Los efectos de la inflación en el bolsillo de las familias hicieron que en el mes de junio la compra de productos de alimentación bajara un 8,1% respecto a 2021 con un precio medio un 8,8% superior, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Pesca.

De todas las categorías analizadas, sólo el agua envasada aumentó su consumo en junio, cuando se apuntaron caídas del 14,7% en los productos de la pesca y por encima del 13% en la carne, la fruta, las patatas y el aceite.

El informe, que acumula datos de julio de 2021 a junio de 2022, hace una radiografía exhaustiva de cómo evolucionan el presupuesto y la composición de la cesta de la compra de los españoles. Así, refleja datos como que la leche (con 67,3 litros por persona y año), y las frutas frescas, sin contar los cítricos, son los alimentos que más kilos pesan en la cesta anual; mientras que en bebidas el agua embotellada ocupa el primer lugar, con 65 litros per cápita al año (casi cinco litros al mes).

En el periodo analizado cae el consumo de todas las categorías de alimentos y bebidas, a excepción de la leche cruda (+52%), con las bajadas más pronunciadas en la carne de ovino (-26%), pollo (-17%), pescados frescos (-15,6%) y aceites de girasol (-16,9%).

Es esta grasa, que ya se encuentra en el 65% de los hogares españoles, de las que experimenta un mayor crecimiento en gasto, un 27,5%; mientras que el presupuesto en aceite de oliva, con un consumo medio estimado de 7,4 kilos por persona y año, aumentó un 16,1%.

La fruta sigue cayendo

El apartado de la fruta sigue perdiendo peso en la cesta de la compra, con un descenso de hasta un 10% en términos generales, aunque la presencia de peras, albaricoques, melones y sandías es la que más se ha reducido.

Y a pesar de los esfuerzos para devolverle su sitio en las mesas de los españoles, el pan sigue perdiendo espacio (-6,9%), al igual que otros alimentos ligados a la dieta mediterránea, como las legumbres (-5%).

Por otra parte, el final de las restricciones hosteleras por la pandemia ha provocado un descenso en el consumo de bebidas alcohólicas en el ámbito doméstico. Así, se compra un 14% menos de vino, un 11% menos de bebidas espirituosas y un 7,76% menos de cerveza, que sigue siendo la que tiene una mayor penetración -llega al 85,8% de los hogares- y un consumo de casi 21 litros por persona y año.

Por último, el informe ministerial refleja que el supermercado sigue siendo el lugar preferido para hacer la compra, con una cuota de mercado del 48,5%, seguido muy de lejos por la tienda de descuento, donde se compra el 14,6% de los alimentos y bebidas. Es, además, el canal donde menos están cayendo las ventas, un 5,2%, frente al desplome del 14,1% del comercio electrónico alimentario o de las compras que se realizan en las tiendas tradicionales.

Fuente: El Economista