La medida se encuadra en el Fondo de Rescate Económico del Gobierno Vasco, que incluye también cinco millones en bonos al consumo

Son múltiples los sectores que están padeciendo los efectos de la crisis derivada de la guerra en Ucrania y del elevado precio de la energía, entre ellos el comercio, sobre todo el minorista, con menos margen de maniobra. El Gobierno Vasco es consciente de ello y ha incluido dentro del paquete de ayudas aprobado este martes por el consejo de Gobierno y que asciende a unos 200 millones, destina un total de veinte millones a apoyar a este sector.

Según explicó ayer el consejero de Turismo, Comercio y Turismo, Javier Hurtado, 15 millones serán de ayudas directas, sobre todo para el comercio textil y de equipamiento del hogar, que son los más afectados por las consecuencias de la invasión de Ucrania. «Esto demuestra la apuesta del Gobierno de coalición por el comercio local», incidió, al recordar que esta partida se suma a los 150 millones movilizados de recursos extraordinarios en el momento de la pandemia. Además, habrá otra partida de cinco millones de bonos al consumo que esperan implementar antes del verano.

La situación del comercio es complicada sobre todo por los elevados costes de la energía. De hecho, Euskaldendak, la confederación de asociaciones de comerciantes, hosteleros, empresas de servicios de Euskadi, integrada por Dendartean (Gipuzkoa), Bizkaidendak y Arabandendak, con más de 5.000 establecimientos asociados, ha constituido una mesa de trabajo con el objetivo de abordar de manera inmediata la situación económica que atraviesa el sector por el incremento desmedido del coste energético.

Dicha mesa tratará de buscar alternativas para paliar y frenar esta situación, que se sumarán a otras peticiones como son la bajada del IVA en algunos productos para contener la inflación, la ampliación de los periodos de carencia de créditos ICO, la renovación de ERTE…

En este contexto, los trabajadores del comercio textil de Gipuzkoa –aglutina a 2.262 empleados– se concentraron ayer ante la sede de la Federación Mercantil, convocados por ELA, para pedir a las patronales mejoras sustanciales en sus condiciones de trabajo, como bajada anual de horas, incrementos por encima del IPC, abordar la excesiva parcialidad no voluntaria e incluir un plus por antigüedad, señala la central. El último convenio (2010-2018) fue de eficacia limitada. ELA asegura que la última propuesta de la patronal supone una pérdida de poder adquisitivo del 9.6% entre 2010 y 2022.

Fuente: Diario Vasco