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El sector textil teme ver frustradas sus expectativas con esta nueva crisis

En 2021 todavía redujo un 13% sus ventas tras un mal primer semestre, aunque fondos y grandes grupos buscan invertir en firmas reconocidas

El sector textil se encuentra en una encrucijada. No es el único en una economía española cada vez más lastrada por los efectos de segunda ronda de la invasión de Ucrania por tropas rusas –una energía cada vez más cara, caída de oferta en algunas materias primeras y cierres de tiendas (entre ambos países Inditex ha cerrado casi el 8% de sus 6.830)–, unidos a una inflación ya galopante para ruina de los bolsillos de los españoles (en febrero su tasa se desbocó al 7,4%).

Hasta el Gobierno reconoce ya que el PIBcrecerá menos de lo previsto –su pronóstico inicial del 7% se acercaría más al 5% e incluso por debajo según evolucionen los acontecimientos–, pero en la industria de la moda y la confección está en juego su propia recuperación. A principios de febrero, coincidiendo con la feria especializada Momad, sus profesionales aún se mostraban relativamente optimistas. Eduardo Zamácola, presidente de la patronal Acotex, hablaba de una «senda positiva y de crecimiento» para este año, si bien todavía por debajo de los niveles prepandemia. Pero conforme avanzaban los días, veía ya «mucha incertidumbre».

Los datos le avalan. Tras cerrar el último ejercicio con una caída del 13,1% en las ventas –el 35,7% menos si se compara con 2019– por un mal primer semestre, la evolución desde otoño era buena (un alza del 6,3% en octubre y del 9,7% en noviembre empujada por el ‘Black Friday’). El año terminó menos bien de lo esperado (solo un 3,2% más en diciembre) y, aunque 2022 empezó con fuerza (una subida del 38,8% en enero), en febrero ha visto una moderación (18,3%) que hace temer lo que venga en los próximos meses.

Cuando los españoles estaban ya «aprendiendo a convivir con la covid y eso se nota» con más animo en el consumo, apunta Ángel Asensio, presidente de la Confederación Moda España y de la Federación de Empresas de la Confección (Fedecon), la amenaza de una nueva crisis de origen bélico y consecuencias aún impredecibles «puede penalizar la deseada recuperación del sector», advierte Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Distribución de la consultora KPMG España. Yes que –explica– «sus márgenes han estado muy tensionados desde el verano con la escalada de costes (transporte, energía, materias primas e insumos), aunque la absorbieron durante meses para no bajar atractivo y perder competitividad».

Viabilidad en riesgo

Pero la inflación ha seguido disparada e irá a peor, por lo que los incrementos de precios también llegaron al sector e incluso en pleno período de rebajas. Así, en enero (último mes con datos del IPC desglosados por el INE), sus precios subieron una media del 3,7%, en todo caso inferior al alza general del 6,1%. Esta situación «supone una amenaza para la rentabilidad e incluso viabilidad de sus negocios», advierte Porta, quien recuerda que esta industria ya convivía con otros retos más estructurales sin resolver como la mayor complejidad de sus canales de venta, la necesidad de desarrollar la sostenibilidad e incluso una cierta reconversión laboral empujada por los nuevos gustos y la mayor demanda ‘online’.

Por este motivo, los principales actores del sector liderados por el Consejo Intertextil y ModaEspaña, junto a grandes grupos como Inditex, Tendam y Mango e incluso El Corte Inglés, pidieron al Gobierno un proyecto de recuperación (PERTE) específico financiado con fondos europeos como otros sectores. Su objetivo es lograr 4.000 millones de euros en ayudas públicas, mientras en financiación privada movilizarían otros 10.000 millones. Pero se han encontrado con reparos del Ministerio de Industria, que prefiere que canalicen sus propuestas a través de otros planes públicos como el de la economía circular.

Sin embargo, para el Observatorio del Textil y Moda –nuevo ‘lobby’ respaldado por grandes firmas– contar un PERTE propio sería «fundamental» para la «necesaria» transformación de su modelo productivo. «Intentar recuperar el modelo tradicional que ha tenido hasta la pandemia sería tirar el dinero en saco roto», avisa Igor Ochoa, CEO de la consultora Dipcom Corporate, especializada en reestructuraciones.

¿Y por dónde iría ese cambio? Propuestas no faltan, aunque muchas coinciden en una palabra: sostenibilidad. Jaume Hugas, profesor de Operaciones, Innovación y ‘Data Sciences’ de la escuela de negocios Esade, habla de «desarrollar una ‘slow fashion’» con más conciencia social preocupada por cuidar el origen natural de los materiales. Otro soporte sería invertir aún más en el comercio electrónico. «Si no hay digitalización no hay flexibilidad para adaptarse a los cambios geopolíticos que cada vez más afectarán a los sectores industriales», apunta este experto que prevé más cierres de tiendas, mayor especialización de otras y cadenas de suministro más regionalizadas.

Con todo, el sector sigue generando atractivo. Ochoa subraya que «importantes» fondos y grupos empresariales buscan oportunidades de inversión «reagrupando marcas y adquiriendo importantes empresas». Entre sus posibles objetivos, Tendam (que agrupa a Cortefiel, Springfield, Women’secret y Pedro del Hierro) y la sevillana Scalpers.

Alquiler y segunda mano ganan peso

La industria textil es de las más contaminantes del mundo, según datos de la ONU. Hoy día es responsable del 10% de las emisiones de gases a nivel global, el 20% del agua residual producida y el 30% de los residuos plásticos que acaban en el mar.

El propio sector lo asume en un estudio de la asociación Woman Action Sustainability y KPMG. El 57% de los profesionales consultados cree que la transformación de un modelo lineal a otro circular y de reciclaje es un reto urgente. Una prenda se utiliza de media solo 15 veces –el 60% del vestuario apenas se usa– y se tiran 800.000 toneladas de ropa al año.

En el ya aprobado proyecto estratégico para la economía circular, el Gobierno prevé 100 millones de euros para que la industria textil-moda aborde sus serios retos de sostenibilidad pendientes. No obstante, en 2019 se puso en marcha una iniciativa al respecto (‘The Fashion Pact’) suscrita por varias firmas importantes del sector y grandes superficies. Fruto de ello, por ejemplo, Carrefour ya tiene en dos centros de Madrid y Barcelona sendos puntos de venta de ropa de segunda mano.

La reutilización de prendas mueve 38.000 millones de dólares anuales en el mundo y se prevé que en un lustro se duplique. Internet juega un papel importante –la web Vinted tiene 50 millones de usuarios activos–, pues sus principales clientes son los llamados ‘millenials’ y la ‘generación Z’, esto es, jóvenes de 18 a 37 años de edad. Les mueven valores medioambientales, pero también el bolsillo por los precios más bajos. Por eso igualmente ha ganado peso el alquiler de prendas, un negocio de 1.800 millones al año.

Fuente: El Comercio

AGECU