Los casi seis mil negocios de la ciudad apuestan por activar el consumo mediante campañas propias, como sorteos, y por ofrecer un producto diferenciador

Ilusión y optimismo es la receta de los pequeños comerciantes, no solo para la campaña de Navidad, sino para el próximo año. Sector clave para la economía local y muy tocado por la pandemia, la digitalización y las compras por Internet, los casi 6.000 negocios minoristas de la ciudad afrontan con ganas la temporada tras un año duro.

La posibilidad de más restricciones se traduce en «miedo» «Tenemos temor a que se tomen medidas por el avance de la nueva variante. Nos haría mucho daño porque retraería la actividad y necesitamos tener una buena campaña para cerrar bien el año y estabilizarnos», explica José Luis Pérez Boado, presidente de la Federación Unión Comercial Coruñesa (FUCC), a la que pertenecen 950 tiendas. Pérez destaca la importancia de los bonos Presco pasa su sector: «Fueron un balón de oxígeno y evitaron el cierre de algunos negocios. Luego, sobre su cuantía y duración hay división de opiniones». El empresario reclama también más apoyo institucional, al igual que hacen las agrupaciones comerciales de los diferentes barrios.

El éxito del minorista en tiempos de crisis

CRISTINA CALVO

CALLE BARCELONA

Un referente que resiste. Es una de las vías emblemáticas y en los 90 se convirtió en «la calle de la moda» gracias al empujón de Inditex. Ahora, la Asociación de Comerciantes Centro Comercial Urbano Agra Barcelona conserva más de un centenar de negocios. «Habrá unos diez bajos cerrados que no resistieron por la pandemia. Algunos tienen unas rentas muy altas y los propietarios se resisten a bajarlas a pesar de la crisis. Otros son más comprensivos y han facilitado los pagos en la época del confinamiento», explica el presidente, José Manuel Castro Fuentes, que regenta la tienda de ropa Mustang. «Hay comercios de todo tipo, de telefonía, zapaterías, moda, alimentación, y en los últimos años han proliferado muchas panaderías», explica el hombre, que confiesa que el cierre de las tiendas del grupo de Amancio Ortega «afectó mucho». El último fue el de Pull & Bear en el 2018. «Atraían a mucha gente y como son un producto masivo, algunas personas daban una vuelta por la calle y se decidían a comprar en las tiendas pequeñas», apunta Castro, que suma el comercio en línea a las dificultades. «Los pequeños vamos comiendo las sobras de los grandes, es así. En nuestro caso estamos en un entorno de cerca 30.000 personas, todos aglutinados, entonces, la gente sale a pasear y siempre hay quien pica», apunta el comerciante, que espera que las compras de Navidad animen la zona. «Noviembre fue flojo, levantó algo el Black Friday». Sobre la Navidad, señala que el 22 de diciembre es cuando realmente empieza la campaña: «Es después del sorteo cuando la gente sale a comprar».

AS CONCHIÑAS

En busca de un impulso. Al lado de la calle Barcelona, As Conchiñas cuenta con su propia asociación de comercio, aunque está parada. Rafael Granados renunció al cargo hace un año tras 17 al frente. «Nadie se presentó, entonces sigo ayudando, pero es importante que otra persona tome las riendas para potenciar una zona que es complicada», admite. Tanto, que desde el 2008 «sufrió un sangrado continuo. Éramos más de 60 comercios y ahora somos 30». Algo parecido ocurre con la Asociación de comerciantes Fernández Latorre-Cuatro Caminos: «Estamos en proceso de decidir si seguimos o cancelamos la iniciativa».

SANTA MARGARITA

Entusiasmo. Desde el 2004 la Asociación de Comerciantes Área Viva, a la que pertenecen negocios de As Pontes y Santa Margarita, mantiene el entusiasmo. «Somos pocos, unos quince, pero con ilusión. Ahora, para Navidad cada establecimiento sortea una cesta de productos gourmet gallegos», dice Olga Pastor, que regenta la tienda La Reina del Hogar. «En el 2022 cumplimos 40 años. Esta zona ha ido mejorando. Al construirse en As Pontes aumentó el tráfico de personas». En la zona hay comercios variados: «Ópticas, alimentación, moda…», apunta Olga.

OS MALLOS

Amplia oferta. Tiendas de regalos, librerías, hogar, alimentación… Os Mallos cuenta con mucha variedad en los 140 negocios que aglutina la asociación de comercio del barrio. Su presidente, José Salgado Sánchez, confiesa que afrontan la Navidad «con muchas incógnitas». «De momento, las ventas van bastante bien, pero ahora tenemos un problema con el tema de la inseguridad y esa imagen que se transmite del barrio nos hace mucho daño». Para Salgado, en la zona «hay problemas, pero como en otros barrios. «El comercio es todo lo opuesto a lo que se está transmitiendo de Os Mallos. Es un área amable, abierta y con mucho potencial». Entre las tiendas más antiguas está Puerta del Sol, dedicada a artículos de decoración desde 1967. «Hay mucha oferta, pero necesitamos que se mejoren cosas. Hay calles muy mal iluminadas, ya no en Navidad, en general. Hay un plan del Concello, que contó con el apoyo de todos los grupos, para dinamizar la zona y no queremos que se quede en papel mojado».

