Las marcas encuentran dificultades para incorporar trabajadores a sus tiendas, como ya ha sucedido en Estados Unidos. Las malas condiciones, bajos sueldos y el cambio de prioridades tras la pandemia son algunos de los motivos.

Los clientes vuelven, el personal no. Después de un año y medio de pandemia, justo cuando la demanda comienza a repuntar y las tiendas vuelven a abrir sin restricciones, y con la campaña de Black Friday y Navidad a la vuelta de la esquina, la moda se enfrenta ahora a un problema inédito: nadie quiere trabajar en tienda. Los perfiles con experiencia ya no quieren dedicarse al retail porque los salarios son bajos y las condiciones, malas; y la pandemia ha reordenado las prioridades incluso de aquellos que empiezan. Tras Estados Unidos y Reino Unido, que llevan meses sufriendo la escasez de personal, el problema llega ahora a España.

La falta de personal para las tiendas, desde los cargos más bajos hasta los store managers, llega en el peor momento posible y añade más leña a un sector presionado por todos los frentes, de las materias primas a la logística pasando por la energía.

“Los puestos que antes se cubrían en quince días, ahora tardan el doble”, dice Julio Collado, director general de la consultora de recursos humanos Luxe Talent, especializada en la selección de personal para empresas de moda y lujo.

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