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El mueble, un sector en plena mudanza que busca su sitio

En transformación por el cambio en los hábitos de consumo y con una atonía en ventas tras el ‘boom’ por la covid, el mueble vive un momento incierto ante la falta de relevo y la gran dificultad de encontrar profesionales formados

Con la mitad de empresas pero similar número de empleados. Así está el sector del mueble en Aragón respecto a hace diez años. Si en enero de 2014 había 215 empresas, en el mismo mes de este 2024 quedan 151, y donde había 2.936 empleos hace una década aparecen ahora 2.898 (muchos de ellos ocupados en tiendas), según datos del Instituto Aragonés de Estadística proporcionados por la DGA. El número de autónomos también ha descendido en estos diez años, desde los 464 de 2014 a los 306 actuales.

«El sector del mueble tras la crisis de 2008 perdió mucha industria y eso no se ha vuelto a recuperar«, asegura el empresario Guillermo Bolea, al frente de Muebles Bolea. «Desde entonces se han generado grandes cadenas de distribución y ha venido mucho mueble de importación de países asiáticos. El pastel está ya repartido y grandes empresas fabricantes como las que había antes no tienen hueco, ya que no pueden ser competitivas», afirma.

«Aragón era potente en este sector del mueble con grandes marcas de tapicería como Jacinto Usán, pero la mayoría han desaparecido», coincide Mariano Barbed, presidente de Acomza (Asociación de comercios de muebles de Zaragoza y Aragón), que aglutina 60 socios y 90 puntos de venta. «En tapicería quedan algunas firmas como Manuel Larraga, que funciona muy bien, sobre todo en exportación, y siguen fuertes grandes fabricantes de colchones como Pikolin o Relax, pero en el mueble hace años que la Comunidad dejó de tener un gran peso«, reconoce.

Y aunque el empleo se va manteniendo «siguen cerrando tiendas», advierte Barbed, ante «el problema de la falta de relevo generacional«. De hecho, según Acomza, en 2023 cerraron Decoración Lavi y Muebles JP (ambos por jubilación), Muebles Cannaregio, Merkamueble, Castilla Instalaciones de Oficina y Jenifer Aina, el 11% de los asociados.

«El traspaso como tal ha desaparecido. Casi nadie traspasa un negocio en este sector. Se necesitan muchos metros cuadrados, inversiones altas y las rentabilidades no son golosas», asegura el responsable de Acomza, que lamenta que «se esté perdiendo un tejido comercial tan importante». 

Según datos de la asociación, hay 624 establecimientos bajo el epígrafe ‘comercio al pormenor de muebles en Aragón’ y su cifra de negocio es de 169 millones, si bien si se incluye a todas las empresas relacionadas directa o indirectamente con el sector del mobiliario (Pikolin, Dula, Salgar, HMY Yudigar, Bujiol, Tapigrama, Noal Making, Artico Mobiliario, etc.) la cifra asciende a 733 millones al año

Las exportaciones del sector del mueble en 2023 superaron los 140 millones (frente a 127 millones en 2019), lo que supone un 0,8% del total del valor de las ventas de Aragón al exterior

Según Barbed, «la pandemia cambió la forma de relacionarse de las personas con su vivienda. Empezaron a detectar necesidades que tenían y hubo un ‘boom’ ya en el segundo semestre del 2020, todo 2021 y 2022″.  Una inercia de adelanto en las decisiones de compra que se alargó hasta 2023 , cuando comenzó la desaceleración en ventas, explica Barbed, al juntarse «por un lado, que los que ya compraron ahora no lo hacen, y por otro, las subidas de los tipos de interés, del euribor y las cuotas de las hipotecas». 

«Se ha construido mucha vivienda nueva de precio alto y no queda sobrante para el mobiliario», ironiza Barbed, que aprueba que ese aval del 20% que se va a dar a los jóvenes para que puedan acceder a una vivienda se acompañe de algún incentivo también para la compra de muebles, ya que en este momento, dice, «con el repunte de la inflación y los elevados precios, la gente prioriza lo fundamental que es la comida y pagar la hipoteca y apenas queda nada para renovar el sofá o los muebles».

