El martes se abrió el plazo para solicitar los bonos del Kit Digital

El autodiagnóstico es clave para elegir bien las herramientas

Si los pisos gastan mucho en gas porque la mitad se construyó hace más de 40 años y el calor se pierde por las ventanas, subvencionemos el aislamiento de la fachada. Si el parque automotor contamina demasiado porque tiene una antigüedad media de 13 años, incentivemos la compra de coches eléctricos y la instalación de cargadores.

La forma en que España ha decidido aprovechar los fondos de recuperación europeos para resolver esas dos problemáticas ambientales responde a un diagnóstico bastante obvio de la situación. Una claridad que no siempre se ha tenido cuando se trata de cerrar la brecha digital que debilita su estructura empresarial.

Aunque ya pocas compañías operan sin utilizar algún tipo de tecnología, la diferencia entre las pymes y las grandes corporaciones todavía es importante. El 68% de las empresas de más de 250 empleados se ha digitalizado, mientras que en el caso de las de menos de 50, este porcentaje es del 35%, según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (Ontsi).

Hasta ahora, el Estado ha intentado acortar la distancia con programas de formación y asesoramiento que, una vez culminados, dejaban en las empresas la decisión de dar el siguiente paso, que es invertir en la incorporación de un software de contabilidad o en el diseño de una página web.

Es la primera vez que se ha resuelto intervenir en el gap aplicando la misma estrategia que se ha seguido con la rehabilitación energética y la movilidad sostenible: no más másteres ni campañas de concienciación; en lugar de eso, subvenciones a fondo perdido para que los mismos empresarios implementen la solución.

En eso consiste el Kit Digital, un programa dotado con 3.067 millones de euros del Next Generation EU que repartirá entre las pymes bonos para que los gasten en uno o varios de los recursos de su catálogo: sitio web y posicionamiento en buscadores, comercio online, redes sociales, gestión de clientes, business intelligence y analítica de datos, servicios de oficina virtual, automatización de procesos, factura electrónica, cifrado de comunicaciones y ciberseguridad.

La implantación de las tecnologías correrá a cargo de proveedores autorizados

Las soluciones serán ofrecidas y eje­cutadas por proveedores autorizados por Red.es, entidad gubernamental que administra las ayudas. Estos agentes digitalizadores son otra de las novedades del programa. Las empresas beneficiarias podrán elegir uno y delegar en este –si no desean hacerlo directamente– el papeleo de la solicitud y la posterior rendición de cuentas sobre el uso de la subvención.

“La creación de esta figura simplifica el proceso, porque normalmente el acceso a los fondos públicos es largo y farragoso; al dejarlo en manos de empresas con más experiencia en esos trámites, se facilita el camino a negocios pequeños que no tienen la capacidad ni los recursos para asumir esas gestiones”, explica Francisco Hortigüela, director general de Ametic, la patronal de la industria tecnológica en España.

Acogida

Desde que el 11 de enero se abrió el proceso de adhesión al programa, más de 7.100 compañías se han postulado como agentes digitalizadores. La semana pasada se publicó un primer listado de 3.000 admitidos, pero desde Red.es aclaran que la revisión de solicitudes es continua y contempla un periodo de subsanación de observaciones, por lo que el no haber aparecido en ese primer grupo no significa que la candidatura haya sido desestimada. Tampoco se ha fijado un máximo de plazas.

En cuanto a las empresas beneficiarias, el pasado martes se abrió una primera convocatoria para negocios de entre 10 y 49 empleados que podrán pedir bonos de hasta 12.000 euros. Para este primer segmento el Gobierno ha presupuestado un total de 500 millones de euros que estarán a su disposición hasta el 15 de septiembre o hasta que se agote la partida.

Antes del verano se lanzará una segunda ronda para microempresas (firmas con plantillas de entre 3 y 10 empleados), que podrán solicitar ayudas de hasta 6.000 euros, y antes del otoño, una tercera para autónomos, que recibirán hasta 2.000 euros.

El dinero se puede gastar en varios recursos siempre que no sumen más de 12.000 euros

Entre los requisitos para acceder a las ayudas, las bases de la convocatoria establecen que las pymes deberán estar al día con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social y no deberán tener la consideración de empresa en crisis.

La orden matiza que las compañías que se encuentran en mala situación como consecuencia de la pandemia sí pueden optar a los bonos. El programa se ampara en una exención decretada por Bruselas para que las compañías golpeadas por el Covid puedan acogerse a las ayudas “durante el periodo establecido”, es decir, de enero de 2020 a diciembre de 2021, “así como las posibles prórrogas que se puedan derivar de este”.

