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Barcelona obliga a bajarse de la bicicleta y el patinete en 25 calles de Ciutat Vella

El objetivo del gobierno del alcalde Collboni es reducir los conflictos de convivencia en las vías de plataforma única

El Ayuntamiento de Barcelona está constriñendo el uso de la bicicleta y del patinete por una gran cantidad de calles de Ciutat Vella. El gobierno del alcalde Jaume Collboni hizo público ayer jueves la instalación de docenas de señales repartidas en 25 calles de este distrito que conminan a los usuarios de estos medios de transporte a bajarse de su vehículo y continuar su camino a pie. De un modo u otro, en muchos casos, la normativa ya obligaba a ello. Lo que ocurre es que mucha gente ignoraba sus obligaciones o simplemente las ninguneaba. El ejecutivo local trata ahora de no dejar lugar a dudas, de dejar bien claro por dónde pueden y por dónde no circular estos vehículos. El objetivo de la instalación de estas nuevas señales, argumenta, es reducir los conflictos de convivencia.

Hace años que el Consistorio trata de regular el pedaleo por los viales más angostos de Ciutat Vella, sobre todo fomentándolo en los más principales, como Hospital, Sant Antoni Abat, Carme, Ferran… De esta manera también trata de pacificar muchas vías de plataforma única donde el peatón se ve abocado a driblar todo el rato bicis, los cada vez más habituales vehículos de movilidad personal (VMP), furgonetas, carritos de mercancías, coches de residentes y visitantes que se atreven a circular por estos lares, excursiones de turistas a pie o lomos de cualquier trasto…

El Ayuntamiento trata de clarificar con una nueva señal en qué vías no se puede circular

El problema es que buena parte de estas vías principales que trata de potenciar el Ayuntamiento están pensadas sobre todo para cruzar el distrito, de un lado a otro. Y con los últimos vetos los desplazamientos de carácter interno se antojan harto complicados. De ahí que a las pocas horas del anuncio de la colocación de las nuevas señales, la asociación de vecinos del Gòtic, el barrio donde se encuentra la mayor parte, colgara un mensaje en la red X para denunciar que las medidas municipales perjudicar la movilidad cotidiana de los vecinos. Además, los modos del gobierno municipal también despertaron cierto malestar.

“La gente está molesta ante la falta de participación en una cuestión tan importante –dicen en la asociación de vecinos del Gòtic–. Nos hemos enterado de la medida por la prensa. Y analizando las calles seleccionadas vemos que los criterios del Ayuntamiento son económicos, que su objetivo es proteger a los visitantes de las calles más comerciales, obviando las necesidades de las personas que viven aquí. ¿Por qué vetan las bicicletas en la calle Salomó Ben Adret y no en Còdols? pues porque Còdols no está tan masificada. Tampoco entendemos que pongan estas señales en calles como Avinyó o Escudellers, por donde pasan coches y motos. En el Gòtic la masificación trae muchos problemas. Pero el Ayuntamiento está obviando que aquí aún vive gente, La lucha contra la masificación tiene que facilitar la vida de los vecinos, no complicarla más”.

La semana que viene informadores municipales explicarán in situ la nueva iniciativa

De todas formas, al menos por ahora, las nuevas señales están pasando más bien inadvertidas, como si fueran elementos decorativos. Si uno se aposta junto a ellas comprueba que la inmensa mayoría de usuarios de bicicletas y patinetes las dejan atrás bien raudos. Ya ocurrió en los siete puntos en lo que se pusieron el pasado noviembre, fuera de Ciutat Vella –Sant Andreu. Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts–, donde sigue siendo frecuente el paso de ciclistas y conductores de VMP montados en sus vehículos como si nada.

