Un 23,3% de los establecimientos de la zona histórica de la ciudad han estado recientemente sin ningún tipo de actividad, según datos de Comercio Jaén. Los que siguen abiertos sobreviven «como pueden»

El centro de Jaén está en alquiler o venta. Lo que debería ser el corazón comercial de la capital de la provincia, a día de hoy está repleto de establecimientos vacíos. «Es deprimente», define Maria Jesús, una mujer que lleva toda su vida viviendo en la zona del casco antiguo de la ciudad. Apenas cada 20 pasos hay un local con la persiana bajada. Lugares vacíos que únicamente sirven como pared donde pegar carteles publicitarios. La falta de comercio que sufre el centro de Jaén es un problema habitual en la España vaciada, donde sus plataformas intentan revertir la situación, conscientes de que este tipo de establecimientos, igual que los servicios médicos o las infraestructuras, son elementos decisivos para retener población. Sin hospitales, los jóvenes se marchan. Sin tiendas, también. «El bajón del centro ha sido catastrófico», apunta José Manuel, un jubilado que toma café en una de las cafeterías abiertas en los alrededores. Desde Jaén Merece Más, Juan Manuel Camacho esgrime: «Hay que tratar de dar la vuelta a la triste situación que viven los comercios céntricos de la ciudad porque es realmente preocupante». 

El 23,3% del total de establecimientos de la zona centro de Jaén (que abarcan comercios, servicios, hostelería, organismos públicos e instituciones) han estado sin ningún tipo de actividad recientemente, según los últimos datos elaborados por Comercio Jaén (Federación Empresarial Jiennense de Comercio y Servicios), correspondiente al primer semestre del pasado año. Una cifra más que considerable tratándose del área de la ciudad llamada a llevar el peso económico. «La provincia de Jaén y la capital son zonas completamente desfavorecidas en cuanto a los impulsos económicos que se realizan en todo Andalucía», indica Bruno García, secretario general de Comercio Jaén. Un ostracismo económico consecuencia, según explica, de la falta de inversión en Jaén. «En otras provincias y ciudades de la comunidad autónoma se invierte muchísimo más, relegando a Jaén a la miseria».

Una de las arterias céntricas, muestra de esta situación de abandono, es la calle Virgen de la Capilla. Un lugar que históricamente ha sido clave en el comercio de la ciudad y en el que multitud de negocios recibían un gran número de clientela. Sin embargo, según datos proporcionados por Comercio Jaén, la calle «ha llegado a tener cerca de un 50% del total de los establecimientos sin ninguna actividad«. La realidad en esta vía y en las aledañas a día de hoy no se aleja mucho de ese dato, aunque un vecino sentencia: «Todo es muy cambiante últimamente, lo mismo abre un negocio que a su vez cierran dos». 

Uno de los locales que mantiene sus puertas abiertas es el Bar Samoa. Una taberna que mantienen «como pueden» sus dueños, Gregorio e Isabel, el matrimonio que dirige el negocio desde hace 30 años. Ante la parálisis comercial en la zona, Gregorio, mientras sirve un café, indica: «Se trata de subsistir, de sobrevivir, no hay otra». «Aquí no te vas a hacer rico, en un negocio en esta zona vives y sacas todo adelante como puedes», añade. En busca de un diagnóstico que explique la situación crítica de la calle y sus alrededores, el dueño hace hincapié en varias cuestiones. El escaso tránsito de autobuses, el problema del aparcamiento, el precio de los alquileres y un turismo inexistente.

«Antes, por esta calle pasaban multitud de buses y con ellos un gran número de personas, pero ahora han quitado las paradas. A eso hay que añadir que no vienen personas de fuera, que no hay donde dejar el coche y que alquilar un local es carísimo. Es la tormenta perfecta». Sobre el elevado precio de los locales, Gregorio sostiene que «todos en Jaén son conscientes de que hay muchos locales cerrados porque pertenecen a personas con mucho dinero que pueden permitirse tenerlos sin actividad, y para alquilarlos piden un precio que es una locura». El precio oscila entre 2.000 y 2.600 euros por un local de unos 260 metros cuadrados, apuntan desde la inmobiliaria Martínez Arias de Jaén.

En la misma calle, el olor a pan recién horneado y pasteles conduce a la panadería-confitería A. Rodríguez. Allí, tras el mostrador, está Rosa, que lleva 10 años trabajando como empleada en el local. «Antes aquí estaba todo lleno, ahora está todo vacío. Han ido cerrando establecimientos uno a uno debido principalmente a que los precios de los alquileres están por las nubes». 

