La digitalización ha sido una salida para los pequeños negocios durante la crisis de la COVID-19. Antes de la pandemia, solo el 15% contaba con una ventana ‘online’

La pandemia ha supuesto una prueba de supervivencia para los pequeños comercios aragoneses. La crisis sanitaria y económica causada por la COVID-19 ha provocado que muchos hayan tenido que bajar la persiana y echar el cierre de forma indefinida. Sin embargo, muchos otros han conseguido aguantar la tempestad gracias, entre otras razones, a la digitalización de sus negocios.

El 40% de los comercios de la provincia de Zaragoza (o lo que es lo mismo, cuatro de cada diez) ofrecen venta ‘online’ en la actualidad, mientras que, a principios de la pandemia, el porcentaje en el conjunto nacional apenas rozaba el 15%, según informan desde la Cámara de Comercio de Zaragoza. «Durante la pandemia se constató la necesidad de digitalizarse y ofrecer otros canales de venta. Los consumidores utilizaron el comercio electrónico y los comerciantes se pusieron las pilas para suministrar sus productos», explica Narciso Samaniego, responsable de Comercio Electrónico en la Cámara de Comercio. 

Crear una página web asociada a un establecimiento, ofrecer los productos de forma ‘online’ o la gestión de las redes sociales son algunas herramientas con las que cuentan los comercios aragoneses para incrementar su facturación. «Poder llegar a nuevos clientes posibilita aumentar las ventas. Disponer de un comercio ‘online’ permite abarcar un mayor mercado y, por ende, una mayor facturación -afirma Samaniego-. En poblaciones como Teruel, Huesca, Ejea, Calatayud, Tarazona, Binéfar o Zaragoza se han desarrollado nuevas plataformas y ‘marketplaces’, tanto por asociaciones de comerciantes, como por empresas y ayuntamientos, para ofrecer venta ‘online’, y un porcentaje similar hacen uso habitual de las redes sociales para la relación con sus clientes».

Desde la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia (ECOS) han comprobado que cada vez hay un mayor interés de los comercios por incorporarse a la digitalización, «principalmente por medio de ‘marketplace’, redes sociales y ‘ecommerce'». La digitalización ha supuesto «un reto y un esfuerzo» para muchos negocios y ha servido para favorecer la posición del comercio minorista «a la hora de acercarse a la recuperación de las ventas anteriores a la pandemia», indican desde ECOS.

Desayunos, tartas y chocolate a un solo clic

Es el caso de la pastelería Lalmolda, que recientemente ha cumplido un siglo de vida en el centro de Zaragoza y que, a raíz de la pandemia, decidió marcarse nuevos horizontes y abrir su propia página web en la que vender sus productos. “Los clientes empezaban a pedir reparto a domicilio y desayunos en casa y, al principio, comenzamos a hacerlo como podíamos. Me encargaba yo misma de hacer los repartos”, cuenta Elisa Lorda Lalmolda, responsable del establecimiento junto a su madre, Reyes Lalmolda. 

Del chat de Facebook pasaron a la tienda ‘online’ en la que promocionan sus tartas, bollería y cestas de desayuno, el producto estrella en ventas en la web, según cuenta Elisa. “Las ventas en tienda iban bastante mal durante la pandemia, así que vimos una oportunidad de negocio en la digitalización”, explica. Un año después de la puesta en marcha del sitio web, las ventas ‘online’ representan un 15% durante la temporada alta de la pastelería y llega hasta un 30% en épocas «más flojas» en ventas, como es el verano. 

Tras esta buena acogida, las responsables de Lalmolda no solo planean mantener la digitalización del negocio, sino aumentarlo. Desde la pastelería centenaria se fijan como objetivo seguir aumentando su facturación y satisfacer las necesidades de sus clientes, llegando cada vez a más personas. 

Pescados a domicilio, a golpe de chat

Jorge Luengo es la tercera generación de pescaderos, ya que decidió seguir los pasos de su abuelo y su padre, en la pescadería Jorge y Tere, ubicadas en el mercado Gran Vía (donde está él al frente) y en el mercado ubicado en el Centro Comercial del barrio Delicias (donde está al frente su mujer, Tere). En plena pandemia decidió empezar a grabar vídeos en su puesto de pescado, mostrando los productos, los precios y las recomendaciones y ofertas del día, para después subirlos a su página de Facebook. 

Su desparpajo, la cercanía que demuestra y la confianza de los clientes fueron los elementos clave para la expansión de su negocio a través de las redes sociales, donde ha pasado de los 100 seguidores a los más de 3.000 actuales en Facebook. «Lo primordial antes era ver el mostrador, ahora, sin embargo, lo más importante para el cliente es el reparto a domicilio», explica Luengo.

Cada día recorre con su furgoneta Cuarte, Cadrete y María de Huerva llevando a cabo alrededor de 30 pedidos cada día. «En estos pueblos me di cuenta de que no hay pescadería, y que yo podía entregarles el pescado fresco todos los días», indica. De esta forma, ha conseguido que el 50% de su facturación total proceda de las ventas ‘online’. «Para nosotros ha sido fundamental, hemos tenido una subida de ventas brutal. Estamos vendiendo sin parar», afirma satisfecho. 

La mitad de los comercios aragoneses han incrementado su facturación el último año

El 46,8% de los comercios han observado un aumento en su facturación de la campaña de verano de 2021 frente a las ventas de 2020, mientras que un 21,3% estima un impacto negativo menor al 10%, según los datos publicados en el segundo barómetro especial sobre el comercio minorista realizado por la Fundación Basilio Paraíso. 

La pandemia golpeó con fuerza al sector del comercio minorista en el que «las restricciones impactaron de forma más directa y con más fuerza que en otros sectores», indica Eduardo Sanz, colaborador de la Cámara de Comercio y coordinador del informe citado. 

Si se cumplen las previsiones, es posible que las cifras de recuperación se mantengan, aunque, indican desde la Cámara de Comercio, todavía es pronto para saberlo. «Esta época que comienza ahora y termina en Reyes es un periodo muy importante para muchos negocios, como el juguetero, en el que las Navidades y las rebajas son un buen termómetro para ver cómo se va a cerrar el año», explica Sanz. 

Fuente: cartv.es