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El pequeño comercio de Barcelona, al borde del colapso por el auge de precios: peligran los empleos

Los comerciantes de barrio obtienen cada vez menos beneficios y se plantean medidas desesperadas, como dejar de contratar a gente e incluso despedir a trabajadores

Los comerciantes de Barcelona se encuentran en una situación límite. El auge de precios les ha puesto entre la espada y la pared hasta el punto en el que peligra la viabilidad de los comercios de barrio. Tan es así que la mayoría de los comerciantes han tenido que subir los precios para no terminar en pérdidas. Algunos de los comercios no contratarán a nuevo personal ni siquiera de cara a la campaña de Navidad y alertan que, de seguir así la situación, podría haber una ronda de despidos en los próximos meses.

DESORBITADO AUMENTO DE LA LUZ

Según ha explicado el presidente del Eix Comercial de Sant Andreu y vicepresidente de Barcelona ComerçPròsper Puig, a Metrópoli, la situación se está tornando insostenible para pequeños empresarios, propietarios del clásico comercio de barrio y de proximidad. Narra que en el último año la factura de la luz se ha triplicado. En su caso particular -regenta una charcutería- ha pasado de pagar unos 400 euros de media a, este último mes de octubre, 1.100 euros

La fachada del Ayuntamiento de Barcelona, iluminada durante unas fiestas de Navidad / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

No obstante, ese no ha sido el gasto más grande. El pasado mes de julio el pago ascendió hasta los 1.900 euros, un gasto incrementado por el calor y la necesidad de conservación de los alimentos. Carlos Bilbao, gerente del restaurante Campeón del distrito de Eixample, explica a este medio que viven una situación similar. En su caso, han pasado de pagar unos 5.000 euros a los 12.000 anuales.

La luz, sin embargo, no afecta solo de forma directa, sino que conlleva un aumento generalizado de los gastos. Además del desorbitado gasto mensual en forma de factura, todo aquello que depende de otros negocios que requiere de luz para ser producido también se ha multiplicado. «El papel (que se utiliza para envolver productos) se ha duplicado» y el cartón necesario para embalajes también ha vivido un crecimiento exponencial.

Comercios en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

«Es sistémico, esto que está pasando», relata Puig. «Luz, aseguradoras, el gasoil para los transportes en el caso de los negocios que hacen repartos…», todo se ha encarecido. Antes no se les cobraba el transporte de género para la tienda y, ahora, todo pedido mínimo inferior a los 300 euros tiene un cargo extra. En esta línea, el género de la tienda se ha encarecido aproximadamente un 30%. Bilbao aclara que en su caso no se llega a tal extremo, pero sí apunta que todo está más caro y detalla que el pan ha subido un 6 o 7%; la verdura, entre el 10 y el 15% y que refrescos y cervezas, si bien cada año subían una vez, ahora suben dos veces de precio.

Su caso no es anecdótico o excepcional, sino que se extiende a los comerciantes del barrio y, por extensión, de la ciudad. Cada comercio, además, presenta sus propias particularidades. «Si hablas con una panadería, te contará que la mayor preocupación es el precio del gas, que se ha cuadruplicado e incluso quintuplicado en algunos momentos a lo largo del último año», asegura. En este sentido, Bilbao apunta que en el restaurante han pasado de unos 2.100 euros anuales en 2021 a, en 2022 -y quedando todavía uno de los meses más fríos por delante- unos 5.700 euros.

Exterior del comercio histórico Queviures Murria
Exterior del comercio Queviures Murria, un negocio histórico de Barcelona

Por contra, desde el Eix Comercial de Gràcia comentan que, desde su caso particular, no tienen constancia de una ronda de despidos de cara a inicios del próximo año. Además, durante 2022 se ha contratado a tres nuevas personas. No obstante, aclaran que cada comercio es distinto y que las ventas son «como una montaña rusa». «Hay días en los que no se vende nada y otros en los que va genial» pero, con todo, la tendencia «es estable e incluso positiva». 