CASTRILLÓN, EIRÍS, MONELOS

Iniciativas para el consumo. Tres barrios unidos en una asociación para fortalecer el tejido comercial, que cuenta con panaderías, carnicerías, pescaderías, tiendas de golosinas, de moda, de regalos, de reformas… «Hay de todo», comenta Estrella Pérez, presidenta de la asociación de comerciantes, que para incentivar las ventas «ante la situación complicada que vivimos con la inseguridad que se respira en la zona, la falta de alumbrado navideño en algunas calles, y que los bonos Presco se han agotado», optan por poner en marcha iniciativas propias. «Sorteamos una cesta con 33 productos de nuestros establecimientos. Además, el día 31, en la plaza Pablo Iglesias, invitaremos cada media hora a las uvas y nuestros clientes podrán fotografiarse en la puerta del Sol diseñada por la escuela infantil Golfiño».

AVENIDA DE OZA Y A GAITEIRA

Campañas propias. Igual que sus vecinos de O Castrillón, los negocios de la avenida de Oza, A Gaiteira y parte de Os Castros, unidos en la asociación Distrito Oza, optan por realizar campañas propias. «Sorteamos tres escapadas para dos personas por Galicia. Por cada diez euros de compra entregamos una rifa al cliente», explica Marta Fernández, presidenta de la entidad, que admite que afrontan la Navidad «con ganas. Por eso hacemos estas iniciativas, ya que los bonos Presco, que eran un punto fuerte, se agotaron ya». Además, señala que les gustaría que el Concello apostase más por los barrios: «Ya no con luces, sino poniendo algo que atrajese gente, como un Papá Noel gigante». De momento, ellos mismos se encargan de darle color a sus espacios. «Somos más de cincuenta comercios y seremos más, porque estamos recibiendo muchas solicitudes», apunta la mujer, que regenta la relojería Serviglass. «Aquí hay tiendas de todo: joyerías, floristerías, moda, menaje de hogar, ópticas, etcétera».

ELVIÑA

Propuestas para destacar. Abel Caballero, presidente de la Asociación de Comerciantes Boulevard de Elviña, pide que el Concello invierta más en los barrios. «Más allá de los bonos Presco, que son muy importantes, necesitamos otros incentivos. Por ejemplo, en Navidad, entiendo que el centro tenga que estar más decorado, pero se podría, por ejemplo, pedir otra bola como la de la Marina y que cada año se instalase en un barrio». Así, cree que los ciudadanos se animarían a visitar esas áreas, «a las que sino no van a nada, y menos en nuestro caso, que estamos en la periferia». En su caso, explica que la mayoría de negocios son de servicios: «No sé el número exacto, porque con el covid dejamos de cobrar la cuota. Tenemos peluquería, farmacias, y luego ópticas, librerías y alguna tienda de ropa». 

LOS ROSALES

Servicios, pero poca venta. La Asociación de Vecinos y Comerciantes de Los Rosales cuenta con cuarenta negocios, incluidos bares. «Tenemos venta a granel, peluquerías, alimentación, tiendas de gominolas, una de animales, artesanía y panaderías. Hay más de servicios que de venta», dice la presidenta, Nuria Centeno.

Más de 1.000 locales comerciales permanecen sin uso en A Coruña 

DAVID GARCÍA

CIUDAD VIEJA

Productos exclusivos. En la zona más antigua de la ciudad resisten unas quince tiendas dentro de la Asociación Comercial Ciudad Vieja (Aceca). «La mayoría son de productos exclusivos de ropa y artesanía. Si no tienes un elemento diferenciador, las grandes cadena te comen. No puedes competir así porque el cliente busca en Internet el artículo y lo puede adquirir directamente al fabricante, por eso, muchas zapaterías se cayeron», explica el presidente de la entidad, Adolfo López, que lleva treinta años vendiendo artesanía. «Son muchos y para mantenernos buscamos productos exclusivos que solo tengamos nosotros. Cuesta conseguirlos, pero es la única forma de diferenciarte».

