Cada vez más españoles se decantan por la compra online, una tendencia que empezó a crecer en 2020 debido a las restricciones por la situación sanitaria

Que una frutería permita el pago con Bizum ya no es ninguna novedad. En la frutería Ramos, en el corazón del barrio de Moctezuma de Cáceres, algunas mujeres comentaban lo cómodo y fácil que les resulta comprar últimamente gracias a los avances tecnológicos. Esta frutería, una de esas que se consideran ‘de toda la vida’, lejos de quedarse estancada en el pasado se ha sumado a las nuevas modas y permite ya pagar a través del teléfono móvil, sin efectivo y sin datáfono.

Tampoco sorprende que el gigante de las compras por Internet, Amazon, se haya estrenado en España en la industria alimentaria, concretamente en la venta online de productos frescos. Amazon Fresh ofrece miles de productos frescos para entregarlos el mismo día a golpe de ratón, desde la comodidad del sofá y sin tener que cargar con bolsas y bolsas.

Estos ejemplos ilustran el nuevo paradigma en el que se ven envueltos vendedores, supermercados, distribuidoras y consumidores del sector hortofrutícola en los últimos tiempos: lo primero, que las tiendas físicas buscan sin cesar la manera de adaptarse a las tendencias; lo segundo, que si hace dos años aún había quienes no se fiaban de la venta online, ahora ya no nos podemos plantear una vida sin ella.

Según un estudio publicado a mediados de noviembre de Packlink, empresa española de logística, ocho de cada diez españoles habían comprado en internet en el último mes. Por otra parte, el estudio ‘Tendencias de consumo eCommerce 2021: Hábitos de consumo online de los europeos’ confirmaba este dato, pues en él se concluía que la compra en internet se ha vuelto casi cotidiana entre consumidores y que esto parece no tener frenos de cara al futuro.

El volumen de ventas online experimentó en 2020 un aumento del 109,4% en frutas y del 121,7% en hortalizas

Tanto el boom de la digitalización como la pandemia y sus restricciones ayudaron significativamente a que se dispararan las cifras en compras vía internet durante los dos últimos años, no solo en productos como ropa o electrónica, sino también en frutas y hortalizas frescas. Comparado con 2019, el volumen de ventas por el canal online experimentó en 2020 un aumento del 109,4% en frutas y del 121,7% en hortalizas, según los datos publicados en el Informe del consumo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Sin embargo, la realidad es que la cuota de mercado del e-commerce de estos alimentos sigue siendo ínfima en comparación con la de los demás canales: el 33,5% los españoles prefirieron comprar fruta en supermercados y autoservicios, el 31,9% en tiendas tradicionales y solo el 1,1% en internet. En el caso de las hortalizas, esta cifra sube al 1,3%.

Aunque las cifras parezcan poco significativas, detrás se esconde un nuevo paradigma que parece tener un largo camino por recorrer: ya sea por el miedo al contagio o por la comodidad, cada vez son más los españoles que compran online productos frescos y las tiendas especializadas deben adaptarse a ello.

¿Significa esto el fin de las tiendas físicas? No necesariamente, puesto que no desaparecerán, sino que se transformarán. En este contexto adquiere relevancia un concepto nuevo como es la ‘omnicanalidad’, es decir, la capacidad de las tiendas de brindar tanto servicios en línea como en físico. Aquellas tiendas que sean capaces de brindar estos dos servicios tendrán más probabilidades de éxito y de obtener beneficios que aquellas que ven el comercio electrónico como una plataforma separada de las tiendas físicas.
Por otra parte, estas tiendas deberán seguir ofreciendo algo que no se puede replicar online, como es la experiencia tangible de comprar, probar, ver con los propios ojos aquellos productos que se desean añadir al carro.

Por ello, la compra física cambiará progresivamente de una necesidad a una experiencia de compra que sea capaz de cautivar al cliente, con servicios postventa más desarrollados y una atención al cliente excelente. Para el consumidor, ver y elegir los productos frescos en base a su aspecto y punto de maduración es algo fundamental y los vendedores son conscientes de ello. Aunque aún hay muchos que prefieren ver los productos personalmente antes de comprarlos, también es cierto que las generaciones más jóvenes prefieren la comodidad de casa y ahorrarse un viaje al supermercado si pueden comprar desde su móvil.

Reinventarse y adaptarse

Para las tiendas, el comercio online supone un verdadero reto y la logística representa la principal barrera: el transporte de frutas y hortalizas requiere de una conservación en frío y un transporte rápido. Esto encarece el producto y supone también otro tipo de problemas como la manipulación y preparación de este tipo de envíos por parte de las cooperativas. A eso se le suman las limitaciones de uso del plástico para envasar o embalar los productos o el encarecimiento de los costes en el transporte. Por ello, de momento, los beneficios son apenas visibles en el comercio online de frutas y hortalizas, pero si las cifras siguen creciendo pronto podría cambiar esta situación.

