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El impacto del Black Friday en el medio ambiente

El Black Friday sí que es un “viernes negro” para nuestro planeta. Las compras y el consumismo exacerbado durante estas fechas provocan un enorme impacto ambiental, acrecentando la crisis climática que sufrimos.

Llega el Black Friday y con él las compras compulsivas y el consumismo sin límites. El gasto ‘online’ en este día de rebajas, que se celebra cada 25 de noviembre, crecerá un 25% este año, según los datos del Informe Black Friday 2022, realizado por Webloyalty. Y es que el volumen de productos vendidos durante esta jornada de descuentos lleva creciendo desde que este día se implementó en España hace ya diez años: según denuncia la organización GreenPeacelas ventas del Black Friday han aumentado entre un 10 y un 20% cada año.

El problema llega cuando nos paramos a pensar qué impacto está teniendo un día como este en nuestro planeta. Algunos ya son conscientes: la cantidad de recursos naturales que se necesitan para sostener el nivel de consumo que se alcanza en un solo día es desorbitado. El aluvión de ofertas fomentan el hiperconsumismo, lo que irremediablemente acaba teniendo una gran influencia en nuestra huella ecológica

El impacto de lo que compramos en Black Friday

Uno de los principales impactos medioambientales del Black Friday tiene que ver con la moda rápida o fast-fashionya que esta sigue siendo la categoría preferida en la que los españoles se gastan el dinero durante esta jornada de descuentos. Según una encuesta realizada en 2021 por Statista, más del 50% de los españoles tenía intención de comprar artículos de ropa y calzado durante el Black Friday. 

¿Cuál es el problema? La moda, ya de por sí, provoca un gran impacto medioambiental negativo en nuestro planeta. Según la ONUla industria de la moda produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y envíos marítimos internacionales juntos, con las consecuencias que ello tiene en el cambio climático y el calentamiento global.

Algunos datos recogidos por las Naciones Unidas son alarmantes: La industria de la moda es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global (se requieren unos 7.500 litros de agua para producir unos pantalones vaqueros). Cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura. La producción de ropa y calzado produce el 8% de los gases de efecto invernadero.

Otras organizaciones denuncian situaciones similares: Según GreenPeace, el uso cada vez más extendido de fibras sintéticas hace que la ropa libere más de medio millón de toneladas de microfibras en el océano cada año, lo que equivale a más de 50.000 millones de botellas de plástico.

Pero además de ropa, en Black Friday es muy frecuente gastarse el dinero en la compra de electrodomésticos, aparatos electrónicos y teléfonos móviles. Según Statista, en torno al 30% de los españoles tenía intención de comprar este tipo de productos durante el Black Friday del 2021.

El problema de los productos tecnológicos es la cantidad de residuos que estos generan. Según recoge GreenPeace, solo en 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de residuos electrónicos a nivel global y únicamente el 17,4% de estos se recogieron y reciclaron. En nuestro país, se generaron alrededor de 888 millones de kilos de residuos electrónicos, lo que equivale a una cantidad de 19 kilos por persona. 

El impacto del transporte de la mercancía

Al impacto que tienen los productos que compramos debemos sumarle las consecuencias medioambientales que provoca el transporte de la mercancía durante el Black Friday. Con el auge del comercio electrónico, muchas de las compras de este día de rebajas se realizan a través de Internet. 

Según informa GreenPeace, durante el Black Friday de 2019 se distribuyeron 3,5 millones de paquetes en España. En Madrid, solo la producción, el embalaje y el transporte de todos los productos que se compraron durante este periodo fueron responsables del 1,7% de las emisiones anuales de la ciudad, denuncia la organización. “Esas emisiones serían equivalentes al carbono almacenado en 211 hectáreas de bosque templado, o como si cada habitante del planeta hubiese deforestado 4 m2 de bosque templado”, explican. 

El problema no es solo la contaminación del transporte, la cual tiene que ver principalmente con la generación de gases contaminantes por el uso de vehículos. También es preocupante la cantidad de embalajes que se utilizan para enviar los productos: algunos de papel y cartón, pero muchos otros de un plástico que no llega a ser reciclado. 

El comercio electrónico y las devoluciones

El auge del comercio electrónico también ha cambiado el modo de comprar, especialmente cuando hablamos de ropa y calzado. Ahora los clientes suelen pedir un mismo artículo en distintas tallas y colores para encontrar el producto que les sienta mejor. Esto provoca que las devoluciones de las piezas que los consumidores no quieren aumente considerablemente (todavía más en una fecha como el Black Friday). 

En este sentido se pronuncia el estudio Sostenibilidad y COVID-19, realizado por las profesoras de la EAE Business School, Elena Búlmer y May López. Este alerta que el comercio electrónico está incrementando las devoluciones, generando un mayor impacto ambiental y congestionando las zonas en las que opera.

La empresa Optoro realizó un informe en 2018, donde aseguraba que en Estados Unidos se emitieron 15 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera solo por las devoluciones producidas a lo largo de un año. Transportar, clasificar y reenvasar estos productos tiene un alto coste pero también un grave impacto medioambiental, ya que muchas de estas devoluciones acaban en vertederos e incineradoras. Pensemos entonces en el impacto de las devoluciones que seguro provocarán las compras del Black Friday.

Según alerta WWF, el modelo actual de producción y consumo es una de las principales causas de la crisis climática y la destrucción de la naturaleza. La organización ha estimado que la Tierra necesitaría 2,8 planetas para afrontar su demanda de recursos naturales. El Black Friday y el modelo de consumo que plantea se convierten en un problema más a la hora de combatir la crisis climática. Está claro que es hora de actuar.

Fuente: Público

AGECU