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Hacienda avisa: si vendes en aplicaciones como Wallapop o Vinted, pasa por caja

La campaña de la Renta 2021 está a la vuelta de la esquina y la Agencia Tributaria anuncia novedades para las ventas de segunda mano.

Las cifras son abrumadoras: guardamos en nuestros armarios aproximadamente dos billones de euros en artículos de moda que no utilizamos, según los cálculos de uno de los informes ‘Insights’ de Business of Fashion. Una práctica nada sostenible que poco a poco empieza a cambiar; según ese mismo estudio, entre un 5% y un 7% de la moda en buen estado se vende y se compra ya en plataformas de reventa.

Wallapop, Vinted, eBay, Milanuncios…, las empresas que facilitan dar salida a todo eso que nos sobra no paran de crecer y se han convertido desde hace tiempo en negocios de éxito que cuentan cada día con más adeptos y cuyo volumen de transacciones va claramente al alza. De hecho, el mercado de reventa está creciendo a un ritmo 11 veces más rápido que el comercio minorista tradicional, como reflejan las estadísticas que maneja la compañía estadounidense ThredUp, especializada en la venta online de prendas de segunda mano. Sus informes, en colaboración con la empresa de investigación de mercados GlobalData, aseguran que el año pasado 188 millones de personas probaron a revender algo por primera vez, una cifra muy superior a quienes lo hicieron en 2020, poco más de 36 millones.PUBLICIDAD

Está claro, hay negocio. Uno que por novedoso se ha movido durante años en los límites de la falta de regulación específica. Y Hacienda ha comenzado a mover ficha. Para su próxima campaña de la Renta de 2021, que comienza el 6 de abril y termina el 30 de junio, ya ha avisado de que muchas de las operaciones que hasta ahora estaban exentas de impuestos van a comenzar a tributar. Una noticia que ha caído de forma desigual entre usuarios y directivos de estas plataformas.

«Somos una plataforma de consumidor a consumidor, es responsabilidad de los consumidores cumplir con todos los requisitos de la legislación fiscal aplicable con respecto al dinero obtenido por la venta de artículos y la cantidad y el valor de los que se adquieran», afirma Lisa-Marie Berns, responsable de Relaciones Públicas en Vinted, cuando le preguntamos qué le parece el aviso de Hacienda. Un tema sobre el que Wallapop ha declinado pronunciarse, de momento la compañía prefiere abstenerse.

Según la Agencia Tributaria, si las compras son relevantes y generan unos ingresos importantes, iguales o superiores al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), acarrearán obligaciones fiscales y obligarán al vendedor a darse de alta como autónomo y a declarar el IVA correspondiente. La normativa afecta especialmente a los artículos considerados de coleccionista: el vendedor deberá pagar un 19% de impuestos si las ganancias llegan a los 6.000 euros, un 21% si rebasan esa cantidad y un 23% si la cifra supera los 50.000 euros. También se gravan las operaciones de compra-venta a través del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, que aplica un tipo impositivo del 4 % del precio del producto.

Pero esta regulación fiscal no es tan nueva como parece. R. empezó a usar estas plataformas en 2005, y ya ha tenido que vérselas con Hacienda. Amante del coleccionismo, comenzó vendiendo en eBay, por probar. «Guardaba dos piezas iguales de mi colección y me sobraba una, así que la puse en venta. A la media hora la había vendido», recuerda. Y le picó el gusanillo. «Tenía muchas cosas y se vendían muy bien, así que vi que había un pequeño negocio y comencé a comprar pensando también que podía vender después, era una forma de entretenerme, y además ganaba dinero; un chollo», explica.

UN HOBBY Y UN NEGOCIO

Y lo que inició como un hobby fue creciendo: R. llegó a facturar entre 15.000 y 20.000 euros anuales. Unos ingresos que no declaraba, porque «había empezado por las buenas…», dice R., pero que la Agencia Tributaria no pasó por alto. «Tuve una inspección y me pidieron las cuentas de 2015 y 2016. El resultado fue una sanción de 12.000 euros por las cantidades no declaradas. Acepté la multa y pagué lo que me reclamaban, fue una negligencia mía. Lo que no quería era problemas», admite R.

