Cruzada del Ayuntamiento de Ada Colau contra las ‘dark stores’

El Ayuntamiento de Barcelona quiere vetar los llamados supermercados fantasma o dark stores, es decir, aquellos almacenes empleados por los operadores de q-commerce donde se preparan los pedidos online. El consistorio regido por Ada Colau ha aprobado un nuevo plan especial de usos que prohíbe los supermercados fantasma en toda la ciudad. 

De esta forma, empresas como Glovo, Gorillas, Getir o Gopuff, en pleno auge en grandes urbes como Madrid, Valencia o Sevilla, se encontrarán con un obstáculo difícil de salvar en la Ciudad Condal.

Igualmente, la nueva regulación limita las cocinas fantasma (cocinas industriales o agrupadas, normalmente en grandes espacios opacos que generan, entre otros, problemas de ruidos y olores) a suelos industriales y en condiciones muy específicas. Así, estos establecimientos deberán situarse en calles de más de 25 metros de ancho y separados por un radio de 400 metros de distancia respecto a otros locales del mismo tipo.El ayuntamiento asegura que busca “proteger el modelo comercial de proximidad, las tiendas de barrio y la vida cotidiana de la ciudadanía”

Tampoco se podrán abrir más almacenes temporales de mercancías no peligrosas, que suelen ser espacios con armarios donde dejar equipaje, bolsas, maletas o similares, destinados sobre todo al uso turístico.

Este plan afecta también a otros establecimientos, como los de platos preparados, para garantizar un crecimiento controlado. Así, se limita a uno el número de nuevos locales de platos preparados en un radio de 100 metros, y los locales de más de 100 metros cuadrados no podrán situarse en calles de menos de siete metros de ancho ni superar los 300 metros cuadrados.

Desde el ayuntamiento barcelonés explican que esta nueva normativa surge a raíz del crecimiento de este tipo de actividades y de los establecimientos que se dedican al reparto a domicilio a través de la venta en línea -que se ha acelerado sobre todo durante los dos últimos años de pandemia- y los problemas y tensiones vecinales que se derivan. “Paralelamente, también busca proteger el modelo comercial de proximidad, las tiendas de barrio y la vida cotidiana de la ciudadanía”, añaden. 

Regularización del espacio público
Por otra parte, el ayuntamiento quiere regularizar el uso del espacio público relacionado con el tiempo de espera y el movimiento de los repartidores. Por eso, de acuerdo con una serie de condiciones, se tendrán que tramitar autorizaciones especiales en el plazo de los dos próximos años. Para conseguir el permiso, se deberá disponer de espacios internos de espera para los repartidores y los vehículos de reparto, que se establecerán de manera proporcional al tamaño del establecimiento. 

En el caso de las macrococinas, tendrán que reservar diez metros cuadrados por estación de cocción o por cada 100 metros cuadrados de superficie, mientras que los locales de platos preparados que tengan más de 100 metros cuadrados tendrán que reservar cinco metros por cada 100 metros cuadrados.

Con respecto a los restaurantes, los de menos de 150 metros cuadrados ubicados en calles de más de siete metros de ancho y que formen parte de la red de ejes verdes o que sean de prioridad para peatones o de prioridad invertida tendrán que reservar tres metros cuadrados por cada 100 metros cuadrados de local.

En el caso de los de más de 150 metros cuadrados, el espacio reservado tendrá que ser de cinco metros por cada 100 metros cuadrados. Los locales que queden fuera de estos grupos pueden disponer del permiso sin tener que reservar espacio.

El nuevo plan especial de usos se ha aprobado inicialmente y ahora se abre un periodo de exposición pública de dos meses y un proceso participativo para el vecindario, entidades y partidos políticos.

Fuente: Revista Inforetail