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El comercio tradicional, camino de la hibridación

El tejido comercial ha cambiado año tras año para poder hacer frente a las nuevas formas de consumo de la ciudadanía. Entre otros, han pasado de ser comercios regentados por personas autónomas a un modelo más empresarial. También han dado el salto a la digitalización.

Con el auge de Internet a principios de la década del 2010, el comercio electrónico ha ido cogiendo cada vez más peso en las compras diarias de muchas personas. Con la pandemia, además, esa tendencia ha ido en aumento, por lo que grandes empresas han aprovechado para invertir en tecnologías de venta online. En el caso de los comercios minoristas, pocos han podido subirse al carro, siendo los de mayor tamaño quienes más se han sumado a esa tendencia.

Para hacer frente a la competencia de los grandes almacenes y empresas, sin embargo, las pequeñas tiendas han aumentado el uso de promociones y ofertas fuera de las rebajas «oficiales» con la intención de atraer a sus clientes.

De esta manera, podemos ver que, progresivamente, el tejido comercial minorista está evolucionando, dejando de lado el comercio «físico» tradicional hacia modalidades más híbridas, con mayor presencia en Internet, tanto como comercio electrónico como en redes sociales, y flexibles, con un mayor número de ofertas y promociones durante el año.

Transformación del comercio tradicional

La distribución del tejido comercial ha cambiado durante los últimos años, de manera que los comercios más tradicionales, de barrio y regentados por una o dos personas autónomas, han perdido peso frente a los formatos empresariales más grandes como las cadenas, las franquicias o los centros comerciales.

De esa manera, las tiendas son cada vez más grandes en superficie y tienen una cantidad mayor de personas empleadas. Asimismo, más comercios están optando por el formato empresarial, dejando de lado la forma jurídica física (autónomos).

Fuente: eitb.eus

AGECU