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Los cambios en la cesta de la compra impulsan el crecimiento de Lidl y Aldi en España

Ambas ganan cuota por su apuesta por la marca propia

Entre las dos han abierto más de 350 tiendas en los últimos cinco años

El tirón de los precios en alimentación y productos de gran consumo, acentuado a partir del verano, promete con dejar una serie de ganadores y perdedores en el sector de la distribución organizada. Los intentos de los consumidores por preservar al máximo su poder adquisitivo está dejando cambios relevantes en sus hábitos. Los más significativos, el giro a la marca blanca, en general un 30% y un 40% más barata que la de fabricante, y un mayor movimiento entre operadores para buscar el mejor precio.

Un contexto ideal para los dos grandes exponentes alemanes del formato discount, Lidl y Aldi, que tras años de inversiones millonarias por crecer en el mercado español, se encuentran en un momento clave para consolidarse como una elección prioritaria para los consumidores. De momento, la espiral inflacionista está reforzando su crecimiento en cuota de mercado.

Según datos de Kantar Worldpanel, Lidl ya se acerca a un 6%, medio punto más que hace un año, y Aldi sigue escalando y se aproxima al 1,5%. Y según la consultora, la primera era la que más crecía a partir del verano, mientras que la segunda estaba cara a cara con Mercadona, el gigante del sector, en ganancia de cuota.

Un estudio reciente de la propia Kantar apuntaba al surtido corto como el formato comercial que más porción del mercado estaba ganando. En él se encuadra a aquellas cadenas en las que, al menos, un 50% de su oferta es de sus marcas blancas. Ahí también están Mercadona y Dia, pero es la suma de los dos operadores alemanes la que más está tirando de este formato.

«El comprador está más pendiente del precio. Las cadenas mas posicionadas en precio tienen esa oportunidad y ahí entra el surtido corto», explica el responsable de retail de Kantar, Bernardo Rodilla.

Inversiones

«A Lidl y Aldi les está ayudando ese posicionamiento, pero también la inversión que están haciendo. Tienen un ratio de aperturas bastante más elevado respecto a sus principales competidores. Además, trabajan un posicionamiento en nuevas tendencias o productos sostenibles que también les ayuda», añade Rodilla, que «muchas cestas grandes que se están perdiendo en Mercadona se están trasladando a los discounters alemanes».

Ambas empresas han apostado fuerte por abrir tiendas en España. Según la información que ellas mismas han ido remitiendo en los últimos años, han abierto alrededor de 350 nuevos establecimientos desde 2018 hasta ahora.

Lidl cerca de 200, a un ritmo de 40 aperturas anuales en los últimos cuatro años, que la sitúan hoy en el entorno de los 700. Algo que se ha traducido en un crecimiento constante en cuota de mercado. En 2018 estaba en un 4,2% y hoy en un 6%, habiendo superado en ese periodo a Dia como tercer operador.

En estos últimos cinco años su inversión alcanza los 1.600 millones de euros. Y su actual plan inversor, en el periodo 2021-2024, cuenta con 1.500 millones para 150 nuevas aperturas, con las que alcanzar los 800 locales. «Cada año, Lidl tiene un balance positivo en cuota. Incluso durante el Covid-19. Salió reforzada entonces y sigue manteniendo esa dinámica. Antes era vista como un complemento en categorías fuera del día a día y ya no», explica Rodilla.

Aldi, por su parte, ha abierto en torno a 160 tiendas desde 2018. Este año proyectó 50 inauguraciones, las últimas 10 durante este mes, con las ya roza las 400. Esta no detalla, a diferencia de Lidl, su inversión. La última vez que lo hizo fue en 2018, cuando cifró en 97 millones las 32 aperturas que proyectó. Siguiendo la misma proporción, su inversión desde entonces rozaría los 500 millones, misma cantidad que inyectó su matriz alemana en sus sociedades españolas hace un año para afrontar su crecimiento. Su superficie comercial ha crecido un 36% en los últimos cinco años, y su red, un 22%.

Sin embargo, la cuota de Aldi sigue siendo modesta, aún siendo la cadena que más compradores ha ganado, un 37% en el último año. En este punto, sigue lastrada por un buen número de relocalizaciones y poca presencia en algunas regiones. Por ejemplo, este año ha llegado por primera vez a Asturias o Canarias, y en 2021 abrió en Galicia. Mientras en Cataluña su cuota llega a los dos dígitos, como explica Rodilla, la media nacional le sigue castigando. «Aún así, han pasado de un punto a 1,5 en tres años. Eso es un 50% más. A partir de aquí irán creciendo, a medida que construyan cuota en cada región», añade el experto.

DIFERENTES NIVELES DE VENTAS Y RENTABILIDAD

Números. Aunque la estrategia actual de crecimiento de ambos operadores tiene muchas similitudes, su situación en el mercado español difiere. Lidl cuenta con una mayor implantación, al contar también con varios años de ventaja sobre su rival: su primera tienda española la abrió en 1994, mientras que Aldi no lo hizo hasta 2002. Además, en el ejercicio fiscal 2021, que finalizó el pasado 28 de febrero, Lidl alcanzó su record de ventas en el país, superando los 5.000 millones de euros por primera vez. El último dato de Aldi es del ejercicio 2020. Sus cuentas consolidadas reflejaban entonces una cifra de negocios cercana a los 1.400 millones. Una diferencia significativa, provocada por el mayor número de tiendas de Lidl.

Rentabilidad. Esta también ha conseguido alcanzar una cifra de beneficios constante y, en los últimos años, por encima de los 100 millones de euros anuales. En concreto, desde 2016 no baja de esa cifra, y en 2020 llegó a un récord de 172 millones. Aldi, por su parte, tiene pendiente que su negocio español dé beneficios netos de forma consistente. En 2020 fue de casi 21 millones, el primero desde que empezó a consolidar sus resultados bajo la sociedad Aldi Supermercados SL.

Fuente: Cinco Días

AGECU