Poco a poco, el comercio de calle empieza a reabrir sus puertas, pero con unos escaparates renovados, en los que han conseguido hacerse un hueco firmas más pequeñas y nacionales

La tormenta perfecta. Así define Íñigo Gutiérrez la situación que han vivido los locales comerciales desde que estalló la crisis del covid. Con tres décadas de experiencia a sus espaldas, el que fuera director de Expansión de Inditex y actual consejero delegado de SGP Real Estate confiesa que nunca antes había visto una situación igual.

El estallido de la pandemia terminó de hacer saltar por los aires un mercado que ya arrastraba corrientes de fondo, como el auge del comercio electrónico, el cierre de sucursales bancarias, que estaban dejando muchos espacios vacíos, y la apuesta por las grandes marcas por los grandes escaparates, lo que la jerga del sector ha bautizado como ‘flagship’, a costa de cerrar muchas tiendas pequeñas.

En una gran ubicación, quien tenía el poder absoluto era la propiedad, y hoy es el operador

«Todos estos cambios han venido para quedarse», advierte el responsable de SGP, para quien la verdadera metamorfosis del sector es cómo se reparte ahora el equilibrio de poderes entre casero e inquilino. «Normalmente, en una gran ubicación, quien tenía el poder absoluto era la propiedad, y hoy es el operador. El dueño del local lo que quiere es que esté arrendado y llega un momento en el que tiene que negociar», explica Gutiérrez.

Al incremento de la disponibilidad de locales que ya se estaba dando antes de la pandemia se unió el terremoto del covid, lo que ha generado una situación inédita que ha permitido encontrar ubicaciones estratégicas con rentas más asequibles o fórmulas de escalonadas, gracias a la mayor predisposición de los propietarios de ser más flexibles en la negociación.

Foto: Local cerrado en el barrio de Salamanca.

La pandemia baja las persianas de la milla de oro madrileñaRuth Ugalde

Esta tormenta perfecta es la que ha sembrado el terreno para que numerosas marcas locales y cadenas nacionales estén consiguiendo hacerse con ubicaciones que hace apenas dos años les parecía imposible alcanzar o les habría exigido un esfuerzo financiero muy superior.

Según datos de la Agencia Astorga, en lo que llevamos de 2021 se han firmado más de 15.000 metros cuadrados de alquileres en las principales arterias comerciales de Madrid, con un significativo protagonismo de comercios locales en tiendas de tamaños inferiores a 250 metros cuadrados, lo que ha convertido a estos operadores en un elemento clave de la recuperación del sector. Esta consultora, por ejemplo, ha asesorado el alquiler del número 59 de la Calle Gran Vía con Tiendas Codo, firma madrileña de bisutería artesanal, que ya estaba presente en las calles Mayor, Arenal, Cuchilleros y del Codo.

Otros ejemplos intermediados por Astorga son la marca de zapatos Salo Madrid, que compró un local comercial a escasos metros de la Glorieta de Quevedo el pasado mes de julio; el restaurante El Santiamén, en la Calle Fernández de los Ríos; la empresa de agricultores La Huerta de Aranjuez, que ha decidido acercar el negocio a la capital con la apertura de una primera tienda en Bravo Murillo, o el acuerdo de alquiler que ultima de un local para una clínica entre las calles Ortega y Gasset y Alcalá.

Alimentación, restauración y todo lo relacionado con salud y bienestar son las nuevas locomotoras que están cambiando la piel de los escaparates de las ciudades españolas, gracias a que el covid ha reforzado la preocupación por todo lo relacionado con la salud y la buena alimentación. Así, donde antes había una sucursal bancaria, ahora hay una clínica dental, un centro dermatológico, un espacio de belleza, el local de una aseguradora que apuesta por acercarse al cliente, una frutería o una panadería. Muchos de ellos, comercios locales.