El Ayuntamiento argumenta que las nuevas señales, redondas de color azul, que indican obligatoriedad, son mucho más claras que las que ha existían en algunas de las calles de prohición (redondas, blancas con los bordes rojos). En las nuevas se ve a un ciclista y a un usuario de un patinete llevando sus vehículos a pie. En esta fase inicial se prioriza la pedagogía sobre la sanción. A partir de la semana que viene equipos de informadores municipales explicarán las novedades. Ello no impide, aseguran fuentes municipales, que la Guardia Urbana denuncie a aquellos que hagan caso omiso de estas indicaciones. Las sanciones en estos casos pueden alcanzar los 500 euros.

La acción forma parte del Pla Endreça, la medida estelar de Collboni para mejorar el espacio público

En la primera fase de implantación se pusieron nuevas señales en siete puntos, que se añadieron a otros dos que ya estaban en pruebas. Y se informó de que se sumarían otros treinta cuyas ubicaciones se estaban estudiando con los servicios técnicos de los distritos. Ayer se anunciaron 25, todas en Ciutat Vella. ¿Por qué sólo en el distrito histórico? La razón es la gran cantidad de calles estrechas que tiene, muchas con gran actividad que genera problemas de convivencia entre unos y otros usuarios de la vía pública. Se trata, por tanto, de poner orden. No en vano, esta actuación forma parte del Pla Endreça, la medida estelar del alcalde Collboni para la mejora del espacio público. En cualquier caso, se estudiarán nuevas ubicaciones en otros distritos.

En realidad, en gran parte las 25 calles de Ciutat Vella que estrenan la señal ya existía una prohibición de circular a bordo de VMP o bicicleta. En las vías de plataforma única –el pavimento está al mismo nivel en toda la sección, de fachada a fachada, la ordenanza de circulación fija que estos vehículos no pueden circular a menos de un metro de la fachada y que en todo caso deben extremar al atención respecto a la incorporación de personas que salen de los edificios a la calle. Esto es difícil por no decir imposible en multitud de puntos. Pero por si había duda, en algunos tramos ya había señales de prohibición (las blancas con borde rojo), que se han mantenido junto a las nuevas de color azul.

BComú carga contra la medida porque va «contra la movilidad sostenible y los vecinos» y «a favor de la masificación turística»

La medida de no es del agrado de BComú. Los exsocios del PSC en el gobierno ven incoherente restringir el paso de bicis y patinetes en el distrito de Ciutat Vella y no de coches. Se trata, a su entender, de una “limitación de la movilidad sostenible” que no da respuesta ni a los retos de contaminación que afronta la ciudad ni fomenta la movilidad activa entre los vecinos y trabajadores del distrito. La portavoz de este grupo, Janet Sanz, la calificó “otra medida en solo seis meses para privilegiar la masificación turística a costa de los vecinos y vecinas”, por lo que reclamó el restablecimiento de la circulación con bicicleta en las calles afectadas. Según la edil, con actuaciones de este tipo, “el PSC no va solo en contra de la bicicleta: va contra el clima, contra la salud y, especialmente, contra las vecinas”. Los comunes también han lamentado “la falta de debate con el vecindario y el comercio local en el Gòtic”.

Las vías afectadas

1 Calle de la Palla

2 Calle del Bisbe

3 Calle del Ave Maria

4 Bajada de Santa Eulàlia

5 Calle de Banys Nous

6 Calle Avinyó

7 Calle de la Boqueria

8 Calle de Sant Honorat

9 Calle de Montjuïc del Bisbe

10 Calle de Sant Sever

11 Calle de Salomó Ben Adret

12 Calle de Sant Fewlip Neri

13 Calle de la Llibreteria

14 Calle del Call

15 Calle de los Tres Llits / Calle de la Lleona

16 Calle de Escudellers

17 Calle de n’Arai

18 Calle de Simó Oller

19 Calle de Banys Vells

20 Calle de Miralllers

21 Calle de Vigatans

22 Calle de Robador (entre Sant Rafael y Hospital)

23 Calle de Flassaders

24 Calle del Pou de la Cadena

25 Calle del Arc del Teatre

Fuente: La Vanguardia

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