Durante la pandemia, a causa de las restricciones de aforo en el interior, el Ayuntamiento de Zaragoza permitió ampliar los veladores de Zaragoza con mesas en aceras o con plataformas instaladas sobre plazas de aparcamiento. Todas las ayudas, como la de no pagar las tasas municipales, eran urgentes desde el Ayuntamiento para intentar ayudar a un sector clave en la economía de la ciudad. De hecho, tener o no terraza era la diferencia entre tener que cerrar o poder continuar con los negocios.

Pero una vez que los efectos de la pandemia se van diluyendo, los macroveladores se están convirtiendo en un problema de convivencia para los habitantes que viven sobre ellos a causa del ruido, de la ocupación excesiva del espacio público y de la desaparición de plazas de aparcamiento a causa de las plataformas que se han instalado sobre la calzada.

SE EXTIENDE POR TODA LA CIUDAD

El problema se extiende por calles del Centro y del Casco Histórico pero también se puede ver por los barrios tradicionales. En calles más céntricas, como Zurita o Francisco de Vitoria, las terrazas ocupan cada vez más plazas de aparcamiento. Especialmente paradigmático en la calle Mayor en su tramo más cercano a la calle de San Vicente de Paúl, donde las terrazas con plataforma se extienden por buena parte de la calle, para desesperación de vecinos, y también de conductores que quieren aparcar en la zona. También plazas como Sinués y Urbiola (detrás del Principal), San Pedro Nolasco, la plaza de Ariño han visto cómo desaparecía el espacio público, y ahora son un mar de sombrillas y mesas, arrinconando bancos, fuentes, y fachadas.

Las macroterrazas se han expandido también por los barrios populares de la ciudad, donde los veladores han proliferado como setas en aceras (en la calle Sobrarbe, en el Rabal, hay algún tramo en el que cuesta andar por la acera con comodidad a causa de los veladores), o sobre la calzada, suprimiendo de esta manera numerosas plazas de aparcamiento, en barrios donde por sí ya era un suplicio aparcar en la calle antes de la pandemia. En la actualidad, el problema se ha acentuado en muchas zonas convirtiendo en misión imposible encontrar un hueco libre para dejar el coche.

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