Casos como el de Teria Yabar o Casa Viva demuestran el éxito de acudir al concurso de acreedores a tiempo

El término apocalipsis retail describe la amenaza para la supervivencia de las pequeñas tiendas por la migración del consumo a los centros comerciales primero y al entorno digital después. Con el parón del confinamiento se aceleraron las compras online, dejando a muchos de estos negocios en situación de insolvencia. La falta de ingresos durante la pandemia se ha salvado con inyecciones de dinero público, sobre todo a través de los créditos del ICO, no siempre suficientes para dejar de ser insolvente. A pesar de ello, las sucesivas prórrogas de la moratoria concursal eximen de solicitar el concurso de acreedores hasta el 31 de diciembre próximo.

El abogado José Carles (Carles & Cuesta), evidencia que “es difícil que este tipo de comercios tengan capacidad financiera para soportar la situación, pero no todos están adoptando medidas”. Para lograr el éxito de las soluciones que ofrece la normativa concursal, en el sector retail “se tiene que actuar muy rápido”, afirma Jordi Albiol (DWF-RCD), “porque son negocios que se deterioran a gran velocidad”.

Ha sido el caso, con final feliz, de la firma de moda Teria Yabar y de la cadena de muebles y productos para el hogar Casa Viva. “Lamentablemente no es lo habitual, posiblemente por la moratoria concursal. Habrá que ver cómo se enjuiciará la inacción en las piezas de calificación de los concursos futuros”, afirma Manuel Gordillo (Abencys).

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