El Ayuntamiento ha autorizado la transformación de nueve locales en “cocinas fantasma”, espacios en los que se cocina y se recoge la comida para llevar.

El Mercado Barceló de Madrid está repleto de repartidores que no saben muy bien dónde recoger los pedidos, según ha explicado eldiario.es, que se ha recorrido este mercado para comprobar porqué ocurre este fenómeno, y así es cómo han descubierto las denominadas “cocinas fantasma”, espacios en los que no hay ni mesas, ni sillas ni camareros. Sólo una cocina.  

El Ayuntamiento de Madrid ha autorizado la transformación de nueve locales en este tipo de servicios.

Según este mismo diario, las cocinas fantasma de Barceló las han montado dos empresas: Top Project Investors y Total Consulting Market, compañías dedicadas a la inversión inmobiliaria.

QUEJAS

Más Madrid denunció en su momento la existencia de estas cocinas en la última comisión municipal de economía, pero la Dirección General de Comercio del Ayuntamiento aseguran que los locales cuentan con todos los permisos para operar.

Desde el Mercado Barceló, Carlos Carrasco, su gerente, asegura que dado que la ocupación de las zonas comunes para uso de Hostelería y de restauración no es posible por cumplimiento de normativa de seguridad, han habilitado “una superficie de 80 m2 destinada a Food Court para que los clientes puedan consumir de manera agradable en dicha zona”.

Carrasco niega además que los locales abiertos puedan denominarse cocinas ciegas: «Las actividades con las que cuenta el Mercado son de hostelería, comercio minorista de alimentación con barra de degustación y elaboración de comidas preparadas con obrador, como así consta en las licencias de cada uno de los puestos».

La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, señala que este tipo de locales están “fuera de lugar” en el Mercado Barceló.

«Ni las zonas residenciales ni los mercados son lugares en los que deba haber una cocina industrial, existen otros espacios en la ciudad en los que se puede desarrollar este tipo de actividad», argumenta, e insta al alcalde, José Luis Martínez Almeida, a que “repase la normativa» y a que explique por qué, «en lugar de ayudar a que los mercados sean un referente en la venta de alimentos de proximidad, quiera convertirlos en fábricas de comida rápida”.

Fuente: foodretail