En el centro abren las tiendas más grandes y las turísticas, y en los barrios todo sigue igual

La muy esperada y también polémica ampliación de horarios comerciales de Barcelona arrancó hoy domingo con una respuesta más bien discreta, tanto por parte de los comerciantes como de los ciudadanos, tal y como se preveía que sucediera.Siete minutos para estar al día. Y todo el tiempo que quieras para saber más. No te pierdas Las claves del día en tu mail cada mañana¡Recíbela!

Un dependiente muy vivaz de una tienda de ropa de diseño de la calle Portaferrissa, en el barrio Gòtic, dice que sí, que acostumbran a abrir todos los domingos, que normalmente les sale a cuenta, más o menos, quizás este domingo un pelín menos…

“Si abres en domingo siempre te cae algún guiri, quizás unos cuantos –dice el dependiente, muy dicharachero–. Vamos, que siempre vendes algo y merece la pena. Hoy quizás un poco menos, porque con esto de los nuevos horarios comerciales también abrieron las tiendas más grandes y unas cuantas tiendas de por aquí que normalmente no lo hacían, que se animaron, así que tenemos que repartirnos los turistas, y ya hay muchos, pero no tantos”.

Veinticuatro horas antes en una camisería de siempre de la calle Manso, en el barrio de Sant Antoni, explicaban que no pensaban abrir, que esta ampliación de horarios les parece una faena, que beneficiará a las grandes marcas.

“Yo, en domingo –agregaron en la camisaría–, no venderé ni un edredón más, por mucha gente que esté tomando cañas por aquí. Yo me quedo sin mi día de fiesta o lio a un empleado ¡para que luego esté cabreado toda la semana, cuando sí que ha de vender!”.

Sí, en los barrios únicamente abrieron quienes ya venían haciéndolo, y en el centro de la ciudad levantaron la persiana los grandes establecimientos y muchos de todos aquellos orientados principalmente al turismo.

La respuesta de la ciudadanía también fue discreta. En realidad la mayoría no estaba al tanto de que a partir de este domingo todas las tiendas de los distritos de Ciutat Vella y el Eixample, y también las de algunos barrios de los de Sants-Montuïc, Les Corts, Gràcia, Horta-Guinardò y Sant Martí, podrán abrir todos los domingos hasta el 15 de septiembre, desde el mediodía hasta las ocho de la tarde.

El sistema de toda la vida que establece los festivos en los que se puede abrir en Barcelona resulta tan embrollado que la gente únicamente se entera bien de que las tiendas están abiertas cuando caen las rebajas y la temporada navideña, y el resto del año pues… Y ahora no nos encontramos en ni una ni otra circunstancia. Además, la presencia de turistas en Barcelona ya es notable, pero crecerá más. Así que los comercios que abrieron presentaron un aspecto muy despejado. Y el índice de bolsas por persona que va caminando por la calle también fue muy bajo. En verdad todo esto no es más que el principio.

Gabriel Jené, de Barcelona Oberta, la entidad que agrupa los ejes comerciales de la ciudad más visitados, detalla que este estreno se dejó notar principalmente en Ciutat Vella y el Eixample. “El paseo de Gràcia, el Gòtic y el Born han estado muy animados, sobre todo los negocios orientados al turismo. A medida que el turismo se consolide la ampliación de horarios también lo hará. Los cambios de costumbres requieren de tiempo. El nuevo sistema mejorará la oferta comercial de Barcelona y la afianzará como un destino de turismo de compras”.

Salvador Vendrell, de la Fundació Barcelona Comerç, la asociación que reúne a los ejes comerciales de los barrios, agrega con menos entusiasmo que allí abrieron quienes ya acostumbran a hacerlo. “La incidencia en los barrios ha sido escasa, y no creemos que vaya incrementarse de un modo notable en el futuro. Es una medida orientada al turismo. No tendrá grandes repercusiones en la demanda interna”.

En principio la idea era que pudieran abrir todas las tiendas de la urbe, unos cuantos domingos más al año. Pero las negociaciones con los representantes de los trabajadores destinadas a garantizar que la medida serviría para crear puestos de trabajos de calidad y no para empeorar las condiciones de los existentes fueron más complicadas de lo esperado. Las reticencias de muchos comerciantes también rebajaron las primeras pretensiones.

La polémica
Malestar entre vecinos y empleados

Esta ampliación de horarias comerciales, sin embargo, está despertando malestar entre muchas entidades vecinales, especialmente entre las de los barrios más visitados de Barcelona. Entienden que la apertura de las tiendas no hará otra cosa que masificar sus calles y plazas, dejarles sin la jornada en la que más a gusto podían pasear por sus barrios, una circunstancia que se acentuará a medida que se recomponga le turismo. Además, no pocos piensan que la nueva medida perjudica al comercio de proximidad en su competencia con los centros comerciales, las cadenas y las franquicias. La ampliación de horarios también desasosiega a muchos empleados, especialmente a los de los grandes establecimientos.

Fuente: La Vanguardia