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Madrid y Barcelona, dos modelos antagónicos de mercados municipales: “Tenemos solo El Corte Inglés y muy pocas tiendas”

El PSOE demanda un nuevo plan para la capital de España, que cuenta con una plaza de abastos por cada 75.000 vecinos. La Ciudad Condal tiene una por cada 38.000 habitantes

Hace 30 años eran el punto de referencia de cada barrio. Hoy muchos pasan inadvertidos. Otros, más sigilosos, han resucitado tras la pandemia. La realidad para todos es que son las grandes pulmones del vecindario. Los mercados municipales forman parte de un ecosistema en sí mismo. Los grandes problemas ―tanto en Madrid, como en Barcelona, Sevilla o Valencia― son comunes. Si los Ayuntamientos no se implican en estos espacios comerciales, su mal estado y la competencia de las grandes superficies les abre un proceso de pérdida de clientes y puestos. En el caso de la capital de España es evidente. Hay dos barrios, por ejemplo, que llevan soñando con un mercado municipal desde hace décadas.

En Las Tablas, donde residen cerca de 40.000 vecinos al norte de la capital, el alcalde popular Alberto Ruiz Gallardón les prometió y aprobó un mercado municipal allá por 2008. Catorce años después, el resultado es el mismo: un erial. En la parcela prometida crecen las malas hierbas por doquier. La basura impera a sus anchas. En el interior, los jóvenes circulan por las tardes con sus monopatines, justo al lado de un barracón municipal de chapa donde las personas mayores del barrio ponen el aire acondicionado a 17 grados para que la temperatura en el interior sea aceptable y alcance, al menos, los 28 o 30. Lo de siempre: Madrid no es el centro. Hay uno en cada uno de los 21 distritos.

“La demanda no ha cambiado en estos 14 años”, cuenta Lorenzo Álvarez, el presidente de la asociación de vecinos de Las Tablas. “Prometen y prometen y no hacen nada. Gallardón lo prometió y aquí seguimos. Ahora tenemos a 40.000 trabajadores que vienen a trabajar a nuestro barrio diariamente y se nutrirían del mercado. Solo tenemos un Ahorra Más y dos Mercadonas, pero el problema es que no tenemos productos frescos. Estamos abocados a salir a estos almacenes”. La concejal y portavoz de Economía del grupo socialista, Enma López, planteará este lunes una pregunta a su homólogo municipal, el edil de Ciudadanos, Miguel Ángel Redondo, durante la comisión de Economía: “¿Qué medidas tiene previstas su área de Gobierno para reducir el déficit de mercados municipales que tiene la ciudad?”.

Un mercado para cada 74.100 personas

López ha elaborado un minucioso estudio de los mercados capitalinos. Madrid dispone ahora mismo de una red de 45 centros de alimentación municipales para una población de 3,3 millones de habitantes. Un mercado para cada 74.100 personas. “No se ha construido ninguno nuevo mercado en este siglo, y el gobierno municipal no tiene previsto volver a hacerlo”, cuenta durante un paseo por la zona de Las Tablas. “Es más, Madrid ha perdido mercados municipales [Olavide,

Miguel, Torrijos, Atocha, más recientemente Orcasur], y tiene varios con escasísimos puestos abiertos: Bami, San Cristóbal”.

La portavoz socialista considera también que están muy mal distribuidos. “El distrito de Centro tiene seis mercados municipales, pero cuatro distritos que suman 651.255 personas no tienen ninguno [San Blas-Canillejas, Fuencarral-El Pardo, Barajas y Hortaleza]”, relata. De los 131 barrios, solo 42 de ellos tiene un mercado municipal, pero los restantes 89 barrios, que acogen al 62,5% de la población, carecen de este equipamiento municipal.

Barcelona, sin embargo, dispone de 39 mercados municipales de alimentación y otros cuatro no alimentarios para una población que es la mitad de la de Madrid. La ciudad catalana cuenta con un mercado municipal por cada 38.050 personas, repartidos en sus diez distritos. “En todos hay al menos uno”, subraya López. Según su Plan Estratégico de Mercados (2015-2025), el objetivo es conseguir que todas las personas tengan un mercado municipal a menos de 10 minutos andando de su domicilio.

“Lo suyo sería que se abrieran más mercados municipales, pero mejor pensados”, cuenta por teléfono Javier Ollero, el presidente de la Federación de Comercio Agrupado y Mercados de la Comunidad de Madrid. “Nosotros tenemos una competencia feroz. Lo que interesa ahora es quitarnos a nosotros del mercado”.

Parcela en el barrio de Sanchinarro donde hay una zona infantil en vez de un mercado.
Parcela en el barrio de Sanchinarro donde hay una zona infantil en vez de un mercado.LUIS SEVILLANO

Otro caso llamativo es el barrio de Sanchinarro, donde otra parcela municipal campa a sus anchas, vacía, rodeada de helechos y vallada, como si algún vecino tuviera la tentación de entrar. “Es otra promesa que ha terminado siendo una quimera”, recuerda la edil socialista López. “Cuando nos vendieron las primeras viviendas en el 2003 y 2004″, apunta la presidenta de la asociación de vecinos del barrio, Socorro Sáez, “las constructoras nos enseñaron un vídeo donde había de todo, incluso mercado. Hoy, sin embargo, no hay nada. Tenemos solo El Corte Inglés y muy pocas tiendas. Siempre es lo mismo. Los políticos prometen y prometen y únicamente son palabras. Muchas familias de las que estamos aquí vinimos con niños, nos pusieron columpios, pero ahora ya son adolescentes y necesitan polideportivos y zonas para hacer deporte, pero no tienen”.

― ¿Y dónde van?

―A otros barrios. Se tienen que ir de aquí.

Fuente: El País

AGECU