OBELISCO

Una zona por revivir. Más de cien negocios se concentran bajo la asociación Zona Obelisco, que abarca espacios de la calle Real, los Cantones y algunos de San Andrés, aunque en esa vía algunos comerciantes han formado su propio grupo. «Hay tiendas de confección, de alimentación, de complementos, de moda… De todo», explica el presidente, Javier Mosquera, que señala que su principal problema es «la incomodidad que supone acceder en coche». Un punto que se traduce en que «la gente no venga porque opta por irse al centro comercial, donde aparcan fácil. Por eso algunos espacios han cerrado. Hay 21 locales vacíos en la calle Real. Nos parece bien que se apueste por la peatonalización, pero si no se ponen más zonas de aparcamiento ni más frecuencias de buses, perdemos público». Por ello, dicen estar «expectantes» a lo que pase en Navidad. «Somos optimistas, pero también nos influye la evolución de la pandemia».

ZONAS ALTERNATIVAS

De Canuto Berea a la calle Orzán. También están en el centro, «pero aínda así hai moita xente que polo nome da rúa, Alcalde Canuto Berea, non sabe onde estamos», explica Yolanda Naya. Por eso, los comerciantes de ese callejón unieron fuerzas y crearon A Transversal. «Somos uns vinte negocios entre os de esta rúa e a Praza da Galera. Hai xoierías, moda, estética de uñas, un estudo botánico, unha tenda gourmet, dúas de artesanía, unha de xoguetes, unha tenda hippy que é de toda a vida, e eu, que fago deseño galego en 3D». Para ella, los negocios destacan por «ser diferentes, cunha oferta alternativa e feita aquí. Na rúa Real hai tendas, pero moitas son franquías». Para potenciar las ventas también recurren a la fórmula del sorteo, con una cesta de regalos valorada en 500 euros y compuesta por artículos de los diferentes negocios. No muy lejos de Canuto Berea, en la calle Orzán, otros comerciantes se han unido bajo el nombre Soho-Orzán para potenciar el área. «Tenemos un poco de todo. Desde mi estudio, con artesanía, producto ilustrado y más; hasta un negocio de restauración de muebles, diseño, decoración, cosmética, ropa y complementos, una tienda de bicicletas, la bombonería, y una librería especializada en feminismo», explica Mónica Borrás, de Ese Sitio.

Mustang, a punto de cumplir cuarenta años de resistencia al pie de la calle Barcelona
José Carlos Fuentes abrió la tienda de moda en 1982

José Carlos Fuentes abrió la tienda de moda en 1982 CESAR QUIAN

«Milagrosamente, llevamos abiertos desde el 83, aunque sin esfuerzo no hay recompensa», dice José Carlos Fuentes, responsable de la tienda de ropa Mustang, en la calle Barcelona. Desde que Fuentes abrió el negocio la situación de la vía ha cambiado mucho.

«Ahora mismo la zona tiene una población envejecida, como ocurre en toda Galicia, y la gente de 17 a 30 años ya son locos de las compras en línea. Es otra generación», apunta. Por eso, contar con clientes fieles es fundamental para mantenerse: «En todos estos años hemos hecho una clientela fija, que tienen confianza en nosotros. Es como cuando vas al bar y el camarero ya sabe cómo quieres el café». Porque el ambiente de la calle Barcelona no es el mismo que en los noventa. «La mejor época fue del 90 hasta el 2000. Después, a partir de la crisis del 2008 dimos pasos atrás, y cuando todo comenzaba a remontar, llegó el covid», confiesa el comerciante, que señala que el secreto «es adaptarse y mantenerte fresco. Es la única fórmula».

La mercería La Ilusión de Monte Alto, mantiene fieles a abuelos, padres e hijos
Claide Va-Silva y Manuel Martínez regentan la tienda

Claide Va-Silva y Manuel Martínez regentan la tienda CESAR QUIAN

Abrieron sus puertas en 1986 y desde entonces siguen al pie del cañón en la avenida de Hércules. «Llevaba la tienda mi madre y luego empecé yo», explica Manuel Martínez, de la mercería y lencería La Ilusión, que cuenta en la tienda con la ayuda de Cleide Va-Silva

Para Martínez, la clave del éxito es adaptarse. «Hace 11 años remodelamos el negocio, y le dimos un cambio de imagen completo». Asimismo, el hombre reconoce que la fidelidad de la clientela es clave para sobrevivir. «Tenemos ya tres generaciones de clientes: abuelos, padres e hijos. Es uno de los motivos por los que seguimos». Por otro lado, destaca la necesidad de especializarse: «Cambiamos la lencería, antes era más anticuada, y además, nos hemos especializado en tallas especiales De hecho, hemos realizado ya tres desfiles». El comerciante subraya el asesoramiento personalizado que ofrecen: «Cleide asesora muy bien con el tema de la lencería y las tallas». Además, para Navidad envuelven los productos de forma personalizada y cuentan con pijamas, batas y zapatillas «que siempre son un buen regalo», dice.

Fuente: lavozdegalicia