Aquellas tiendas que brinden la venta online y la compra física tendrán más probabilidades de éxito

Según el director general de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Agustín Herrero, “la constante evolución del comercio electrónico en alimentación ha ido en pareja con un perfeccionamiento cada vez mayor del trabajo que se hace en las plataformas logísticas y/o tiendas desde las que se elaboran los pedidos online, que cada vez están más preparadas para ofrecer este servicio de frutas y hortalizas a domicilio”. Muchas empresas se preocupan por la colocación de los alimentos para que lleguen en perfectas condiciones y por respetar la cadena de frío mediante furgonetas refrigeradas. Por otra parte, también existe una solución que pasa por servir productos premium de forma online para “generar confianza en el consumidor, hacer que repita la compra y que perciba que el canal ofrece ventajas diferenciales”.

Asimismo, Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, afirma que el reto es alcanzar la triple sostenibilidad: “la sostenibilidad económica para sacar beneficios; la sostenibilidad social por la necesidad de que el comercio electrónico llegue a todos los ciudadanos, vivan donde vivan; y la sostenibilidad medioambiental para trabajar por una movilidad limpia y respetuosa con el entorno, por eliminar el sobreenvasado y por recoger y tratar adecuadamente los envases”.

El servicio a domicilio es, pues, una apuesta segura para muchas tiendas, que han encontrado soluciones a la barrera de la logística y han sabido reinventarse y adaptarse a las adversidades. Así, negocios muy especializados pueden llegar a nuevos públicos vendiendo online directamente desde pequeñas granjas y huertos, así como aquellas líneas de alimentación como la ecológica que ve en Internet una manera de llegar a más hogares.

Ejemplo de ello es la productora de cítricos valenciana Naranjas Lola, considerada una veterana de la venta online. Ofrece todo tipo de cítricos, pero también tomates, además de que cultiva de forma tradicional pero responsable con el medioambiente, consiguiendo que se mantenga su sabor y que los pedidos lleguen en 24 horas.

La ‘omnicanalidad’ se ha convertido en un concepto de relevancia . / ARCHIVO

Otra de las formas de sacar rentabilidad al comercio online es ofrecer facilidades al cliente mediante, por ejemplo, la app de mensajería WhatsApp, que permite un contacto directo, personalizado y más cercano con el cliente. Aumentar el alcance a través de las redes sociales como Instagram o Facebook es también importante, pues pueden servir no solo como contacto más directo con un público más amplio sino también como promoción de las fruterías.

Para las tiendas, el comercio online supone un verdadero reto y la logística representa la principal barrera

En las tiendas físicas, lejos de descuidarlas, los expertos proponen mejorar la experiencia del cliente mediante una buena iluminación, un diseño del mostrador llamativo y también con degustaciones de frutas y verduras que ayudan al cliente a saborear y decantarse por un producto u otro.
“Todo es rentable, solo hay que adaptarse a ello. Es un futuro muy prometedor para diferentes sectores. Lo único que hay que hacer es profundizar y especializarse más”, afirma Alberto Palmí, director gerente de Fedemco.

Lo que nadie quiere

Son infinitas las posibilidades que ofrece internet para expandir un negocio. Eso, unido a una idea original, puede ser resultado de éxito.
Oriol Aladomà y Marc Ibós son dos jóvenes compañeros de Bellpuig (Lleida) que un día se preguntaron por qué nadie quería las frutas y verduras feas del supermercado. Esa simple pregunta se convirtió más tarde en el punto de partida de la empresa Talkualfoods, una tienda electrónica que este 2021 facturará cerca del millón de euros y que vende frutas y hortalizas de temporada que no cumplen con los requisitos estéticos de las grandes superficies.

Preocupados por el desperdicio de grandes cantidades de fruta y verdura por razones estéticas y no por la calidad del producto, Oriol y Marc se unieron al ‘Ugly Food Movement’, que defiende el valor del producto frente a la estética.

Este movimiento se enmarca en el contexto político idóneo, pues en octubre el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de ley para combatir el desperdicio alimentario que obligará a las tiendas a fomentar la venta de productos “feos, imperfectos o poco estéticos” que estén en condiciones óptimas de consumo, así como a incentivar la venta de alimentos de proximidad, ecológicos y a granel, tal y como lo explicaba el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.

La empresa se fundó en febrero de 2020 y año y medio después cuenta con un millar de clientes semanales, a los que mandan las cajas de fruta y verdura después de pedirlas por su página web. Además, pagan un precio justo a más de 70 productores locales que tienen dificultades para vender sus productos. De este modo, consiguen no solo que estos tengan ingresos adicionales, sino que de esta manera no se desperdician alrededor de 500 toneladas de fruta y verdura, tal y como afirman sus fundadores. Lo que queda claro es que las oportunidades que ofrece internet son infinitas y que todavía queda mucho por explorar dentro del comercio online de frutas y verduras. Nuevas vías de negocio y nuevos mercados se abren en España, potenciado por la pandemia y las restricciones sanitarias, pero también por una tendencia que se da en todos los ámbitos: ya no nos podemos imaginar una vida sin las tecnologías, también en nuestras compras de productos frescos.

Fuente: Valenciafruits