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Zaragoza: El tejido vecinal pide «más ambición» con la zona de bajas emisiones y el comercio admite «incertidumbre»

Colectivos como la FABZ creen que se tendría que haber extendido a la plaza de Aragón y el paseo de María Agustín.

La instalación de las señales de la zona de bajas emisiones en el Casco Histórico –por ahora sin cámaras ni sanciones contra los incumplidores– ha reabierto el debate sobre la movilidad verde en Zaragoza. Para la Federación de Barrios y la Unión Vecinal Cesaraugusta ha faltado «ambición», ya que el perímetro, que abarca el paseo de Echegaray y Caballero, San Vicente de Paúl, el Coso, Conde de Aranda y la calle de Mayoral, es «muy escaso». Ambos colectivos coinciden en que el efecto de la medida «será nulo» mientras no haya multas, y más teniendo en cuenta que el Ayuntamiento se ha acogido al plazo de 18 meses que da el decreto del Gobierno central para desarrollarla de manera definitiva.

A juicio del presidente de la FABZ, Manuel Arnal, el Ayuntamiento tendría que haber incluido también el paseo de María Agustín, la plaza de Aragón o el paseo de la Constitución, ya que la zona acotada estaba ya prácticamente restringida al tráfico privado. «Se ha quedado en una zonita. Si no se reduce de forma drástica el uso del vehículo privado, todo lo que se saque de un sitio irá por otro», razonó. El problema, apuntó Constancio Navarro, presidente de la Unión Vecinal, es que los plazos del Ejecutivo central han hecho «absolutamente imposible» poner en marcha la zona, dado que el real decreto no se publicó hasta la última semana de 2022.

«Decir de un día para otro que no se podía acceder no habría tenido sentido. Imagino que, al principio, por despiste o desconocimiento, la gente seguirá accediendo, y cuando le llegue la primera o la segunda multa dejará de hacerlo. Lo importante es irse acostumbrando a coger menos el coche y apostar por ir andando o en bicicleta«, comentó.

Será a partir del lunes, una vez se recupere la normalidad tras las semanas de Navidad, cuando se empezará a ver cómo reaccionan los conductores. También será importante el papel de la Policía Local, no descartándose campañas especiales de concienciación.

Las exenciones para quienes viven en el entorno y para aquellos que acudan por motivos laborales harán que las afecciones sean, por ahora, escasas. El pequeño comercio, no obstante, admite ya «incertidumbre». «Tardará en ponerse en funcionamiento, pero afectar, afectará. Si hay que dejar los coches al otro lado del Ebro habrá gente que no pasará de la plaza del Pilar, pudiendo afectar, por ejemplo, al turismo», señaló el presidente de la Federación de Empresarios de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincia, Antonio Tornos.

Fuente: Heraldo

AGECU