El vicepresidente del eje, Rodri Font, sí reconoce una subida generalizada de precios no solo en la venta de los comercios, sino de la propia «materia prima». En términos generales, «las ventas son más o menos parecidas a las del año anterior» y detecta lo que, supone, es una suerte de «paranoia» en la compra de cierto tipo de productos. Menciona como ejemplo que ha aumentado la venta de mantas y lo atribuye a que la gente se prepara para el frío del próximo invierno sin tener que recurrir a encender la calefacción.

No obstante, aclara que los comercios situados en las principales calles comerciales del distrito no tienen por qué vivir la misma situación que los pequeños comerciantes en calles menos concurridas.

BENEFICIO CERO

Para poder hacer frente a la situación, los comerciantes han tenido que subir el precio de los productos. Puig relata que en su caso particular, hay que tener en cuenta el delicado equilibrio que existe entre subir los precios y mantener a la clientela. El encarecimiento, detalla, es inevitable, pero hay que tener en cuenta que «si subes mucho los precios pierdes a tus clientes». Al final, «aunque los precios hayan subido, la gente sigue teniendo el mismo dinero en el bolsillo», reflexiona.

La estrategia que muchos comerciantes han adoptado es la del recorte de márgenes, es decir, reducir beneficios mensuales. En su caso, el aumento del 30% del género no se ha traducido en un auge del 30% de los productos, lo que ha menguado sus ganancias y, aunque «todavía nunca nos hemos visto en pérdidas, sí nos hemos acercado al beneficio cero» o, dicho de otra manera, un mes en el que las ganancias no superan los gastos.

Interior del histórico comercio Musical Emporium de Barcelona
Interior del histórico comercio Musical Emporium de Barcelona

También se han visto en esta tesitura los propietarios del Campeón, que explican que próximamente tendrán que subir los precios. Aun así, «no llega». Explican que sus beneficios por el momento se habrían reducido a la mitad en un año. «Antes podías permitirte cenar en familia en los restaurantes, o hacer un viaje de fin de semana sin mirar los gastos, ahora tienes que adaptarte al día a día», comenta Bilbao. 

MEDIDAS DESESPERADAS

Ante esta situación, los pequeños comercios se han visto obligados a adoptar varias medidas extremas. Una de ellas es dejar de contratar a gente. Puig comenta que habitualmente suele contratar a gente de refuerzo para la campaña de Navidad. Este año no lo hará. También ha ponderado que, si todo sigue así, en los próximos meses los comercios de la ciudad podrían comenzar a efectuar despidos.

«Europa tiene que hacer algo o se va a cargar el comercio y la industria», reflexiona, y añade que desde las administraciones públicas «siempre han recibido muy buenas palabras» pero que todas las medidas adoptadas hasta la fecha han sido insuficientes en un país y un continente en el que los precios no dejan de subir y lo hacen a un ritmo muy superior al de los salarios de los trabajadores.

La calle comercial Portal de l'Àngel, ubicada en el centro de Barcelona, llena de gente
La calle comercial Portal de l’Àngel, ubicada en el centro de Barcelona, llena de gente

El presidente de Barcelona Oberta, Gabriel Jené, ha reflexionado en conversaciones con este medio que el pequeño propietario tiene menor capacidad o músculo financiero para aguantar situaciones de crisis.»Cada caso es particular», detalla, pero la situación actual «repercute de forma más directa» y «resiente más» a los negocios familiares pequeños.

Considera que no será el fin del comercio local, ya que «aunque muchos cierren (…) otras iniciativas pueden abrir» y «pequeños emprendedores podrán sacar adelante sus proyectos». Con todo, sí ha detallado que la campaña del Black Friday fue muy bien y que la campaña de Navidad está funcionando, por lo que espera que eso dé aire al comercio barcelonés para capear el temporal. «Creo que no hay una situación de contención del consumo tan grande como se esperaba debido al auge de costes y precios», asevera. 

Fuente: Metrópoliabierta

AGECU