Casi el 90% de los establecimientos más veteranos usan las redes sociales, pero no terminan de completar el salto al negocio digital

«El negocio ha cambiado mucho en los últimos años. Nosotros tenemos la ventaja de que nos conoce mucha gente en el barrio y cada vez vienen más clientes con un pantallazo de algo que han visto en la web para preguntar si lo tenemos en la tienda». Habla Patricia Vergara, gerente de Joyerías Vergara, un comercio nacido en 1975 en la zona este de la capital que ha dado el salto de manera decidida a la venta ‘on line’, sobre todo, a través de su página web y de su perfil en Instagram. «También tenemos página en Facebook, pero lo usa cada vez menos gente…», comparte la comerciante sobre su experiencia digital.

La Joyería Vergara es una excepción en la regla trazada por el comercio tradicional malagueño. Porque menos de un tercio de los establecimientos con mayor solera de la ciudad han abierto una ventana al negocio digital. Así lo concreta el informe encargado por el Ayuntamiento de la capital a la Facultad de Comercio y Gestión de la Universidad de Málaga (UMA). Las principales conclusiones del informe se han presentado este lunes por la mañana y detallan que apenas el 31,3% de los comercios y el 32,3% de los negocios de hostelería y restauración tradicionales tienen activos canales de venta ‘on line’.

El estudio divide su investigación en esos dos sectores (comercio y hostelería) y pone además el foco en un desfase llamativo: el 88,6% de los comercios tiene página en Facebook y el 64,9% de estos negocios cuenta por perfil en Instagram. En el caso de la restauración, hasta el 96,7% de los establecimientos está en las redes sociales. Sin embargo, esa presencia no se traduce de manera mayoritaria en un salto al negocio digital.

El análisis elaborado por los especialistas de la Facultad de Comercio de la UMA considera «tradicional» un establecimiento con al menos tres décadas de actividad y camino del medio siglo va el negocio regentado por Patricia Vergara. «Vendemos en toda España a través de nuestra página web. La tenemos activa desde hace ya varios años, incluso antes de la pandemia, pero también hay que dar una buena atención. Mucha gente llama porque ha visto algo en nuestra página y entonces le informamos y resolvemos las dudas que puedan surgir. No se trata sólo de tener la web, sino de ser accesible», sostiene Vergara.

Ella misma se encarga de hacer las fotografías de los artículos y subirlas a la web junto con sus respectivas descripciones. «Al final vas teniendo un retorno cada vez más importante. No es algo de un día ni de dos. Tienes que ser constante», afirma la comerciante malagueña. Así, Joyerías Vergara ha encontrado en Internet un aliado para hacer frente a la transformación de un sector sacudido por el descenso del consumo presencial en favor del comercio electrónico y donde los grandes grupos de distribución y la crisis sanitaria aprietan, a la vez y cada uno por su lado, las tuercas de las tiendas de barrio.

Los representantes municipales y los autores del informe han presentado el estudio este lunes.

Los representantes municipales y los autores del informe han presentado el estudio este lunes. / SUR

«En nuestro caso, estamos muy satisfechos con los resultados y, aunque no fuera así, seguiríamos adelante. Es algo que hay que tener, también por una cuestión de imagen», defiende Vergara. Y sin embargo, ejemplos como el suyo no han calado demasiado entre las empresas analizadas por el equipo de la Facultad de Comercio de la UMA. El informe presentado este lunes por la concejala de Comercio, Elisa Pérez de Siles, y el equipo investigador se ha centrado en 181 establecimientos repartidos por todos los distritos de la capital y quiere plantear un primer diagnóstico del sector.

Salto sin redes

Lo adelantaba el decano de la facultad malagueña, Benjamín del Alcázar, autor del estudio junto a sus compañeros Carmina Jambrino, Mario Sierra, Álvaro Díaz y Patricia Iglesias. Del Alcázar ha desgranado algunas claves estadísticas del informe: el 95,2% de los comercios tradicionales malagueños son empresas familiares, mientras que ese modelo baja un poco hasta el 93,9% en el caso de las empresas de restauración. Además, casi el 82% de las tiendas tradicionales están regentadas por autónomos y ocho de cada diez tienen como mucho cinco empleados.

Trazado el mapa de situación del uso de la tecnología en el comercio tradicional malagueño, el informe esboza un «plan de acción» para hacer «más competitivos» estos negocios. Una competitividad que pasa, sí o sí, por abrir una ventana activa en Internet. Que le pregunten, si no, a Patricia Vergara y otros comerciantes como ella.

Fuente: diariosur