Ubicado en la calle Rothschild en Tel Aviv (Israel) es básicamente un contenedor modular, automático, autónomo y portátil que está abierto las 24 horas del día, los siete días de la semana. Los clientes pueden acceder registrando sus datos y su huella digital.

La automatización y la robótica se hacen cada vez más presentes en el retail alimentario. El pago con huella digital en el supermercado es un ejemplo de ello, y avanza en el sector con su implantación en modelos de negocio cada vez más novedosos.

Es el caso del supermercado Q Take and Go, ubicado en la calle Rothschild en Tel Aviv (Israel), que ha sido desarrollado por Bee Smart Trade Group. Tal y como explica esta compañía se trata de una forma de construir rápidamente tiendas inteligentes en las ciudades e integrar el comercio minorista automatizado en edificios, creando un nuevo punto de encuentro entre el antiguo mundo minorista y los nuevos métodos que reducen los costes operativos y ahorran tiempo y espacio.

Como podéis ver en este vídeo de CYB-ORG Grocery, esta solución inteligente es básicamente un contenedor modular, automático, autónomo y portátil que está abierto las 24 horas del día, los siete días de la semana y permite a los residentes de comunidades pequeñas comprar productos básicos en cualquier momento del día o de la noche, de manera rápida y conveniente. Los clientes sólo tienen que introducir su nombre, número de teléfono, su tarjeta de crédito y su huella dactilar y el registro le permitirá el acceso a la tienda.

VENTA DE PRODUCTOS BÁSICOS

Q Take and Go ofrece así una solución inteligente para la venta de productos básicos en comunidades pequeñas. Esta firma recuerda que uno de los problemas de vivir en este tipo de zonas es «la dudosa rentabilidad y el gasto de administrar una tienda de conveniencia». «Los costes involucrados en la instalación de una tienda y el empleo de trabajadores son a menudo prohibitivos, con el resultado de que muchas comunidades pequeñas en Israel no tienen una tienda local», precisa. «Tener que viajar para obtener los productos básicos resulta en una pérdida de tiempo, gasolina y, en última instancia, un exceso de comida que se compra a granel y termina en la basura», asegura.

Por ello, la compañía incide en las ventajas de este modelo: «Es económico, elimina los costes de mano de obra y es eficiente y flexible«. Además, este tipo de tienda se puede ampliar o reubicar fácilmente, en respuesta a la demanda de los consumidores.

Además, este concepto modular permite también su uso en pequeñas tiendas o supermercados de todos los tamaños ya que se instalan rápidamente. «Los bajos costos de construcción y operación permiten ofrecer a los clientes precios atractivos y ahorros significativos», sostienen sus responsables.

Fuente: foodretail.es