Y Rosa, al igual que el dueño del Bar Samoa, también pone el foco en el escaso movimiento de autobuses. «Desde que quitaron los buses aquí, tras poner varias zonas del centro como únicamente peatonales, se cargaron el comercio. Antes paraban en esta misma calle todos los buses de Jaén, ahora han bajado las paradas a la estación y nadie sube la cuesta para acá«.

No muy lejos, otra tienda emerge entre algunos locales vacíos, se llama Melopido. «Mira, justo aquí al lado ha cerrado una tienda que vendía vestidos de novia y a la que venía gente de los pueblos», cuenta Miki, una de las empleadas. Ella también ilustra una realidad que viven casi todos los negocios de la zona que están abiertos, «las tardes son muertas, apenas entra gente». Y concluye con un tono que denota tristeza, mientras niega con la cabeza: «No, la verdad es que la cosa por aquí no está bien». 

La imagen se repite en otros locales de la calle. Tan solo a la tienda del Real Jaén entra un goteo de personas constante y en el Goiko Grill un camarero reconoce que son, «con diferencia», los que más facturan en la zona, mientras añade que la situación del comercio en las inmediaciones es «lamentable y prácticamente insostenible».

La calle Espartería, otro ejemplo del desastre

El problema del comercio se extiende por toda la zona central y el casco antiguo de la ciudad de Jaén. La calle Doctor Civera, más conocida como Espartería, es otro de los pasajes que muestran la decadencia de las pequeñas tiendas. Un lugar que antaño era un referente, hoy está repleto de verjas de hierro bajadas indefinidamente. 

«Yo sigo aquí con mi negocio porque mi afición es ser trabajador, pero, una cosa te digo, ahora mismo pago por trabajar, no tengo beneficio alguno», narra Pepe (José Cobos), dueño de la mercería El Botón. «Antes aquí no había quien pudiese alquilar nada porque estaba todo lleno de negocios que prosperaban», cuenta. El precio del alquiler ronda, según señala, los 1.600 euros al mes, algo «totalmente disparatado». 

Pepe ofrece los mismos argumentos que los comerciantes de Virgen de la Capilla: «La situación te la explico muy fácilmente», apunta mientras señala los establecimientos, «ese local, vacío; ese, vacío; ese, vacío también ¿Ves esa churrería? Pues cierra. El problema general, la locura de los precios de alquiler, sumado a que aquí ya no viene nadie porque no hay dónde aparcar y porque cada vez quedan menos personas que vivan cerca». 

El propietario de la mercería, «dado el percal de un centro que está muerto», lanza una propuesta para la revitalización de la zona. «La única solución que veo a esto es que la Diputación, o algún organismo oficial, diera una especie de ayuda para el consumo en los locales del centro. Un vale descuento o algo parecido para el comercio pequeño de por aquí».

«Rejuvenecer el centro»

Desde Jaén Merece Más, Juan Manuel Camacho expresa preocupación por la situación comercial de la zona centro y casco histórico de Jaén. Y, aunque detalla que son varios los motivos tras el desierto comercial, uno de ellos resulta clave: «No hay un modelo equilibrado de crecimiento de la ciudad«. 

Camacho apuesta por «rejuvenecer el centro de la ciudad». Y, para ello, una de las opciones sería «llevar facultades de la universidad [situada al norte de la ciudad] a la zona del casco antiguo y alrededores. Esto reactivaría el comercio y la economía de la zona». Pone un ejemplo: «Ya solo con que 2.000 de los 17.000 universitarios que hay en la Universidad de Jaén tuviesen su facultad en el centro sería un gran impulso para la zona del casco antiguo, que necesita urgentemente que reviva el comercio. Ellos pararían a tomarse cafés, cervezas en los bares, comprarían ropa por las inmediaciones, alquilarían viviendas, etc.«. «Habiendo gente, se consume. Consumiendo, se montan negocios y se alquilan locales», expone.

Desde Jaén Merece Más precisan que no se han sabido aprovechar determinados proyectos para revitalizar la zona centro de la ciudad. Ponen como ejemplo el pabellón Olivo Arena, el espacio en el que juega Jaén Paraíso Interior y en el que también se programan conciertos. Si el equipamiento se hubiese levantado en el centro, hubiese sido un revulsivo para el comercio local. El diagnóstico que hace el partido coincide en muchos aspectos con el que esbozan los tenderos, como el precio del alquiler y las trabas para aparcar. «Se debería hacer como en Mijas (Málaga), cobrar un euro simbólico, que la persona que usa ese ‘parking’ aporte un ticket de que ha consumido en la zona y puede quedarse aparcado todo el tiempo que quiera por un único euro», propone Camacho.

Fuente: El Confidencial