Las pequeñas tiendas se alían con las grandes empresas de paquetería. Los envíos del comercio online llegan ahora a joyerías, quioscos, papelerías o tiendas de muebles de los barrios

Arantxa Bisutería lleva años abierta en la calle Linares, en pleno barrio de La Rondilla. Allí vende joyas, bisutería artesanal y figuras llegadas desde Inglaterra. Aunque su principal trasiego de clientes no es por su negocio en sí. Su establecimiento lleva 12 años siendo Punto Pack y hoy está situado en el número 1 en Valladolid. En el Kiosco Júpiter, un señor comprueba si le ha tocado el reintegro en el sorteo de la Bonoloto mientras entra un repartidor con dos paquetes y en la calle esperan tres clientes a recoger los suyos. En este establecimiento de La Victoria empezaron hace diez años con Kiala y ahora trabajan con, entre otros, UPS, Amazon Hub o Celeritas. Folder, en la Bajada de la Libertad, es uno de los 16 puntos de la capital de la empresa de paquetería DHL. Aquí se puede comprar material escolar, de oficina y consumibles informáticos, además de recoger paquetes y tramitar envíos de documentaciones. En Color Plus se venden tóneres, se pueden hacer impresiones en 3D y se puede recoger un envío de de UPS y GLS, y de Amazon, a través de un locker allí instalado. 

Son solo cuatro ejemplos de cómo el pequeño comercio, las tiendas de toda la vida, los establecimientos de los barrios, se han ‘aliado’ a las grandes empresas que venden online para subsistir.

«Todo suma. Me dan publicidad sin coste y me pagan por ello», resume Francisco Javier Arranz, de Color Plus, uno de los puntos de recogida de Valladolid de varias empresas. Ubicado en el barrio de Parquesol, empezó en 2018 con una empresa, aunque en 2020 se cambió a otras dos. Desde hace tres meses tiene un armario de Amazon («sin electricidad, sin mantenimiento, la gente viene con la app y se lleva los paquetes»). A diario recibe entre 15 y 20 de empresas como Zara, Vinted, Viti, Amazon… Por cada uno le pagan unos 40 céntimos y por el armario o locker un fijo al mes.

Javier Arranz, de Color Plus Valladolid; Susana Frechilla, de Folder Papelerías; y Arantxa Barcenilla, de Arantxa Bisutería.Javier Arranz, de Color Plus Valladolid; Susana Frechilla, de Folder Papelerías; y Arantxa Barcenilla, de Arantxa Bisutería.El dinero ayuda. No es mucho y cada empresa de paquetería paga una cantidad (entre 15 y 50 céntimos). 

DHL llega a los 50 céntimos. «Siempre ayuda que haya ajetreo de gente y recibir una comisión», reconoce Susana Frechilla, desde Folder Papelería. Aquí, además, hay mucho movimiento con envíos de documentación, donde llegan a ganar un 25 por ciento sobre el coste: «Hay bastantes, sobre todo a Latinoamérica».

Estos establecimientos no viven de ser puntos de recogida. Pero señalan que esa alianza con el comercio electrónico les está ayudando… a conseguir algún cliente y a tener un ingreso económico. Eso le lleva ocurriendo varios años a Arantxa Barcenilla en su Bisutería de la calle Linares: «Empecé en 2009. Vino un comercial francés, que buscaban pequeños negocios. La verdad es que al principio me pareció algo raro, porque aún no se había oído en España». Pero se atrevió y hoy reconoce que es «una colaboración. Entra gente y a veces consigues clientes». Un día normal por su Arantxa Bisutería pueden pasar 40 paquetes. Un día de las pasadas navidades fueron noventa: «Los de Vinted son los que más funcionan». 

José Manuel González no tiene claro que tenga más clientes por ser punto de recogida. Lo que sí sabe es que todo el mundo le conoce por ello: «La gente prefiere comprar y seleccionar un punto, como mi quiosco que esperar en casa a que llegue». Con todo, reconoce que cuando alguien llega a recoger un paquete de alguna de las empresas con las que colabora desde hace años, puede que compren algún fruto seco o gominolas que tienen en el Kiosco Júpiter. 

Ellos cuatro, situados en barrios diferentes, son solo parte del centenar de establecimientos que han apostado por ser puntos de recogida de las ventas online en la capital. La mayoría van añadiendo opciones, como envíos de paquetes, de documentos o incluso la instalación de un locker. Dicen que cada vez son menos, quizá por el cierre de algunos compañeros, pero la realidad es que lo habitual en este tipo de comercio empieza a ser elegirles a ellos para su recogida.

Fuente: eldiadevalladolid