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La inflación oprime al comercio: «Los proveedores suben precios, se pagan salarios más altos y crecen las facturas»

La actividad comercial se contrajo en octubre por una caída de la demanda nacional e internacional y una mayor presión de la subida de costes

La actividad comercial en España se contrajo en octubre al situarse el índice PMI en el 49,7, por debajo del nivel de 50 que marca la diferencia entre la expansión y el retroceso económico, debido a una demanda cada vez más débil tanto nacional como internacional y a una creciente presión de los precios.

«La caída de la actividad estuvo estrechamente relacionada con unos niveles más bajos de nuevos pedidos recibidos. Las empresas informaron que las ventas cayeron por tercer mes consecutivo, aunque solo modestamente. Las empresas encuestadas comentaron sobre un alto grado de incertidumbre existente en los mercados de productos en medio de preocupaciones sobre la recesión y la elevada inflación, hechos que condujeron a un retraso en la toma de decisiones entre las empresas y los hogares, tanto en el país como en el extranjero. Las ventas al exterior cayeron por cuarto mes consecutivo, y el ritmo de contracción se aceleró desde septiembre», explicó S&P Market Intelligence.

Pese a que las ventas fueron «decepcionantes» el mes pasado, las compañías españolas consiguieron ampliar sus plantillas, aunque de forma «marginal». Gracias a eso y a que el ritmo de demanda cayó, consiguieron poner al día sus cargas de trabajo.

Su mayor problema el mes pasado fueron los precios, que subieron en octubre respecto a septiembre (un 0,4% según el IPC): «Las presiones inflacionistas se mantuvieron elevadas en octubre, y los costes operativos aumentaron nuevamente a un ritmo históricamente marcado. De hecho, la tasa de inflación [del sector] alcanzó su máxima de cuatro meses en medio de informes de aumentos de precios por parte de los proveedores, el pago de salarios más altos y subidas en las facturas de servicios públicos. Además de que la energía, la electricidad y el combustible aumentaron de precio».

Ante este incremento de los costes, las empresas «no tuvieron otra opción» que aumentar sus tarifas cobradas al consumidor final en octubre y, como resultado, los precios medios cobrados subieron nuevamente. «Al igual que ha ocurrido con los costes, la tasa de la inflación se aceleró en el mes, alcanzando su nivel más alto desde el pasado mes de julio y manteniéndose muy por encima de su promedio histórico», explican.

Este escenario lleva a las compañías del sector a mantener un grado de confianza muy moderado. Aunque esperan que los nuevos productos y proyectos planificados respalden la actividad durante los próximos doce meses, la confianza general en el futuro estuvo nuevamente muy por debajo de la media. Las empresas comentaron sobre una perspectiva inusualmente incierta, en la que las preocupaciones sobre la recesión y la inflación cobraron prioridad en octubre.

«A pesar de las cifras de inflación mejores de lo esperado la semana pasada, la situación económica se está deteriorando muy rápido. Mientras tanto, una recesión parece inevitable. Aunque aún se dispone de pocos datos del cuarto trimestre, suponemos una contracción del 0,5% intertrimestral en el último trimestre de este año. Esto lleva el crecimiento anual para 2022 a un muy buen 4,3%. Sin embargo, para 2023, esperamos que la economía española crezca solo un 0,3% interanual. La alta inflación y los precios de la energía combinados con tasas de interés más altas y una mayor incertidumbre frenarán la demanda y la inversión, presionando a la baja las cifras de crecimiento», advierte por su parte Wouter Thierie, economista de ING.

Fuente: El Mundo

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