Ante la llegada de la IX Feria del Mueble en Zaragoza, del 12 al 15 de marzo, Barbed invita a «que la gente ponga en valor el mueble de calidad, el confort» para ayudar a las empresa del territorio. Asimismo, pide más apoyo por parte de la Administración a un sector que «fuera de las grandes marcas está muy atomizado«.

El presidente de Acomza aplaude la celebración de este gran escaparate de tendencias que es la Feria del Mueble, «que atrae un año más a expositores de distintas partes de España y del extranjero y que es muy positivo para la ciudad por el movimiento económico que genera». 

Desde la institución ferial, Alberto López, su director comercial, indica que están ultimando ya los preparativos para abrir las puertas de este salón, que mantendrá el mismo número de expositores que la edición anterior, al encontrarse el sector en plena transformación y haberse producido tras la pandemia una desaceleración en ventas. 

En la Feria del Mueble se celebrará el día 13 el V Encuentro internacional Contract Aragón, que organiza Arex, sobre el sector de equipamiento hotelero, que está suponiendo una gran oportunidad para empresas aragonesas. Es el caso de Manuel Larraga, que exporta el 70% de sus muebles tapizados a hoteles de todo el mundo de NH, Radisson, Vincci, Marriot o Hilton.

Alejandro Larraga, hijo de los fundadores de esta empresa familiar que fabrica y diseña mueble tapizado, reconoce que «el mercado nacional está complicado y hay que luchar mucho y con unos márgenes muy ajustados». Además, «se da la circunstancia de que en pandemia hubo un repunte muy fuerte del mercado hogar y ahora está un poco parado». Sin embargo como la mayor cifra de negocio la tienen en el exterior, han podido seguir creciendo, explica, gracias a «sacar modelos nuevos continuamente». Como su ADN es la producción propia, tienen que formar a profesionales «Los necesitamos», subraya, «para ofrecer cada vez más producto a la medida y así diferenciarnos».

«Año tras año se nota mayor presión en los costes operativos, pero en nuestros casos las ventas en 2023 fueron mayores que en 2022«, señala por su parte Nacho Rey, CEO en Rey Corporación, que superó los 100 millones de facturación y que ha podido seguir creciendo gracias a su capacidad de adaptación. Para junio, adelanta, tendrán lista la reorganización integral de su tienda emblemática en la calle Bilbao. «Ya no se visitará por secciones sino por marcas y estilos de vida: ‘urban’, ‘nature’, ‘nórdico’, etc.», apunta.

Con más de 70 tiendas franquiciadas en toda España, «cada vez compramos más al mercado nacional, a los proveedores que quedan», confiesa, a la vez que hace autocrítica por haber permitido que caiga la industria del mueble que había en Aragón. Hace 20 años, recuerda, «marcas extranjeras como Ikea o Conforama representaban un porcentaje muy pequeño del mercado, pero ahora se comen la mayor parte». También entona el ‘mea culpa’ y «eso que nosotros fuimos dentro de lo mal que se hizo, de los mejores, a la hora de reaccionar y acomodarnos a lo que pedía el nuevo cliente».

Barbed defiende los buenos proveedores españoles con los que trabajan, entre ellos el aragonés Ramiro Tarazona, aunque «cada vez queden menos», y alerta del problema que tiene el sector para encontrar montadores de muebles, tapiceros o ebanistas. «No hay gente con oficio. Si quieres conseguir uno bueno lo tienes que traer de fuera», incide el empresario Guillermo Bolea.

«Cada vez es más difícil competir»
Daniel Bolea, sobrino de Guillermo Bolea (detrás), y Ana Zamora, decoradora, en la tienda de Muebles Bolea en Zaragoza.

Daniel Bolea, sobrino de Guillermo Bolea (detrás), y Ana Zamora, decoradora, en la tienda de Muebles Bolea en Zaragoza.

