La decisión de Deliveroo de salir de España altera de forma sustancial las condiciones de la partida que libran las plataformas digitales de envío de comida a domicilio, un sector que pasará de cuatro a tres grandes operadores y que tiene el reto de adaptarse a la ‘Ley Rider’ a la vuelta de la esquina.



La marcha de al menos uno de los «jugadores» se daba por descontada desde hace años dentro de la propia industria, aunque no estaba claro cuál de los cuatro competidores (Deliveroo, Glovo, Just Eat y Ubereats) caería primero.

Los responsables de las propias compañías han reconocido en múltiples ocasiones y sin ambages que la concentración es imprescindible en este negocio, cuya rentabilización es extremadamente complicada, pese a encontrarse en auge.

La competencia entre unos y otros es feroz, y en el sector es «vox populi» que por ejemplo Ubereats ha decidido pisar el acelerador para crecer en cuota en el país a través de promociones agresivas y fuertes descuentos.

«Alguno tenía que caer, Uber ha estado gastando a lo loco y ha tumbado a Deliveroo. La ‘Ley Rider’ no es el motivo de su marcha, pero sí ha podido ser la puntilla. Que hayan interpretado que para irse en tres meses, mejor ahora», detalla a Efe un directivo del sector bajo condición de anonimato.

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