El PSC impulsa la ordenanza para cobrar un impuesto al gigante del comercio electrónico, pero el Ayuntamiento admite que no se aplicará en este mandato

El Ayuntamiento de Barcelona ha publicado en su página web un documento: “Consulta pública previa sobre el proyecto de ordenanza fiscal relativa a la tasa a grandes operadores especializados para el aprovechamiento del dominio público derivado de la distribución a particulares de bienes adquiridos por comercio electrónico”. Un título demasiado largo para lo que popularmente se conoce como la tasa Amazon. EL PAÍS ha sabido que gran parte de la ordenanza de la tasa Amazon ya está redactada y comenzará a debatirse con los partidos de la oposición en septiembre. Fuentes municipales admiten que no se aplicará con toda seguridad este mandato, pero que en el próximo el gigante del comercio electrónico tendrá que pasar por caja.

Barcelona quiere ser la primera ciudad española que aplica un impuesto a Amazon. El equipo de Gobierno acusa a la multinacional de competencia desleal con los comerciantes, de agravar los problemas de movilidad y medio ambiente con sus furgonetas en la ciudad y, sobre todo, de tributar fuera de España. El mecanismo que pretende instaurar es una tasa por la ocupación que realizan los vehículos de la compañía. El proyecto se encuentra en una fase embrionaria y seguro que en este mandato no se aplicará, aunque fuentes municipales aseguran que antes de mayo la ordenanza quedará fijada.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el líder socialista en el Consistorio, Jaume Collboni, firmaron el 10 de julio de 2021 el acuerdo sobre el “gobierno de izquierdas para Barcelona”. Allí se marcaron los objetivos a seguir en el segundo mandato de Colau. Entre ellos, la aplicación de una tasa municipal a Amazon. Quedan 10 meses para las próximas elecciones municipales y la tasa Amazon no existe. La propuesta surgió del PSC y la maternidad de la misma se atribuye a la concejal de comercio, Montserrat Ballarín. El artículo 3.4.2 de los acuerdos de gobierno era claro. La coalición municipal se compromete a “crear una tasa específica que grave a las empresas de gran distribución y revierta íntegramente en el comercio de proximidad para su modernización tecnológica”.

Antes de las elecciones de 2019, Ballarín contactó con la Universidad Carlos III para ver cómo se podía aplicar algún tipo de tasa a Amazon. “Encontramos un resquicio después de que se considerara a Amazon un operador postal. Como otros operadores, utilizan el dominio público generando congestiones y contaminación en su día a día de reparto. Una actividad que no tiene ningún retorno a la ciudadanía”, argumenta la titular de Comercio en el Ayuntamiento. Una opción era crear unas zonas de cargas y descargas exclusivas para este tipo de reparto y que solo se pudiera estacionar en estos lugares si se había pagado una tasa. Se desestimó, al considerar que así se acabaría ayudando al reparto de estas paqueterías. “Además, estos negocios están utilizando toda la ciudad como un gran mercado y desde el Consistorio no podemos fomentar un hábito de consumo en que una persona compra un sábado a las 12 de la noche para que le entreguen el domingo, a mediodía, un paquete”, lamenta Ballarín. Los técnicos de la Universidad Carlos III buscaron otra alternativa y redactaron un documento con una propuesta de impuesto que fue supervisada por una comisión técnica integrada por la propia Ballarín y la tercera teniente de alcalde, Laia Bonet, también del PSC, junto con otros técnicos municipales.

Pagar por ocupar la vía

“Nosotros podemos gravar la ocupación de la vía pública. Como Amazon es un operador postal, le gravaremos junto a otros operadores postales. Eso sí, no gravaremos a autónomos por mucho que repartan paquetes de Amazon”, resume Ballarín. La conclusión es que el Consistorio creará una tasa para los operadores postales que realizan su negocio en Barcelona. Una tasa que pagarán las empresas y sin cuyo pago no se podrá trabajar en la ciudad. “Nunca aplicaremos esta tasa al reparto business to business (negocio a negocio) en el que se engloban los repartos que se hacen a bares o comercios. Este tipo de tasa solo será al reparto business to consumer (negocio a consumidor final)”, argumenta la concejal. “Además, como lo que queremos es reducir la movilidad, aplicaremos rebajas cuando la distribución sea en puntos de distribución como taquillas o lugares que no impliquen mayor movilidad”, concluye.

La concreción de una cifra para el impuesto está pendiente de otro estudio que elabora la Universitat de Barcelona. “Están calculando cuánto espacio público utilizan estos operadores postales y su facturación. De estas dos variables saldrá la tasa a aplicar por cada operador. Todavía es pronto y no sabemos sobre qué horquilla nos moveremos”, admite. Ballarín asegura que ningún ayuntamiento “ha llegado tan lejos” en su lucha contra el gigante del comercio electrónico y agrega que los beneficios de este impuesto municipal servirán para » ayudar a digitalizar comercios tradicionales”.

Fuente: El País