Los establecimientos de ropa zaragozanos estrenan temporada con «ilusión», pero incertidumbre ante la nueva situación económica

El comercio textil ha estrenado ya la temporada de otoño invierno aunque queda alguna percha de rebajas de verano en sus establecimientos. De momento, los hogares están centrados en las compras relacionadas con la vuelta al cole, pero las tiendas de ropa esperan que fechas como las fiestas del Pilar y los eventos de cara a final de año animen las ventas, en un año marcado por la incertidumbre de la situación económica. El periodo de descuentos no ha terminado de ser el de una campaña antes de la crisis sanitaria.

Los establecimientos empiezan la temporada con «ilusión», pese a las malas previsiones económicas. «Hemos cogido la campaña con bastante alegría. Las tiendas están llenas de ropa», ha asegurado Begoña Abad, comerciante de la zona centro y perteneciente a la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza (ECOS). Ha reconocido que desde la pandemia de covid-19 «hemos pasado una mala época y estamos resurgiendo», ha reconocido. Es consciente de que las noticias económicas negativas afectan a los consumidores a la hora de tomar decisiones, pero, de momento, cree que pesa más el regreso de las celebraciones y las que quedan en esta recta final del año, incluidos los Pilares. «Nos favorece que haya eventos porque a la gente le gusta ir arreglada», ha señalado. Hay necesidad de comprar ropa después de «casi dos años con pijamas y chándals».

Las tiendas tratan de controlar el aumento de los costes y de la inflación. «Hemos mantenido precios, hemos intentado que nos mantengan el precio los proveedores porque si nos subían precios era ir para atrás», explica desde su tienda de moda de mujer, Skandalo Deluxe, que celebra la semana que viene sus 10 años, lo que considera «un logro». 

Al sector le ha costado mantenerse tras la pandemia. Abad calcula que las tiendas de moda, complementos y calzados han sufrido «dos años pérdidas del 40% y 70%» debido a los efectos del confinamiento y la vuelta poco a poco a la normalidad posterior. «No hemos llegado ninguno a la facturación de 2019», ha reconocido. Esto ha hecho que no todos hayan podido resistir. En el caso de los negocios del centro, como es su caso, uno de los lastres durante los meses de pérdidas fue el pago del arrendamiento del local, si no era en propiedad. «El coste más grande que asumimos es el alquiler. Muchas tiendas pequeñas no han podido aguantarlo», ha afirmado, desde su tienda en León XIII. En su caso, tuvo suerte con su casero, pero no todos recibieron apoyo en los meses más duros y fueron acumulando deudas. 

Reinventarse como taller y tienda para arreglos
Sandra Bueso, en su tienda, Delrevés.

Sandra Bueso, en su tienda, Delrevés.

Toni Galán

Los negocios más jóvenes buscan reinventarse tras la pandemia. Sandra Bueso abrió la tienda de moda de mujer Delrevés en septiembre de 2019. Seis meses después veía cómo tenía que cerrarla por la crisis sanitaria y el confinamiento. «La vuelta fue complicada», reconoce, porque poco después dio a luz y tuvo que cerrar durante su baja de maternidad, que prolongó solo cinco semanas.  Luego recuerda que «fue una sorpresa porque la gente salió del confinamiento con ganas de comprar».

Pese a ello, esta campaña cree que está todo «muy flojo». Aún se acercan compradoras en busca de rebajas, pero sin presupuesto para la ropa de temporada. Sus principales costes son el alquiler, la búsqueda de proveedores «que tengan condiciones de pago que no sea inmediato» y la inversión que se hace cada inicio de temporada. Además, pasados los dos primeros años terminó la tarifa plana de autónomos y este año llega con subida de las cotizaciones a la Seguridad Social. «Hay que enfrentarse a los impuestos cada trimestre», añade desde su tienda en Tomás Bretón.

En su caso, comienza la temporada pensando en darle una vuelta al negocio, preparando nuevas actividades como los arreglos y la transformación de prendas, que ya estaban en su proyecto inicial como emprendedora.

«A pesar de todos los inconvenientes hasta el momento, sigue en pie, pero está siendo duro», confiesa. «Desde mayo 2022 ha habido un parón», apunta, pese a que ha mantenido precios. De ahí que continúe «con incertidumbre, pero con ganas de seguir».

El espíritu del autoempleo se mantiene en esta crisis. «Sigue habiendo emprendedores», ha afirmado Javier Val, director del SACME, el Servicio de Apoyo a la Creación de Microempresas de la Confederación de Empresarios de Zaragoza (CEOE Zaragoza). «Cada vez más como los sueldos no son muy grandes se buscan alternativas y dentro de ellas nuestra ocupación es que no descarten la opción emprendedora», ha señalado.

En su servicio reciben muchas peticiones para elaborar planes de negocio y aumentan los casos de traspasos. En este último caso, los propietarios que consiguen un traspaso tienen que ajustar el precio. Lo que sobran son locales, ya que son muchos los carteles por calles céntricas y de barrio de ‘se alquila’. 

Fuente: heraldo