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El gran consumo acude a la tecnología frente al aumento de los hurtos

El regreso a las tiendas trae asociado la vuelta de los robos.

El fraude y el error interno son responsables del 45% de las pérdidas de los establecimientos comerciales

La vuelta a la normalidad pospandémica trae de regreso a todos los consumidores a las tiendas, incluidos los que los comerciantes no siempre quieren. El hurto en los comercios creció un 39% en el segundo trimestre de este año, según datos de Policía Nacional presentados este jueves por la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc). Con esta cifra, la patronal estima que se alcanzarían los 700.000 delitos para final de año, los mismos niveles que en 2019. Lo más importante: estos delitos pueden representar más de 800 millones de euros en pérdidas para las firmas.

Los hurtos representaron en 2021 solo el 54% de las pérdidas mientras que el resto, algo más de 681 millones de euros, corresponde a deficiencias en el manejo administrativo de las empresas y fraude por parte de los empleados. Frente a un perjuicio por un total de 1.515 millones de euros, el sector del gran consumo apunta a la importancia de la eficiencia.

Leandro Fernández, responsable de prevención de la pérdida desconocida de Aecoc, destaca que la mayoría de estos delitos son cometidos por profesionales, y descartan el aumento de hurtos a causa del contexto económico. “Es imprescindible avanzar en herramientas legales disuasorias que faciliten a las empresas la identificación y denuncia de los responsables”, resalta.

Nuevas herramientas

La profesionalización de los equipos encargados de prevenir las pérdidas y el uso de nuevas tecnologías permite una respuesta integral por parte de las empresas.

Las grandes firmas son las más avanzadas en la implementación de estos nuevos instrumentos, en especial en el textil. Por ejemplo, Daniel García, del equipo de Desigual, destaca cómo la firma ha “evolucionado” mucho hacia una pérdida estable y sostenible gracias al trabajo en el fraude interno y el uso de nuevas tecnologías para combatir la profesionalización de las bandas.

Sin embargo, los datos del nuevo informe señalan que el reto es compartido por todo el sector, sin importar el tamaño de las empresas. “A veces es fácil mirar lo que nos parece utópico, pero las empresas pequeñas y medianas pueden avanzar mucho en el control de su inventario, lo que no depende exclusivamente de un desarrollo tecnológico avanzado”, señala Fernández.

Esta diversidad de instrumentos se puede ver ya en la implementación actual. Para prevenir el fraude, las principales herramientas son los cuadros de mando, seguido de los sistemas antifraude. La inteligencia artificial y los modelos predictivos solo se encuentran en último lugar de la lista.

El punto central, afirma Fernández, está en desarrollar buenas prácticas y estándares tecnológicos elevados. Al mismo tiempo, la asociación de fabricantes y distribuidores señalan los retos legales que dificultan la aplicación local de ciertas herramientas. Por ejemplo, cuestionan que la legislación limita mucho la utilización del vídeo para resolver delitos. En el sector, estiman que la inteligencia artificial incluso permite detectar comportamientos extraños sin necesidad de identificar a las personas de forma particular. Esto permite dar una respuesta a los temores de los usuarios pero ayudar a las firmas.

Fuente: Cinco Días

AGECU