A. Sánchez

Fundada Muebles Bolea en 1964 por José María Bolea, esta empresa familiar aragonesa -cuyo legado han mantenido tres de sus cuatro hijos- ha pasado por buenos y malos momentos. Desde 2010, el nieto, junto a su padre y su tío, la dirigen. Es un negocio que ha pasado por muy buenos momentos, desde participaciones en las mejores ferias mundiales (Milán, Colonia o el Reino Unido), colaboraciones en series tan vistas como Velvet y amueblamiento de casas de famosos, recuerda Gillermo Bolea, a «otros muy malos como concursos de acreedores y despidos de grandes profesionales por crisis del sector que han sacudido gravemente al mueble«.

Bolea reconoce que «el sector lleva décadas en crisis», y aunque «hubo un repunte post-covid hemos vuelto otra vez a esa crisis perenne que azota a este sector». Critica que con «los incrementos de las materias primas, los costes laborales y la competencia de fuera de Europa cada vez sea más complicado competir con precios irrisorios de empresas extranjeras donde la calidad brilla por su ausencia pero el precio final es su atractivo». 

Así las cosas, lo que pide en nombre del sector son «más ayudas públicas a la hora de participar en ferias internacionales, donde puedan promocionar más la marca España y que de alguna manera se ‘eduque’ al cliente final para que apueste por el producto español y sienta orgullo de comprar un mueble hecho aquí». Años atrás, la firma que representa llegó a tener tres tiendas en la capital aragonesa y otra en Jaca así como varias en España, pero a día de hoy lo tienen todo centralizado en una sola tienda en Zaragoza, sita en la calle Santa Teresa. Con algún cliente importante en Bélgica, Bolea asegura que su mercado es sobre todo nacional, pero querría crecer en exportación.

«Hay que anticiparse a lo que viene»

Mariano Barbed reconoce que la venta ‘online’ de muebles se está comiendo ya el 20% de cuota de mercado y que las tiendas físicas tendrán futuro en la medida en que sepan dar un valor añadido y que el cliente perciba que no está comprando solo el muebl, sino algo más, como el servicio de atención en tienda, en el montaje o en decoración. «Vender un conjunto y no el mueble por sí solo. Si no, no seremos competitivos», advierte.

Mariano Barbed, presidente de Acomza, en su tienda en el barrio de Casablanca.

Mariano Barbed, presidente de Acomza, en su tienda en el barrio de Casablanca.

Guillermo Mestre

Al frente de Acomza y de Muebles Barbed, la empresa familiar fundada por su abuelo, asegura que la forma de mantenerte en el sector es «intentar anticiparte a lo que viene, visitar muchas ferias y usar toda la tecnología a tu alcance, así como programas de gestión digital y también realidad virtual para dar un servicio cada vez más personalizado y que el cliente lo perciba». 

Sobre si han recuperado la cifra de negocio de antes de la pandemia, responde que sí, pero que lo que no van a recobrar es la cifra de antes de 2008: «Eso fue otra historia que no se va a repetir». Ahora lo que necesita el sector del mueble, añade, es una línea de ayudas para que la gente joven pueda acceder a la vivienda y le queden recursos para poder amueblarla. «El envejecimiento de la población, la dificultad económica de los jóvenes y la tendencia cada vez mayor a las viviendas unipersonales nos sitúa en un escenario de bajo crecimiento», confiesa. 

Por eso, aboga por más medidas de apoyo como la aplicación del IVA reducido (10%) para la adquisición de mobiliario para obra nueva, la promoción de planes Renove o la desgravación fiscal por compra de muebles como sucede en Italia. Además, reclama desde Acomza ayudas a la formación y contratación de parados ya que «están desapareciendo los montadores de muebles; los pocos que salen de la FP los contratan las grandes empresas y el comercio de proximidad», dice, «se queda sin mano de obra cualificada».

Fuente: Heraldo

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos