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José María Fernández, presidente de Santiago Centro: «En dos años desaparecerán los locales vacíos de las calles que concentran el comercio en la ciudad»

Señala que el futuro es halagüeño para el sector, siempre que se adapte a los tiempos con un comercio especializado, digitalizado y dinámico

 Santiago Centro es el centro comercial abierto que arrancó en el 2003 para atraer clientes al Ensanche. Son hoy 130 socios, con José María Fernández (Ferrol, 1966) al frente.

—¿Cómo van las rebajas?

—Como todos estos últimos años son rebajas descafeinadas, en el sentido de que hoy en día, por desgracia, el comercio está de rebajas todo el año, lo cual provoca incertidumbre en el consumidor. No sabe ni cuándo comprar ni cuándo va a comprar mejor; acabamos de vivir el Black Friday justo antes de navidad, que después funciona peor porque la gente compró en ese momento para regalar en navidad. Después, que si semana fantástica, que si semana de no sé qué … Yo creo que debería haber una regulación para todo el mundo, con unas épocas de rebajas para todos y un horario comercial para todos. Si no, provocas que las grandes superficies, las grandes áreas, las grandes marcas, que tienen un poder mucho mayor que el comercio pequeño, salgan muy beneficiadas.

—¿Cómo resiste el comercio de proximidad frente a las aperturas dominicales de los centros comerciales en las navidades?

—Es totalmente absurdo. En general cuando se abre en el Ensanche en domingo no es un buen día de ventas; solo funcionan quizás en los centros comerciales. Nuestro comercio tiene un arma fundamental, muy fuerte, que es la especialización, el trato con el público, el servicio postventa. Es con lo que tenemos que luchar y creo que se puede luchar y en condiciones muy ventajosas.

—¿Han tenido que subirse a internet para competir?

—El comercio tradicional, el comercio pequeño, se tiene que digitalizar. El público tiene que ver lo mismo en redes que en tu tienda física. La gente antes de acudir a tu tienda física, siempre va a mirar tu web, a ver cómo eres, qué ofreces. Con independencia de que compren por la web o no, tienes que estar ahí. Y la mayoría de las veces no quieren comprar en la web, quieren ir al establecimiento a ver el producto, probárselo y tomar la decisión de adquirirlo o no.

—¿Y llegan clientes de otras localidades a través de esa vía?

—Claramente sí. Lo que no puedes hacer es una página web y olvidarte de ella. Tiene que estar continuamente actualizada, continuamente colgando productos, independientemente de que la gente haga la compra online o no. Pero tiene que ser tu escaparate, que abres a todo el mundo y que se suma al escaparate físico.

—¿Su visión del futuro del sector?

—Yo soy optimista con el futuro del comercio. Me harto de repetir que el comercio especializado, digitalizado y dinámico es fiable. Es más, tiene muchas más armas frente al consumidor que las grandes superficies, que están sufriendo mucho. Yo creo que el futuro es halagüeño, siempre y cuando nos adaptemos a los tiempos. Y los tiempos están cambiando muy rápido, con lo cual hay que ser muy dinámico.

—¿Por dónde pasa esa adaptación?

—Por no quedarse estático. La gente quiere establecimientos con una experiencia de compra, quiere consultar en una página web y que sea una imagen como la del establecimiento donde va a comprar porque si no ya no va a ir al establecimiento. Supone romperse la cabeza todos los días ‘qué puedo hacer, cómo puedo acceder al público’. Sentarse y esperar a que entre el público no funciona, nunca ha funcionado. No estamos inventando nada nuevo, volvemos al comercio tradicional de siempre, especializado, que se movía para atraer al cliente. Lo que pasa es que con la época de bonanza nos habíamos acomodado todos a una situación muy fácil, en que todo se vendía, y ahora hay que luchar para vender.

—Una filosofía que encaja con su nuevo establecimiento, Jael Boutique.

—Creíamos que Santiago carecía de una tienda de piel, de bolsos, de marroquinería, especializada en determinadas marcas. Hemos abierto en navidad y estamos muy contentos. La gente comenta que ‘son tiendas como las de Serrano’. ¡Pues claro! Una persona de Santiago tiene que tener la misma experiencia de compra que allí, y es lo que quiere. No nos equivoquemos y pensemos que por ser una ciudad más pequeña tengamos que tener un comercio peor. Tenemos que tener el mismo, o mejor.

 —¿Qué situación atraviesa el comercio en Santiago?

—El comercio en Santiago está viviendo una etapa como todas las ciudades, de concentración en determinadas calles porque quizás en los años de bonanza se había abierto demasiado comercio. El que no se ha especializado está abocado a morir, porque se lo comen las grandes superficies y las grandes marcas de distribución. Se está concentrando, pero cuesta porque los locales tenían un precio desorbitado; hay ya determinados propietarios que tienen claro que tienen que bajar la rentas, pero otros no quieren hacerlo. Cada vez se ven más locales llenos, aunque todavía hay locales vacíos, que yo creo que en uno o dos años desaparecerán. Es decir, en determinadas calles va a estar todo lleno y vamos a volver a un comercio muy especializado. ¿Qué zonas lo concentran en el Ensanche? Xeneral Pardiñas, Doutor Teixeiro y también República del Salvador son las tres arterias principales de comercio. La demanda está, así que la oferta aparecerá. La población en la pandemia nos ha ayudado, en el sentido de comprar en el comercio local porque es el de proximidad, el de sus vecinos.

—¿Bonos como los Activa y Corazón impulsan las ventas?

—Sí, ves que sí, porque son bonos que te tienes que comprar y que se consumen, e incentivan el consumo. ¿Las fechas? Se está pensando en cambiar por ejemplo los bonos Corazón a otras fechas, porque ahora están en épocas en que la gente ya compra. Se pueden pasar a otras fechas comercialmente peores, para que para que la gente se anime a comprar por ejemplo en febrero o marzo, meses más duros.

—¿La dificultad para aparcar puede disuadir a potenciales clientes?

—No, no. Estoy convencido de que no. Cualquier persona que venga a comprar al comercio, no deja de hacerlo por tener que meter el coche en un párking. Cualquiera de nosotros hoy en día va a cualquier ciudad y lo primero que hace es meter el coche en el párking porque sabe que no tiene aparcamiento en superficie. Eso era antes.

Fuente: lavozdegalicia

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos