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El comercio abre el melón de los bajos turísticos: Ciutat Vella y el Cabanyal, «descontrolados»

«Nos preocupa mucho lo que pueda pasar en el Eixample», asegura Borja Ávila, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico y Ensanche de València

La Comunidad Valenciana perdió en un año cerca de 3.000 bajos comerciales, publicó ayer este diario. Muchos de ellos están en la ciudad de València, donde desde hace semanas las asociaciones vecinales y los particulares están denunciando en foros, encuentros y redes sociales que esos locales se están reconvirtiendo en pisos turísticos, una cuestión que inquieta, y mucho, al comercio local.

«El Cabanyal y Ciutat Vella están descontrolados y ahora nos preocupa mucho lo que pueda pasar en el Eixample», explica Borja Ávila, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico y Ensanche de València y miembro de Confecomerç CV, la entidad que ayer puso encima de la mesa el relevante número de cierres comerciales que ha habido en el último año. 

«València ha crecido mucho, pero los ejes comerciales son muy pocos y no podemos ir a menos»

Borja Ávila, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico y Ensanche de València

El desvelo que supone para el comercio esta realidad, cada vez más pujante en algunas zonas de la ciudad, tiene explicación: defienden que si una calle se va quedando sin comercios que, poco a poco, absorbe el turismo, el eje comercial desaparece y, con ello, la importancia del sector. «València ha crecido mucho, pero los ejes comerciales son muy pocos y no podemos ir a menos. Este tema lo hemos puesto encima de la mesa cuando nos hemos reunido con el Ayuntamiento de València, que nos traslada que se debe gestionar por barrios», cuenta Ávila. 

En este caso, si es por distritos, los comerciantes lo tienen claro: el foco hay que ponerlo ya en El Cabanyal y en Ciutat Vella, donde asegura que están «descontrolados». Ávila entiende que se debe a la realidad de algunos establecimientos que «por su singularidad comercialmente no funcionan y que por ello intentan sacarlos al mercado alquilando habitaciones o como una unidad entera». Las rentabilidades están, asegura, por encima del 19%, frente al 5% que puede dejar un comercio tradicional alojado en ese mismo bajo. «València no tiene suelo disponible y se aprovecha esta fórmula, pero lo que pasa en el comercio es fundamental porque está yendo a menos y pedimos que no vaya a más», dice Ávila.

El debate, abierto ya en la ciudad, se vincula también con la falta de vivienda. De hecho, las inmobiliarias de la ciudad reconocen que, al igual que con el alquiler de habitaciones, hay un «boom» en este mercado. Es por ello que la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (Asicval) defiende agilizar el cambio de uso de muchos de esos bajos cerrados -«tenemos muchos por toda València», asegura su presidenta, Nora García Donet- y dar salida así a esos establecimientos para que puedan ser también viviendas habituales. Destinarlos a vivienda o regularlo para evitarlo es un debate ya abierto en la ciudad. 

El gobierno local anterior propuso abordar la desertización comercial a través del programa «Amunt Persianes», réplica del puesto en marcha en Barcelona. Iba por barrios, pero las ayudas para reemprender negocios en locales cerrados dependían de la ubicación de los locales y así el consistorio identificó, por ejemplo, que barrios como Benicalap, Ciudad Fallera, el Botánico, el Pilar, la Roqueta, Marxalenes, Nou Moles, Russafa, Soternes, Tormos y Torrefiel tenían, hace ahora dos años, síntomas de desertización comercial severa. 

Propuesta
Rutas comerciales… y turísticas

Una de las propuestas del comercio histórico es crear una red de rutas comerciales en la ciudad. «València es una ciudad muy ‘paseable’ y esta es nuestra propuesta, hacer rutas que te expliquen qué monumentos puedes encontrar y también qué establecimientos, que combine turismo y comercio», explica Borja Ávila. Alude al «efecto llamada» que tienen unos comercios sobre otros, pues mantiene que «cuando más oferta haya, más atractivo hay para el cliente». Un ejemplo de ese conglomerado de oferta es el de la calle Don Juan de Austria, donde ayer se inauguraba una nueva droguería en el local comercial en el que, durante más de veinte años, se ubicó la tienda Disney. Colón y Don Juan de Austria son, de hecho, el principal eje comercial de València y los alquileres cada vez son más altos. En la primera, las rentas se sitúan entre los 1.500 euros/m2, según la consultora inmobiliaria Cushman & Wakefield.

Fuente: La Vanguardia

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos