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Apoyar al pequeño comercio es revitalizar los barrios y ciudades

Editorial

La agonía del pequeño comercio repercute en la desvitalización de los barrios y, por extensión, en un empobrecimiento no sólo económico, sino también social y cultural de nuestras ciudades. Desde 2019 se vienen registrando hasta 25 cierres al día de este tipo de negocios, en un sector que se enfrenta a una profunda crisis derivada no tanto de la caída de la demanda como de un profundo cambio estructural en los hábitos de consumo.

Las pequeñas tiendas resisten a duras penas la competencia de las franquicias y el auge del comercio electrónico. Su decadencia se refleja en las cifras que desvela hoy nuestro Primer planosólo quedan 476.459 autónomos dedicados al comercio al por menor. Esas dificultades también pueden constatarse de un vistazo en las grandes avenidas de las capitales españolas, donde las marcas les van comiendo cada vez más terreno físico gracias a un músculo financiero que les permite hacer frente a contingencias como la subida del alquiler y la inflación o la ruptura de las cadenas de suministro.

El sector necesita apoyo de unas administraciones que a menudo castigan fiscalmente a las pymes y no ofrecen suficientes incentivos. Pero también requiere que los consumidores se conciencien de que sus hábitos de consumo ayudan a vertebrar los barrios en los que viven.

Fuente: El Mundo

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos