Saltar al contenido

La apertura en festivos lastra las ventas del pequeño comercio

El negocio tradicional dice que no dispone de plantilla ni de medios para competir con las grandes cadenas

Desde ECOS tildan el modelo de «capitalista» y defienden «la salud y el descanso» del trabajador

 

El pequeño comercio afronta una recta final de año complicada porque les va a resultar «imposible» hacer frente a las grandes superficies que, ante la llegada de las fechas navideñas, amplían sus horarios y abrirán todos los días de la semana (incluidos los cuatro domingos que restan para finalizar 2023). «Nosotros no podemos abrir todos los días de la semana. No tenemos tanta plantilla como, por ejemplo, Inditex y necesitamos descansar», explica Concha Gracia, dependienta en la Lencería Talia en la calle Tomás Bretón de Zaragoza.

El calendario comercial queda establecido en la orden ICD/1233/2022 publicada el 24 de agosto en el Boletín Oficial de Aragón (BOA), donde se recogen los días festivos que pueden abrir las grandes superficies. De este modo, para muchos locales comerciales ya ha comenzado una época que es «es un infierno», según Ana Sánchez, dueña de la Gouture, en la calle José María Lacarra de Miguel, porque competir contra las grandes franquicias les resulta casi inviable.

El contexto, además, viene marcado por el famoso Black Friday, que ya desde hace años condiciona las apertura del pequeño comercio. «Esos descuentos del viernes negro a mi me dan terror», señala Sánchez. «Ese domingo 26 sí abrieron muchos locales, porque era una ocasión especial, pero el resto de domingos la mayoría vamos a permanecer cerrados», asegura la trabajadora, que incide en que «la tendencia a cambiar los horarios y alargar los días de descuentos solo perjudica a los pequeños emprendedores».

Ni siquiera los negocios pequeños que se sitúan en el centro y en puntos clave del comercio zaragozano se ven capaces de seguir los pasos agigantados que están tomando las grandes cadenas. «Si tengo que trabajar de lunes a domingo ya me mato, porque estoy yo sola», asegura Sánchez.El futuro del comercio tradicional: «Es un trabajo muy sacrificado y no quiero este futuro para mis hijos»

«Los comercios de alimentación o floristerías sí se pueden llegar a necesitar un domingo, pero la apertura de tiendas de ropa, por ejemplo, no es necesaria y se deberían mantener esos días como momento de descanso laboral», señala a este diario Vicente García, Secretario General de la Federación de Comercio y Servicios de Zaragoza y Provincial (ECOS).

Este calendario de apertura, además de tener un efecto negativo en las ventas, también afecta a la forma de consumo en las tiendas más pequeñas. «El público se acostumbra a comprar en los grandes mercados durante el fin de semana, es algo que ya notamos desde hace tiempo», apunta Sánchez, quien asegura que, tiempo atrás, «los sábados eran los mejores días de venta para nosotros. Aunque ahora el volumen de compra ha bajado mucho», dice.

Ana Sevillano, propietaria de Parole Modas –también en la calle Tomás Bretón–, incide en que «los sábados no viene casi nadie ya, la gente dedica su día libre al ocio. Vendemos sobre todo entre semana», explica. Para Sandra Ballesteros, dueña de Estrada, una pequeña tienda de moda en la misma calle, el motivo de la falta de demanda en los fines de semana tiene que ver con la apertura de centros comerciales como Puerto Venecia. «Las familias aprovechan para ir a estos espacios, donde pasan todo el día. Y si ya los sábados son malos, ahora los lunes y martes, al abrir estas tiendas todo el fin de semana, lo son más», apunta.

Estrategia

Desde ECOS, Vicente García, señala que desde las grandes empresas están siguiendo «una estrategia que busca deslizar los días de compra y que quita ese beneficio a los comercios más pequeños». Algo que, según García, está en contra del modelo comercial español y que está transformando el sistema en «algo puramente capitalista, dice.El futuro del comercio tradicional: «Es un trabajo muy sacrificado y no quiero este futuro para mis hijos»

«Los domingos son para descansar y eso, en España, siempre ha sido así», reclama. Esta tendencia a alargar los días de consumo «no es algo nuevo», añade el secretario general de ECOS. «Ya desde la primera década del siglo XXI se viene luchando con este problema desde el pequeño comercio. Al principio muchos abrían los domingos, ahora ya se ha comprendido que, tanto económicamente como para la salud del trabajador, es inviable», dice.

Por ello, en su gran mayoría las tiendas de barrio no levantan sus persianas el último día de la semana. Además, según García, «está más que demostrado» que las ventas no crecen porque sea domingo. «La gente tiene el dinero que tiene y no por abrir más días se va a conseguir más. Lo único que se consigue con este modelo capitalista es que las ventas que podrían haber generado un lunes o un martes en el comercio de proximidad se desplace a tiendas como Zara o El Corte Inglés», recalca.

Prendas exclusivas y una atención personalizada

Dos de las cuestiones que defiende el pequeño comercio y que aseguran que les diferencian de las grandes cadenas son la atención personalizada al cliente y la venta de prendas exclusivas. «Si una persona quiere una camiseta negra irá de cabeza a tiendas como Stradivarius, pero si busca algo más especial y único solo lo puede encontrar en el pequeño comercio», comenta Ana Sevillano desde Parole Modas. «Creo que, además de esto, poco a poco la gente se está mentalizando en no comprar los domingos, aunque son una minoría», reconoce.

 

Fuente: El Periodico de Aragón

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos