Grandes firmas de moda imponen exigencias cada vez más duras a sus clientes físicos y se acercan a las grandes plataformas digitales ante la mayor rentabilidad que ofrecen

Han sido socios inseparables durante décadas, pero la explosión del comercio online ha dejado a las tiendas físicas en una situación de desventaja ante sus proveedores, que ya no las necesitan como antes. Las grandes marcas han ido ganando presencia en internet a medida que han descubierto sus ventajas: ahora venden sus productos sin intermediarios —es decir, con mucho más margen— y a un público mucho más amplio a través de sus propias webs.

Leer noticia completa: Levante EMV