Geles hidroalcohólicos, mamparas de seguridad y señales horizontales que ayudan a mantener la distancia de seguridad han entrado a formar parte del mobiliario cotidiano de los establecimientos en un año en el que se ha mantenido el número de hurtos en tienda física a niveles inferiores a 2018 y 2019 y se han incrementado, por otro lado, los robos en el canal online. De nuevo, la tecnología se sirve de mano amiga para evitar las pérdidas en Retail, que al año suponen un volumen de 1.800 millones de euros.

La seguridad en tienda, protagonista en la pandemia

La crisis sanitaria desatada por la pandemia de coronavirus a comienzos de 2020 – todavía presente en multitud de países- marcó entre los retailers la necesidad de convertir los establecimientos en espacios seguros, con el fin de minimizar posibles contagios entre empleados y clientes. Abrieron el camino aquellos considerados servicios esenciales, como supermercados, farmacias y quioscos, a los que siguieron el resto de distribuidores, una vez finalizado el confinamiento del primer trimestre. 

La incorporación de gel hidroalcohólico en la entrada, el uso de guantes en las secciones de autoservicio o señales horizontales en el suelo que recuerdan la necesidad de mantener la distancia se han convertido en algunos de los elementos ya habituales en el retail físico. Y tecnologías como los sistemas de control de aforo, los códigos QR o los métodos de pago contactless ya son del todo conocidos por distribuidores, empleados y clientes. 

(Ver Informe D/A Retail Tecnologías para el punto de venta)

En un 2020 atípico, ante una crisis sanitaria que priorizó la seguridad sanitaria en el establecimiento, también ha resultado distinto el nivel de hurtos producidos en este último. Según datos de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA). la casi total paralización de la actividad económica entre marzo y junio ocasionó un descenso en los robos producidos en los comercios asegurados. 

Así, del total de 18.500 hurtos que se registraron en los retailers asegurados por la entidades de UNESPA en 2020, un 8,32% se produjeron en marzo, un 4,43% en abril, un 5,06% en mayo y un 7,12% en junio. Los meses que concentraron el grueso de los hurtos fueron enero, febrero y octubre, con un 12,15%. un 10,83% y un 9,78%, respectivamente. Por días de la semana, el lunes registró el mayor número de incidencias mientras que el domingo el que menos. 

Guadalajara resultó la provincia con la mayor probabilidad de sufrir un robo en un establecimiento (163,2%), a bastante distancia de Zamora, segunda (52,34%), Ávila (46,51%), Huelva (44,63%) y Toledo (43,03%). En el lado opuesto, Albacete, con una probabilidad de -45,5%, seguida de La Rioja (-40,13%), Huesca (-39,1%), Alicante (-34,77%) y Santa Cruz de Tenerife (-33,62%). 

Respecto a la cuantía perdida, en 2020, el botín resultó mayor en aquellos municipios con una población de entre 5.000 y 10.000 habitantes, que ascendió a los 1.450 euros. En el lado opuesto, las poblaciones de entre 250.000 y 500.000, con una gravedad de robos situada en los 1.115 euros. 

Por provincias, los comercios asegurados residentes en Soria soportaron el mayor valor del hurto, que alcanzó de media los 2.286,49 euros. Detrás de Soria, Palencia (2.016,35€), Salamanca (1.849,78€), Granada (1.766,29€) y Guadalajara (1.712,08€). En el lado contrario, Albacete (596,48€), Teruel (687,50€), Islas Baleares (797,72€) y Ciudad Real (850,09€). 

Guadalajara resultó la provincia con la mayor probabilidad de sufrir un robo en un establecimiento. Albacete, la que menos.

San Sebastián de los Reyes, en Madrid, se alza como la localidad que acumuló el mayor robo, un total de 10.431,98€, seguida a bastante distancia de Arona, en Santa Cruz de Tenerife, con 3.836,97€ y Valdemoro, en Madrid, con 2.670,72€. Las más afortunadas, Ciudad Real, con 217,19€, Torrent (Valencia), con 430,40€ y Algeciras (Cádiz), con 477€. 

Respecto al impacto que en el negocio ocasionaron los hurtos, los comercios de Zamora sufrieron los robos más graves (769,36%), seguida de Soria (731,26%) y Salamanca (645,77%). En el lado opuesto, Navarra (-90,8%), Málaga (-88,74%) e Islas Baleares (-86,89%).

Mismos niveles en 2021

Desde la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), confirman este menor nivel de hurtos durante los primeros meses de la pandemia. No ha ocurrido así a lo largo de 2021, año en el que el número de robos experimentados en comercios ha aumentado un 16% por cada trimestre, recuperando a finales de año el nivel de hurtos experimentados en 2020.  

Con un total de 29.659 hechos delictivos en comercios registrados hasta noviembre de 2021, la Guardia Civil calcula haber cerrado el año en torno a los 33.488 que se registraron un año antes. Una cifra, sin embargo, un 40% inferior a los más de 55.000 delitos que se cometieron en 2018 y 2019. 

“Esperábamos que el levantamiento de las restricciones supusiera un gran crecimiento respecto a los datos de 2020 marcado por el confinamiento y el cierre de negocios, pero la realidad es que no se ha producido un aumento y los delitos comerciales siguen lejos de lo que sucedía antes de la pandemia”, aseguró Diego Alejandro Palomino, jefe del grupo de análisis criminal de delitos contra el patrimonio de la Guardia Civil, en el 24º Congreso AECOC de Pérdida Desconocida, celebrado en noviembre. 

2021 finaliza con la misma cantidad de hurtos que en 2020, un 40% inferior a los más de 55.000 delitos cometidos en 2018 y 2019.

Por tipología de delitos, los hurtos continúan protagonizando más de la mitad de los sucesos (63%), seguido en menor medida por los robos con fuerza (33%). Los robos con violencia apenas alcanzaron el 2,8%. De estos, un tercio acaban resueltos por las fuerzas policiales, excepto los robos con violencia, que se esclarecen en la mitad de los casos. 

Parte de este descenso se debe también al protocolo de denuncias in-situ aprobado en 2020 y que permite denunciar en el propio establecimiento a delincuentes identificados en el momento en que cometen un delito leve – esto es, hurto por valor inferior a 400 euros- con el objetivo de celebrar un juicio rápido. 

Una de las regiones donde más se ha extendido el uso de las denuncias in-situ es el País Vasco. Según datos de la Ertzaintza, desde la puesta en marcha de este protocolo, 489 de las 2.000 denuncias por hurtos leves se han gestionado a través de una denuncia en el propio establecimiento, con una tasa de éxito del 91% a la hora de formalizar la denuncia y de un 78% en la celebración de juicios rápidos, con un 97% de condenas. 

Parte del descenso se debe al protocolo de denuncias in-situ aprobado en 2020.

A pesar de este menor número de robos en Retail, todavía son cuantiosas las pérdidas que se cuantifican a causa de esta problemática. De acuerdo a los datos de AECOC, los hurtos, fraudes e ineficiencias en el comercio alcanzan un impacto de 1.800 millones de euros anuales, el equivalente a un 0,8% de las ventas totales del comercio. 

Fuente: DA Retail