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Valencia. Turismo y diseño sí, pero con límites: así arranca el plan contra la terciarización de Ciutat Vella

Hace unas semanas, la conselleria de Vivienda ponía encima de la mesa una propuesta directamente dirigida al Ayuntamiento de València: impulsar un plan conjunto para la protección de Ciutat Vella, un proyecto que tiene su inevitable foco en evitar la terciarización del barrio. En este sentido, fuentes del órgano autonómico explicaban este jueves que las dos principales preocupaciones en la materia tienen que ver, por un lado, con la masificación del turismo en la zona y, por la otra, la proliferación de actividades relacionadas con el diseño, el interiorismo y la arquitectura.

A este respecto, la conselleria de Vivienda entiende que este conjunto de actividades ya forma parte de la fisionomía, identidad y vida diaria del barrio, por lo que el objetivo no es realmente cercenarlas sino poner orden en su desarrollo, de manera que no interfieran con el uso residencial que se espera mantener en todos los distritos que conforman Ciutat Vella. 

Por ejemplo, con respecto a las actividades relacionadas con el diseño, explican que estas son positivas para el desarrollo económico de la zona, pero al mismo tiempo exponen que no se puede permitir una terciarización completa del barrio en este sentido. Es decir, que no debería convertirse en el uso primordial ni mucho menos único de los locales comerciales, puesto que es necesario impulsar también otro tipo de servicios como por ejemplo alimentación y demás. Servicios que, en definitiva, necesita un entorno residencial.  

«Tenemos que dinamizar los comercios que hacen falta para la vida diaria de un barrio y fomentar la ciudad de proximidad», indicaban desde la Generalitat Valenciana. Para ello, la intención es que cada una de las dos instituciones haga uso de sus competencias para racionalizar los usos del distrito, y así asegurar que cuenta con la diversificación necesaria para su desarrollo. 

Una idea que el Ayuntamiento ve con buenos ojos, puesto que en una carta dirigida por Joan Ribó a la conselleria, manifestaba: «Consideramos necesario formalizar un grupo de trabajo que ponga sobre la mesa las diferentes herramientas que cada administración puede aportar. Por ejemplo, sumando las oficinas de vivienda, urbanismo y energía», proponía. Y además, también incidía Ribó en la necesidad de fomentar la colaboración público-privada para conseguir este fin, que es la recuperación de Ciutat Vella. 

Por el momento, han preferido mantener la cautela sobre las medidas concretas que se propondrán dentro del marco de las negociaciones, pero sí que avanzan que habrá un «plan de choque inicial«, el cual previsiblemente se fomentará a tenor de los fondos europeos. Después de esto, ya se implantarán acciones en el medio y largo plazo, «cada una según las necesidades y a distinto ritmo». O, al menos, esas son las previsiones que maneja por el momento la conselleria. Además, también destacan la voluntad de negociación con los sectores implicados. 

Foco sobre el turismo

La otra gran piedra angular de este proyecto es la racionalización de los usos turísticos del barrio: «Lo hemos visto en Barcelona por ejemplo. Después del año 92, el centro de la ciudad se consolidó como un polo de terciarización que luego llevó a una gentrificación muy acusada de los barrios, lo cual está siendo ahora muy difícil de revertir. Nuestro objetivo es evitar eso para Ciutat Vella», exponían desde la Generalitat. «Queremos aprovechar el impulso del turismo y del diseño, pero eso no puede colisionar con las necesidades de la gente que habita allí». 

«El turismo a veces tiende a concentrarse por zonas concretas, y eso no solo es malo para la actividad residencial, sino también para el propio sector, que incluso puede autodestruirse por estas prácticas. Al final, nadie quiere venir a un parque de atracciones, los visitantes quieren ver València en su esencia, como la ciudad que es», concluían en este sentido. Así, aunque reconocían la necesidad de los usos turísticos, aunque siempre con limitaciones «lógicas».

Si bien la conselleria todavía no ha explicado cuál será su papel dentro de este asunto, lo cierto es que el Ayuntamiento sí que ha recorrido ya un largo camino para la regularización del turismo en Ciutat Vella. Cabe recordar que ahora mismo ya se encuentra aprobado el Plan de Especial Protección que, entre muchas otras iniciativas, también contempla la limitación a la instalación tanto de bloques turísticos como de nuevos hoteles. Concretamente, el consistorio especificó aquellas zonas que no admitían más crecimiento de este tipo de actividades, siendo las más afectadas El CarmeLa SeuLa Xerea y El Mercat. 

Así, por norma general, no se otorgarán más licencias de este tipo en dichos barrios, aunque sí que se permitirá la futura instalación de pisos turísticos temporales. Esto es, aquellos que funcionan por debajo de los 60 días al año. Por contra, existen otras zonas menos saturadas con restricciones más laxas pero, igualmente, también limitadas en el caso de los bloques profesionales de apartamentos y los hoteles. 

Promoción de servicios públicos

Otra de las iniciativas que también se recogen dentro del Plan de Especial Protección de Ciutat Vella es la promoción de servicios y equipamientos públicos. Esto es, asistencia sanitaria o servicios culturales, entre otros. Por ejemplo, se puso sobre la mesa la idea de convertir el bajo del edificio de Comisiones Obreras en un centro sanitario que diera servicio a la zona, al tiempo que se barajó instalar una biblioteca en el antiguo edificio histórico de la Agencia Tributaria. También se contempla, del mismo modo, el desarrollo de nuevos espacios escolares.Foto: KIKE TABERNERFoto: KIKE TABERNER

Una línea de trabajo sobre la que la conselleria de Vivienda pretende ahondar en el marco de este nuevo acuerdo, y sube la apuesta con nuevas propuestas como, por ejemplo, la creación de una Oficina de la Vivienda en el barrio. Asimismo, otra de las principales preocupaciones es el abandono de edificios y de solares, lo cual no solo afecta a la imagen del barrio sino que también recorta su potencial residencial, al no aprovechar los espacios.

También el Ayuntamiento se ha adelantado en este punto, con la puesta en marcha del plan de Aumsa para construir viviendas sociales en los solares que son propiedad municipal. Un proyecto que en la mayoría de las ocasiones es incipiente pero que ya empieza a andar: se han concluido 4 viviendas en Tapinería, y anunciado otras 8 por el barrio del Carmen, entre otras. Una línea que la conselleria también pretende explotar, nuevamente, con el desarrollo de los espacios que son de su propiedad. 

Finalmente, también busca la recuperación de aquellos edificios que en algún momento fueron terciarios, como por ejemplo hoteles, para convertirlos en edificios dedicados a vivienda. «Podemos convertir dotaciones que en algún momento fueron terciarias en uso residencial. Al fin y al cabo, el objetivo es que la gente quiera vivir allí», concluían. 

Fuente: Valencia Plaza

AGECU