El Casco Viejo de Bilbao ha acogido esta mañana una novedosa experiencia sensorial, organizada por la Asociación de Comerciantes, en la que una docena de personas se han convertido en invidentes por unas horas y han conocido tiendas de diferentes sectores a través del oído, el olfato, el tacto y el gusto.

Guiados por una persona ciega –Rubén Rámila, afiliado a la ONCE- y con los ojos tapados, han recorrido el Casco Viejo y han entrado a seis establecimientos: Estanco Casco Viejo (calle Correo), Garrarte (calle Correo), Pedro Salcedo (Tendería), Pinturas Zurbaran-Barandiaran (Artekale), Ultramarinos Gregorio Martín (Artekale) y Gelati-Gelati (Sombrerería).

En todos ellos, han puesto a prueba sus sentidos: han olido el aroma del vino, de la pintura o del bacalao, han probado el sabor de las garrapiñadas o del helado, han palpado telas y lijas, han oído el caer de las nueces….

La iniciativa la ha puesto en marcha Rubén Rámila, un joven invidente afiliado a la ONCE, en colaboración con la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo de Bilbao, que quiere mostrar «lo que percibe un ciego cuando entra a una tienda y conocer el Casco Viejo desde otra perspectiva». Así, el propio Rubén, ayudado por miembros de la asociación de comerciantes, les ha guiado y a interactuado con ellos para que sepan cómo sacar el máximo rendimiento a sus sentidos.

Fuente: El Correo