En noviembre pasado, la Comisión Europea alargó esta excepción por seis meses más, hasta el 30 de junio de 2022. De ahí que Red.es interpreta que si una compañía no tenía problemas financieros en 2019, antes de la pandemia, y cumple el resto de requisitos, puede solicitar la ayuda en 2022.

El representante de Ametic califica la iniciativa de buena. “Es un piloto muy avanzado y Red.es, que nos ha consultado durante el proceso de formulación, está abierta a sugerencias y mejoras”, asegura.

En cuanto a los importes, considera que 12.000 euros está bien para un nivel básico de digitalización. Luego, dependerá de la profundidad que cada firma quiera darle a su transformación, para algunas será suficiente y para otras hará falta más inversión. “Habrán dos velocidades”, coincide Pablo Couso, director comercial de Datisa, factoría de sistemas contables que ha sido admitida como agente. “Hay pymes que están más sensibilizadas que otras y seguirán agregando capas a su digitalización”, argumenta.

Barrera cultural, no económica

Couso señala que la popularización del modelo de suscripción en el mundo del software (en vez de comprar la licencia se paga por servicios que se prestan desde servidores virtuales) ha abaratado mucho la tecnología, haciéndola accesible a las pymes incluso sin ayudas, por lo que, en su opinión, más que derribar una barrera económica, el kit propiciará un cambio de mentalidad.

“Muchos pequeños negocios desconocen el modelo de pago por uso. Las subvenciones permitirán que se interesen en adoptarlo y que nuestra labor comercial fluya de manera más natural”, mantiene.

Al apoyarse en proveedores especializados para suministrar las herramientas, la estrategia visibiliza una oferta que pasaba desapercibida para muchos pequeños empresarios, un mercado al que ahora podrán acudir cada vez que lo necesiten, incluso después de que se acaben las ayudas. “Se ha hecho un esfuerzo importante en impulsar un gran marketplace”, destaca Hortigüela.

Bélgica, Dinamarca, Alemania, Italia, Eslovenia y Suecia son países que entre 2016 y 2019 han utilizado esquemas similares para incentivar la digitalización de sus pymes, aunque no se ha evaluado la efectividad de este instrumento. El bono se puede gastar en varias soluciones complementarias entre sí, pero no alcanza para todas, así que el beneficiario debe elegir bien.

El esquema del cupón ya se ha usado en países como Alemania, Bélgica o Suecia

En ese sentido, Couso, de Datisa, recomienda a las empresas analizar primero qué canales necesitan para llegar a sus clientes y qué procesos internos requieren mejorar para ahorrar costes y operar de manera más eficiente. La web del programa ofrece la posibilidad de someter el grado de madurez digital a un autodiagnóstico online; si bien el test es obligatorio, el resultado es orientativo.

Al cierre de este artículo se han registrado en la plataforma del programa, paso previo para solicitar las ayudas, 130.271 pymes, de las cuales 103.129 se han examinado.

¿QUÉ SOLUCIONES INCORPORAR?
Tecnologías digitales
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Datos. Alejandro Sánchez, director de desarrollo de negocios de Iberbox, startup que almacena documentos y hace copias de seguridad en la nube, advierte de que en lo que va de 2022 España ya ha impuesto multas por más de 7 millones de euros a empresas infractoras de la directiva europea de protección de datos y que en 2020 el 66% de las compañías sufrió un ataque de ransom­ware (secuestro de información), según Proofpoint. De ahí que Sánchez recomiende a las pymes tomarse muy en serio la incorporación de herramientas de cifrado de datos y ciberseguridad.

Asesoría. Juan Vera, CEO de Edosoft, startup que suministra herramientas de participación ciudadana y vigilancia medioambiental a Administraciones públicas y empresas del Ibex, aconseja a las pymes definir bien en qué recursos se van a gastar el bono antes de solicitarlo, para lo cual considera útil pedir el asesoramiento independiente de organismos locales de carácter público que promueven la digitalización, como Canarias Crece, el ­DIH4Cat de Cataluña o Amtega en Galicia.

Clientes. María Teresa Rendo, directora de ventas internacional de Expensya, software que automatiza la gestión de facturas, desde su registro hasta su reembolso, sugiere a los pequeños negocios no digitalizar solo sus procesos internos, sino también su forma de relacionarse con los clientes. Les recuerda también que la eliminación del papel es una oportunidad para ser más sostenible y contaminar menos. De cualquier forma, sostiene que la brecha digital en España no es tan grande como se piensa. “En 2007, la Agencia Tributaria española empezó a aceptar documentos electrónicos. Francia no dio ese paso hasta 2017, diez años después”, ilustra.

Fuente: Cinco Días