizado por los españoles en establecimientos físicos. De hecho, en el último año, American Express ha aumentado en 131.000 el número de establecimientos que aceptan sus tarjetas, lo que supone un importante respaldo para el comercio de proximidad.

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