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La realidad del comercio textil en España: convenios vencidos y grandes diferencias salariales

Solo 11 provincias tienen cerradas las condiciones para el año próximo

En Pontevedra se ha aprobado una subida salarial del 12,5% en tres años

Las protestas de las dependientas de Inditex en la provincia de A Coruña, denunciando unas condiciones salariales que les impiden «llegar a fin de mes», como reclamaron en una manifestación, han puesto sobre la mesa las condiciones en las que se desempeñan las trabajadoras de este sector. En él predominan las mujeres, como también son mayoría los convenios colectivos vencidos, resultando en una congelación salarial en un contexto de inflación sin precedentes.

El comercio textil se rige por convenios colectivos de carácter provincial. En unos casos son específicos para su actividad, como en Madrid o Barcelona, y en otros, como en A Coruña, las condiciones se negocian dentro del conjunto del sector comercial. Los grandes grupos nacionales del sector, como Inditex, Mango o Tendam no tienen un convenio de empresa propio, y las condiciones de sus empleados se basan en esos convenios provinciales. En otros sectores, como el de la alimentación, conviven tanto convenios provinciales como empresariales a nivel nacional, como por ejemplo los de Mercadona o Dia.

Teniendo en cuenta este contexto, de las 52 provincias españolas, solo 11 tienen en la actualidad un convenio que estará vigente en 2023: Burgos, Pontevedra, Córdoba, Albacete, Badajoz, Baleares, Cuenca, y Segovia, junto a Castellón, Alicante y Valencia. Estas tres últimas han unificado sus convenios en uno autonómico, tras un acuerdo alcanzado el pasado mes de septiembre y que se extiende hasta 2024.

Otras 13 provincias cuentan con acuerdos sectoriales que hoy están vigentes, pero que a partir de enero quedarán vencidos, a la espera de negociaciones que pondrán, o no, resultar en nuevos acuerdos. Y a ellas hay que sumar otras 28 donde la situación es de bloqueo. Desde casos como el de Barcelona, donde las condiciones salariales siguen sin renovarse desde que finalizó 2021, hasta el de Melilla, donde la última actualización de tablas fue en 2007. Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, el 80% de las provincias españolas llegará a enero con los convenios del comercio textil vencidos.

Modelo negociador

La primera gran particularidad es la ausencia de un gran convenio estatal, como sucede, por ejemplo, en el sector de los grandes almacenes, o la ausencia de un acuerdo colectivo en las grandes empresas del sector. «Tenemos un modelo de negociación colectiva mixto. Es decisión de las empresas hacerlo o no, y puede resultarles mejor adaptarse a las diferencias salariales que hay en cada provincia», explica Lucía Trenor, responsable de la Federación de Servicios de CC OO en Galicia.

En las cuatro provincias de esta comunidad, hay cuatro realidades distintas. En Orense, el convenio es propio de la actividad textil, y se renovó para 2022. Por tanto, deberá negociarse a partir de enero.

En A Coruña se trabaja ahora mismo en su actualización tras vencer en 2019, con una propuesta de mejora salarial del 6,5%. En su caso, como en el de Pontevedra, se engloba al conjunto del comercio. En esta última, se ha firmado un acuerdo a tres años, de 2022 a 2024, con una subida salarial del 12,5% en ese periodo. Por primera vez allí, se ha dado forma a un convenio que unifica todas las tipologías de comercio.

«Los convenios bloqueados suelen darse en sectores precarios. Y a veces esto ocurre porque no hay patronales enfrente para negociar, o se han quedado obsoletas. Por eso, aglutinar actividades es una opción para evitar estas circunstancias», dice Trenor. Lugo está en el otro extremo, siendo la única provincia gallega con un convenio vencido, y además desde 2015, siendo las que acusan un mayor tiempo de bloqueo.

No es el caso más grave. En Navarra, el convenio vigente es el de 2009; en La Rioja, el de 2008… «En estos casos, el salario de esos trabajadores está congelado, y ya en muchos sectores el Salario Mínimo Interprofesional está ya por encima«, apunta Trenor.

Tal es la situación que Inditex, en el acuerdo que selló el viernes con CC OO y UGT para fijar mejoras salariales entre su personal de tienda, se ha comprometido a implicarse en el desbloqueo de los convenios. Según estos sindicatos, el 57% del personal del gigante textil gallego trabaja con acuerdos colectivos ya vencidos.

«Estas situaciones, además, suponen una gran desmotivación para la plantilla», dice Esteban Ramos, responsable del sector comercio y Grandes Almacenes de UGT en la Comunidad Valenciana. «Ven que el salario mínimo crece, pero su retribución sigue siendo la misma. Al final, queda a una decisión arbitraria de la empresa subir los salarios», dice.

