Acogerá actividades lúdicas y culturales que empezarán coincidiendo con las fiestas de la Mercè.

El 200 aniversario de la vía está considerado Acontecimiento de Excepcional Interés Público en España.

El inicio de la construcción del paseo de Gràcia fue uno de los motores de recuperación de Barcelona después de la pandemia de fiebre amarilla en 1821 y también el bicentenario de la vía servirá para dinamizar la capital catalana tras los estragos de la Covid-19. Durante este año, 2023 y 2024, para celebrar su 200 aniversario, esta emblemática avenida acogerá una sucesión de actividades lúdicas y culturales, y las fiestas de la Mercè, en septiembre, darán el pistoletazo de salida a la programación.

Lo están preparando todo la Associació del Passeig de Gràcia, la Fundació Barcelona Promoció y el Ayuntamiento, después de que el bicentenario de la vía fuera considerado Acontecimiento de Excepcional Interés Público en la Ley de Presupuestos Generales del Estado que se aprobó el pasado diciembre. Esta distinción reconoce la importancia de la efeméride y favorece la colaboración público-privada a través de medidas fiscales. Los ministerios de Cutura y Hacienda formarán parte de la comisión interadministrativa del acontecimiento.

La Casa Batlló y la Casa Amatller.
La Casa Batlló y la Casa Amatller.

El primer teniente de alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, explica que están previstas «actividades que se dirijan tanto a la ciudadanía como a la gente que visita la ciudad, desde catas gastronómicas a conciertos y exposiciones».

Un mendigo junto al escaparate de la tienda Loewe.
Un mendigo junto al escaparate de la tienda Loewe.

Por su parte, Lluís Sans, presidente de la Associació del Passeig de Gràcia, integrada por comerciantes, confía en que «los tres años en los que se enmarcará el aniversario sirvan para recuperar el pulso en el centro de la ciudad, una vez superada la pandemia». También apunta que «se trata de un proyecto ilusionante», pues «atraerá de nuevo a los barceloneses y a los visitantes del resto de Cataluña, España y del mundo». Asimismo, cree que incrementará «la actividad del tejido económico» de la vía. «El paseo de Gràcia es aquella avenida que a todos nos gusta enseñar al mundo», dice Sans.

Otra imagen panorámica del paseo de Gràcia.
Otra imagen panorámica del paseo de Gràcia.

Desde la Fundació Barcelona Promoció, Mònica Roca, su presidenta, destaca que el bicentenario «será un escaparate y oportunidad de proyección de la imagen de Barcelona a través de uno de sus ejes comerciales y culturales más reconocidos en todo el mundo».

Conectaba la muralla norte y la villa de Gràcia

El paseo de Gràcia era el antiguo Camí de Jesús, que conectaba la muralla norte de Barcelona con la villa de Gràcia, de donde procedía la leche que se consumía en la ciudad, así como con Sant Gervasi y Sarrià, los lugares de veraneo preferidos por la burguesía barcelonesa del momento.

El paseo de Gràcia, en 1874, aún sin asfaltar.
El paseo de Gràcia, en 1874, aún sin asfaltar.

En 1820 el Capitán General de Catalunya aprobó el proyecto del ingeniero Ramon Plana para mejorar el camino, pero las obras no se pudieron iniciar hasta el fin de la epidemia por fiebre amarilla de 1821. La vía central estaba destinada a los peatones y los laterales, a los carruajes. Con el tiempo, se fueron inaugurando quioscos y cafeterías y se iluminó todo el paseo con luces de gas.

Al implementarse en Barcelona el proyecto urbanístico de Ildefons Cerdà, el paseo se convirtió en la avenida que vertebra el Eixample a derecha e izquierda y en una de las calles más anchas de la capital catalana.

Niñeras en el paseo de Gràcia de Barcelona en 1910.
Niñeras en el paseo de Gràcia de Barcelona en 1910.

En sus orígenes, la vía fue un espacio de ocio y recreo por donde pasear fuera las murallas. Más adelante, se convirtió en una prestigiosa zona residencial de las familias más importantes de la ciudad, y ahora, es una de las arterias comerciales más internacionales de Barcelona.

Comercio y patrimonio arquitectónico

En la actualidad, el paseo de Gràcia no solo destaca por sus tiendas de lujo y su oferta hotelera, gastronómica, cultural y de ocio. También se diferencia de otras icónicas calles comerciales de todo el mundo por su rico legado cultural y arquitectónico.

La tienda de Chanel en el paseo de Gràcia de Barcelona.
La tienda de Chanel en el paseo de Gràcia de Barcelona.

En esta calle se encuentran dos edificios –la Casa Batlló y la Casa Milà, del famoso arquitecto Antoni Gaudí– declarados Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Cultura, las Ciencias y la Educación (UNESCO).

Fuente: 20minutos