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El colectivo de autónomos se estanca y afronta su envejecimiento sin reemplazo

El pasado año se registró una caída de 15.000 efectivos menores de 40 años mientras que se dispararon los mayores de 64 años

Esta semana se conoció que la economía española generó casi medio millón de empleos en 2022. Fue, por tanto, un buen año para el empleo asalariado, no así para el colectivo de autónomos que terminó el año con apenas cinco trabajadores más inscritos en el Régimen de Autónomos de la Seguridad Social, en términos medios (y las cifras a fin de mes no son mejores, ya que reflejan una pérdida de 1.204 autónomos).

Se trata del peor resultado del empleo autónomo en los últimos diez años y, según auguró el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, el ritmo de crecimiento del colectivo sirve de indicador adelantado del empleo para los próximos meses y, en ese sentido, aseguró que “al igual que en 2013 el crecimiento de autónomos vino a adelantar la recuperación y el aumento de la creación de empleo, esta pérdida de autónomos en 2022 augura una fuerte desaceleración del avance de la ocupación” para 2023.

Si bien este estancamiento no es tal para todos los grupos de edad del colectivo. De hecho, el pasado año cerró con una pérdida de autónomos menores de 40 años de casi 15.000 trabajadores. Esta disminución de los emprendedores más jóvenes no es nueva, sino que se viene repitiendo los últimos seis años y se hace más preocupante a medida que el colectivo afronta un proceso de envejecimiento por distintas causas sin tener cantera para suplir los negocios de los mayores.

Así, frente al recorte de los emprendedores de menor edad (salvo lo más jóvenes de 16 a 19 años que aumentaron casi un 8% el año pasado con 577 cotizantes más) el número de autónomos mayores de 50 años va creciendo progresivamente con la edad y se dispara entre los mayores de 64 años. Este último colectivo ha aumentado un fuerte 7,2% en 2022 (casi 10.700 autónomos más que en 2021) debido a dos razones fundamentales: el envejecimiento natural del colectivo y las altas de nuevos trabajadores por cuenta propia que han sido expulsados del mercado de trabajo en los últimos años y se dan de alta como autónomos para cotizar en los años previos a la jubilación.

Es más, estos trabajadores son los más proclives a prolongar sus carreras laborales, de hecho, representan más del 80% de quienes siguen trabajando una vez cumplida la edad de jubilación. Las carreras de cotización más pobres que las de los asalariados (y por tanto con menores pensiones) y, en muchos casos, la falta de reemplazo para seguir con el negocio, son las causas que les llevan a seguir en activo.

Desde ATA aseguran que el emprendimiento joven “ha bajado por las dificultades en los últimos años de emprender, pero también porque en estos momentos se está demonizando la figura del emprendedor y del empresario y eso alerta a muchos jóvenes a no emprender. “Nadie quiere emprender para ser el malo de la película o del mercado laboral”, se queja Amor.

Esa falta de cantera se está dejando sentir sobre todo en sectores como el del pequeño comercio, que ha sido el más castigado el pasado año con el recorte de casi 19.000 autónomos. El presidente de la asociación UPTA, Eduardo Abad, exige por ello medidas de digitalización y formación para evitar la muerte lenta del pequeño comercio”.

Fuente: Cinco Días

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