Ramos estuvo en la negociación del primer convenio colectivo del sector textil en la Comunidad Valenciana. Esto ha supuesto unificar los textos que antes se negociaba a nivel provincial en Alicante, Castellón y Valencia, y ofrecer las mismas condiciones a 21.800 trabajadores de la región. «Nuestra idea siempre fue unificar. ¿Por qué? Por ejemplo, no tenía sentido que un trabajador de Sagunto tuviese unas condiciones muy diferentes a las de uno de Castellón, cuando está a 17 kilómetros de la provincia», dice Ramos.

Acuerdos

A ello ha ayudado, dice, una «patronal receptiva». El acuerdo de todas las partes ha resultado en la firma de un incremento salarial del 8% en el periodo 2022-2024, que se une al alza del 3,25% que se selló en diciembre del año pasado. Las nuevas tablas entraron en vigor el 1 de julio. Además, existe una cláusula de revisión salarial para 2025 según la evolución del IPC.

Otro acuerdo reciente es el de Burgos. En su caso, se han unificado las distintas tipologías de comercio, y se ha cerrado un documento con una mejora salarial del 12% para un periodo de cuatro años. Antes, el sector comercial amenazó con ir a la huelga en el puente de la Constitución.

Esta situación de bloqueo en los convenios llega en un momento de alta inflación, lo que provoca la pérdida de poder adquisitivo de sus trabajadoras, pero también en uno de crisis para la mayor parte de esta actividad, que no se ha recuperado del golpe que le asestó la pandemia, perdiendo casi la mitad de las ventas, según datos de la patronal Acotex.

Esta cifraba en 163.846 los trabajadores en establecimientos textiles en 2021, casi 36.000 menos que en 2019Acotex será la asociación que negocie con los sindicatos el convenio del comercio textil en la Comunidad de Madrid, una vez expire con el final de año. El último acuerdo se circunscribió a 2022, con una subida salarial del 2% que entró en vigor el 1 de octubre del año pasado.

«La situación de inflación disparada será un elemento importante para la reivindicación de mejoras salariales por parte de los sindicatos», dice el presidente de Acotex, Eduardo Zamácola.

«Por supuesto, los trabajadores tienen derecho a reclamarlo, sobre todo tal y cómo está ahora mismo el coste de la vida, pero el sector está en una situación muy complicada: márgenes muy reducidos, las ventas sin recuperar de la pandemia, y un alza de costes en energía, alquileres… Será una negociación difícil«, dice Zamácola. «Habrá que poner todo encima de la mesa. Nuestra intención es hablar y llegar a acuerdos, pero siempre que no sean perjudiciales para las empresas».

Una situación que será común allí donde haya que negociar un nuevo acuerdo. Y en algunas provincias, los retrasos están conduciendo a las movilizaciones. En Bizkaia, por ejemplo, donde el convenio lleva parado desde 2015, y donde este jueves hay convocada una huelga en el conjunto del comercio. Los deberes sin hacer durante años en muchas zonas de España ponen ahora la presión sobre las patronales del sector.

DIFERENCIAS QUE SUPERAN EL 60% EN LOS SALARIOS BASE DE LAS DEPENDIENTAS

Brecha. El análisis del medio centenar de convenios colectivos bajo los que se rigen las dependientas del comercio textil muestra importantes diferencias salariales entre provincias. En primer lugar, hay que destacar que aquellas donde el convenio lleva más tiempo bloqueado, es donde se encuentan los salarios base más bajos. En La Rioja, el salario base mensual de entrada para el personal de tienda, que en los convenios suele denominarse ayudante, es de 732,82 euros. En Murcia, donde está vencido desde 2017, es de 735,93 euros, y en Melilla, donde la última actualización de tablas fue en 2007, es de 743,93. Por contra, en Álava esta categoría recibe 1.187,5 euros mensuales, y en Gipuzkoa 1.164,92 euros, diferencias por encima del 60%.

Máximo. En la mayor parte de convenios, la categoría de dependienta de mayor rango suele recibir la denominación de “dependienta mayor”, cuya retribución va ligada a la experiencia en su labor. En este caso, el salario base más elevado se encuentra también en Gipuzkoa. Pese a ser una de las provincias con el convenio vencido, en su caso desde 2018, el sueldo en esa categoría es de 1.342,91 euros. Álava también está en lo más alto, con 1.292,3. En la parte baja repiten Melilla, con 814,5 euros, y Murcia, con 846,7.

Fuente: Cinco Días

AGECU