Los comerciantes de la Boqueria creen que ha llegado la hora de reinventar el mercado y ajustarlo a las nuevas necesidades y demandas de los consumidores para que este equipamiento con 182 años de historia aproveche todo el potencial que atesora. Las propuestas de los paradistas están recogidas en un plan estratégico, del que tiene conocimiento el Ayuntamiento de Barcelona y al que ha tenido acceso La Vanguardia , que propone una serie de actuaciones para modernizar y mejorar las prestaciones del mercado y para que, sin perder su fuerte atractivo turístico, recupere clientela local.

“La Boqueria piensa en grande y quiere reinventarse con el permiso del Institut Municipal de Mercats ofreciendo un plan estratégico que le ayude a transformarse”, apunta Jordi Mas, que preside desde abril la junta de comerciantes. Según Mas, el propósito es que “recupere sus orígenes desde la modernidad y la innovación para que vuelva a ser un reclamo para los barceloneses y siga transmitiendo una marca global que proyecte la ciudad de Barcelona”.

El plan de futuro proyectado por Crearmas, consultora especializada en el ámbito del comercio minorista que dirige el propio Jordi Mas, parte de un diagnóstico de la situación, de las demandas y necesidades de clientes y paradistas. Aunque está recuperando el pulso perdido durante la pandemia, la facturación del mercado se sitúa todavía entre un 80% y un 85% respecto a la del 2019, tras un periodo de caída en picado de ingresos acompañado de una degradación del entorno.

Jordi Mas señala que aproximadamente el 75% de los visitantes de la Boqueria son turistas y el 25% clientela local. En torno al 65% de las ventas procede del comprador foráneo y el 35% restante del cliente local. El objetivo a medio plazo, señala el presidente de los comerciantes, es alcanzar un equilibrio del 50-50%. Mas sostiene que muchos barceloneses han dejado de desplazarse hasta la Boqueria por motivos como la falta de seguridad y de limpieza en Ciutat Vella y la dificultad de acceder a la Rambla, un hecho que puede agravarse cuando las interminables obras previstas en el paseo afecten de lleno a la zona en la que se ubica el mercado.

Apuesta por el producto vegano, las tiendas efímeras, una mayor seguridad y una mejor promoción

En una encuesta a los paradistas, solo cuatro de cada diez creen que el mercado se está adaptando debidamente a los nuevos hábitos de compra. El estudio identifica una serie de puntos fuertes y débiles de la Boqueria antes de esbozar un conjunto de actuaciones que, según Mas, deberían materializarse en dos o tres años.

La reinvención de la Boqueria plantea utilizar sus entornos como motor de atracción del cliente local interviniendo en la Gardunya, con la apertura de tiendas fijas que dinamicen la plaza; la zona de los porches, con restaurantes que den un plus de atractivo y prestigien la zona, y la plaza de Sant Galdric (les Pageses), con actividades efímeras gastronómicas y la liberación de espacio para mercados itinerantes.

La facturación remonta tras la caída en picado por la pandemia y se sitúa ahora en torno al 80-85% respecto al 2019

El plan propuesto al Ayuntamiento parte de la advertencia de que la Boqueria no es un lugar 100% seguro para los clientes y que estos no encuentran en el mercado la comodidad debida. Por eso reclama su monitorización y el uso cámaras de vigilancia para disuadir a los carteristas.

Una de las innovaciones sugeridas es la creación de pop-ups , experiencias efímeras que servirían para generar interés en el punto de venta y atraer al cliente local. El documento precisa que “los paradistas no deberían ver estas tiendas como una amenaza sino como una oportunidad de generar tráfico a través de terceros sin tener que realizar ninguna inversión”.

Otro aspecto en el que se incide es la necesidad de mejorar el proceso de compra –cambiando si cabe la distribución del mercado– y la cartelería, con criterios de claridad y concisión. El ejemplo a seguir es el del Borough Market de Londres, promotor del M7 (Magnificent Seven), grupo del que forma parte la Boqueria y que reune a siete de los mejores mercados del mundo. También está sobre la mesa la creación de un certificado de calidad de los productos que se venden en la Boqueria y de un sello para la restauración. Este distintivo pretende revalorizar la marca Boqueria y dar a conocer a los comensales de un restaurante que el producto que van a degustar en ese establecimiento es el mismo que ellos pueden adquirir en los puestos del mercado.

Entre las propuestas figura la apertura de puestos adaptados a nuevas tendencias, apostando por los especializados en productos veganos y vegetarianos, comida precocinada o para llevar, tiendas de snacks, tiendas “más experienciales y menos dedicadas a la venta” y venta a granel. Un denominador común de todos los negocios sería el de poner carteles de precios y mejorar la presentación. “No podemos permitirnos –indica el documento– que ciertos puestos tengan el producto mal colocado en cajas y en otros esté todo puesto como si fuera una góndola del aeropuerto”.

Una hoja de ruta que data del 2016

El Ayuntamiento de Barcelona no se ha pronunciado todavía sobre las propuestas hechas en el documento estratégico presentado por la presidencia de la junta de comerciantes de la Boqueria. La concejal de Comercio y presidenta del Institut Municipal de Mercats, la socialista Montserrat Ballarín, recuerda que en el 2016 se estableció con los paradistas una hoja de ruta, concretada en una medida de gobierno, que marcaba cinco líneas de actuación que en gran parte se han completado o se están desarrollando. Se trata de la mejora de los circuitos interiores de público y de la reducción del impacto del exceso de visitantes; el ajuste de la oferta comercial a las necesidades del mercado; la gestión de la convivencia entre el producto tradicional y el elaborado y la planificación e intervenciones específicas del mercado. Queda pendiente la elaboración de un marco normativo propio. “Con esta hoja de ruta, que vamos actualizando mediante el diálogo con la junta, seguiremos trabajando para que la Boqueria siga siendo un mercado municipal de calidad referente en el mundo”, asegura Ballarín.

El plan admite que la Boqueria no trabaja debidamente las semanas comerciales ni propone semanas especiales en el calendario. Sugiere el uso de plataformas de delivery (Glovo, Resto In y Uber Eats); mejorar las descripciones de los productos: no basta con indicar “cola de rape”, hay que especificar, como mínimo, el corte y su procedencia; indicar los ingredientes, por lo menos los que pueden crear alergias; indicar qué productos encajan con el que se va a adquirir (por ejemplo el maridaje de carnes y vinos); la figura del “dinamizador de la Boqueria”; la búsqueda de patrocinadores; el uso de la aplicación Too Good To Go para evitar el despilfarro alimentario; cursos de formación para paradistas; una nueva estrategia de redes sociales y la creación del “embajador de la Boqueria”, personaje vinculado con el mundo de la gastronomía, por ejemplo un chef, que se dedique durante un año a transmitir los valores del mercado e incentivar la marca Boqueria.

Fuente: Businessinsider