Comienza la temporada alta para el consumo con señales mixtas. Hay dinero para gastar, pero los problemas de abastecimiento y de precios pueden empañar las ventas

Compre, compre, compre. El mensaje no puede sonar más alto en los anuncios publicitarios, que se han disparado ante la llegada de la campaña comercial más potente del año, que ya ha comenzado con el ampliado Black Friday (que va mucho más allá del viernes negro, el 26 de noviembre, y se prolonga durante todo el mes) y continúa inexorable con la Navidad y hasta las rebajas de enero. Anticipe sus compras. Es el segundo reclamo que se propaga por las calles ante el repunte del consumo desde el mes de abril (de un 6,9% en lo que va de 2021), que los comerciantes no pueden dejar escapar, y ante la amenaza de desabastecimiento provocada por la crisis internacional de suministros.

Eso sí, tenga en cuenta que, si piensa regalar la PlayStation 5, hacerse con el nuevo iPhone 13 o comprar un cotizado reloj de lujo o el juguete de moda de este año durante estos días, es más que probable que no pueda o no le llegue a tiempo. Los distribuidores están aprovechando los temidos cuellos de botella que sufre el aprovisionamiento mundial para tratar de incentivar las ventas en una recta final del año que se plantea más normal que la anterior, con permiso del repunte de los contagios de coronavirus.

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