Entre los casos de éxito patrio que, probablemente, se estudien tras esta crisis está Levaduramadre. La compañía madrileña, creada hace apenas una década por los emprendedores Moncho López e Iñaki de la Cuesta, ha abierto cerca de 40 tiendas desde el estallido de covid, hasta alcanzar los 60 establecimientos, un plan de expansión que ha recibido el respaldo del gigante Comess Group, que el pasado verano entró en el capital de la empresa de panaderías con la compra de una participación mayoritaria.

Foto: Zara abrirá una nueva tienda insignia en el Edificio España.

Revolución en los rentistas de lujo: las ‘flagship’ imponen el alquiler variableRuth Ugalde

«Ahora, por una parte, hay más posibilidades de encontrar espacios y, por otra, está el hecho de que el ‘retail’ español hace un producto muy bueno desde siempre», reflexiona Esperanza de Justo, directora de Desarrollo de Negocio de Colliers. Dos ingredientes que ahora permiten hacer el guiso perfecto para aquellas empresas que han decidido apostar por fidelizar más al cliente acercándose a él con unas tiendas físicas que antes parecían inalcanzables.

Como ejemplos de empresas que están sabiendo hacer esta combinación, De Justo destaca los ejemplos de Captain Candy, empresa de chucherías que está abriendo en ubicaciones turísticas tanto de Madrid como de Sevilla, o el multimarca y fabricante español Alfaro 1926, que acaba de mudarse dos locales más abajo, en la cotizada calle Goya, mejorando las condiciones, movimiento similar al que ya dio en la anterior crisis, cuando supo adaptarse a las circunstancias y se hizo con una tienda en la calle Serrano.

Gutiérrez, por su parte, cita a grupos como Ale-hopLa Casa de las Carcasas o Scalpers, que están en plena expansión y sabiendo aprovechar el momento para buscar mejores escaparates, como acaba de hacer la firma de moda masculina al haber cerrado un nuevo acuerdo para reubicar su tienda de Pamplona.

«Desde la vuelta de septiembre, el teléfono no ha parado de sonar. Está habiendo muchísima actividad y no solo de empresas nacionales, sino también grandes marcas que están realizando apertura en grandes locales de las principales calles comerciales», destaca Tamara Sánchez, especialista en ‘retail’ de Knight Frank, quien defiende que los principales escaparates de las principales arterias van a seguir en manos de grandes marcas, aunque espacios más pequeños y calles secundarias si estén siendo impulsados por firmas locales y más pequeñas.

Pero también entre los grandes el covid ha servido para cambiar de piel, como acaba de demostrar la estadounidense Skechers con su desembarco en el número 31 de la Gran Vía madrileña, donde abrirá una tienda insignia a pocos metros de Nike y Adidas y muy próxima al espacio que la japonesa Uniqlo ultima arrendar en el número 37 de esta misma arteria.

Foto: En el último año, Levaduramadre ha abierto 30 tiendas.

Pepco, Big Mamma, Levaduramadre… empresas que crecen en tiempos de crisisRuth Ugalde

«Se están produciendo varios fenómenos y todos a la vez», apunta Víctor Altable, de Torit Allocation. «Los propietarios están más abiertos a negociar rentas escalonadas, a conceder mayor flexibilidad en las garantías, etcétera, y esto ha facilitado a firmas nacionales o más pequeñas entrar en buenas ubicaciones y a grandes marcas reposicionarse. Pero lo que fundamentalmente estamos notando es un claro impulso por la restauración y, en el caso concreto de Madrid, además, se empiezan a posicionar restauradores internacionales».

Del mismo modo que el covid ha traído consigo una mayor preocupación de la población por la buena alimentación y la salud, también ha multiplicado el deseo de salir y alternar, tras meses de restricciones. Como señala Juan-Luis Martínez Quevedo, de Agencia Astorga, «el ‘retail offline’ ha sido uno de los mayores damnificados durante la pandemia, pero el estado de alarma nos recordó a todos nuestra necesidad de relacionarnos, de disfrutar en familia o con amigos y eso se está comenzando a ver con la recuperación de la demanda de locales de ocio y restauración».

Fuente: elconfidencial