Ese mal trago no hizo que R. dejara de usar estas plataformas. Ahora, jubilado, dedica incluso más tiempo que antes y continúa ingresando cantidades similares. Y no le duele pagar al fisco por ello. «Son unos ingresos extraordinarios, si no los computara estaría cometiendo un fraude, y si pago una cantidad es porque he ganado mucho más, el coleccionismo mueve mucho dinero. Son caprichos y si los quieres, los pagas».

La experiencia de R. en las plataformas de coleccionismo dista mucho de lo que puede encontrarse en las más generales. Desde Vinted nos aseguran que la venta profesional está prohibida en España, tal y como se establece en sus T&Cs. «Cualquier persona que consideremos que incumple dichas condiciones puede ser bloqueada. Disponemos de una serie de herramientas para controlar esto, y también animamos a los miembros de la comunidad a denunciar a cualquier usuario que crean que infringe nuestras condiciones», afirma Lisa-Marie Berns.

Su perfil de usuario es el de una persona joven y apasionada por la moda que renueva con frecuencia su armario. Como J., de 24 años, que solo utiliza Vinted. «Vendo la ropa que no uso, que ya no me gusta o que me sobra. Es una manera de darle una segunda vida a lo que ya no me voy a poner», nos cuenta. Y también la forma de comprar sin remordimientos. «Me encanta la moda y vendiendo en esta plataforma me lo paso muy bien, es cómodo, no tienes relación con la gente y no hay ningún tipo de riesgo». Sus ingresos no son comparables a los que genera el coleccionismo, unos 10 o 20 euros al mes, nos dice. Por eso, las medidas que avanza Hacienda le parecen lejanas, aunque ella se muestra a favor «siempre y cuando se apliquen a quienes ingresen cantidades importantes en torno al Salario Mínimo Profesional. Yo soy autónoma, no tendría ningún problema en declararlas».

AHORRO Y COMPROMISO

Un 65 por ciento de los usuarios que eligen este tipo de ventas lo hace por motivos económicos, según un informe de la consultora estadounidense Bain & Co. y la empresa de comercio electrónico Depop, aunque el mismo estudio también pone de manifiesto que entre los jóvenes, especialmente los menores de 25 años, crece otro gran motivo: reducir el consumismo.

Son básicamente las dos razones de María. R., de 48 años, para utilizar de forma habitual Wallapop, tanto a la hora de comprar como de vender. «Soy una usuaria ocasional, pero estable, porque aunque no uso la plataforma de manera regular, siempre que necesito comprar o vender algo es el primer sitio al que voy», nos explica. «Lo hago por dos cosas: una, el rendimiento económico, porque compras más barato y si vendes, por poco que sea algo te queda; la otra, mi vena anticonsumista, que ha encajado perfectamente con una plataforma como esta».

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María ha vendido y comprado en Wallapop casi de todo, «muebles, ropa, libros, cacharros que crees que no le van a servir a nadie… Como no vendo ni compro grandes cantidades, mi uso es muy básico y no obtengo ingresos, pero he adquirido una conciencia de no consumir de manera innecesaria, aunque si dijera que el ahorro económico no me importa no estaría siendo franca. Para mí, es una gimnasia previa: cuando necesito alguna cosa, lo primero que hago es un barrido en Wallapop, por si algo me cuadra».

Desde una lógica abrumadora, María defiende que Hacienda controle estas ventas, pero con matices. «Entiendo que la gente que vende casi desde un punto de vista profesional deba declararlo, porque son transacciones que pasan por debajo de la cuerda. Pero eso es diferente de ir ‘al menudeo’ y castigar este tipo de comercio, que es muy útil y muy consciente desde el punto de vista medioambiental. Yo no me considero un peligro para las arcas públicas, y no me parece bien que si vendo unos vaqueros por 10 euros tenga que pagar por ello. Eso no es ajustado ni es proporcional».

Fuente: El Mundo

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