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El comercio de A Coruña perdió desde 1990 la mitad de las tiendas y un tercio del empleo

Cuando mencionamos la palabra reconversión, los primeros sectores a los que la cultura popular suele asociar este proceso traumático de cambio son el industrial o el naval. Sin embargo, el comercio también está atravesando su propia transformación. La digitalización, las grandes superficies o la competencia inalcanzable de las campañas de las marcas internacionales son tres de los condicionantes que han acelerado esta reorganización de una actividad cuya salud se percibe a pie de calle, cuando los barrios se llenan de bajos vacíos.

Después de un tiempo recopilando datos, la Federación de Comercio de A Coruña le pone cifras a esta remodelación del sector. Según sus cálculos, en los últimos 35 años han cerrado más de la mitad de las tiendas de la ciudad. Si en 1990 había 7.000 comercios abiertos, a día de hoy son 3.000, menos de la mitad. En cuanto al empleo, si se estima que en los 90 en cada tienda había una media de dos empleados y ahora está en uno y medio, la masa laboral bajó de 14.000 trabajadores a 4.500.

«El comercio cierra por jubilación (sin continuidad) y por reconversión (lo que lleva a una gran rotación). El número de locales vacíos es elevado, pero es algo lógico, ya que dada la evolución de la economía y de las formas comerciales no es posible que todos los bajos disponibles estén ocupados con un establecimiento comercial», reconoce Miguel Agromayor, presidente de la Federación de Comercio.

Con todo, aunque reconocen una «reconversión natural», también piden alternativas para evitar la muerte del sector. «Es muy importante para activar el comercio de proximidad la realización de campañas promovidas por el Ayuntamiento o la Xunta, que continúen y mejoren las llevadas a cabo en los últimos años, como los bonos», apunta Agromayor.

La limpieza, seguridad e iluminación de las calles es otro aspecto a tener en cuenta. «Debemos tratar de traer gente a nuestras ciudades, villas y pueblos. La promoción de la ciudad a través del turismo es importantísima, sobre todo, cuando hemos perdido nuestra potencia industrial», añade Agromayor, que remarca como el comercio se ha polarizado en nueve zonas en A Coruña: el centro, la plaza de Lugo, la calle Barcelona, Os Mallos, Monte Alto, Cuatro Caminos, Oza, Elviña y Os Rosales.

Los dos extremos

La conversión de los bajos comerciales en viviendas, trasteros, garajes o para otros usos culturales y sociales alternativos es otra asignatura pendiente que destacan, siendo el barrio de Eirís el que registra un mayor porcentaje de bajos comerciales cerrados, un 59,6 % del total. Un datos similares a Sagrada Familia, con el 46,46 cerrados. En el otro extremo, el Distrito Picasso, con solo el 3,38 % sin actividad, o el Obelisco, con el 6,4 %.

En el sector también hacen autocrítica. «Los comerciantes deben tratar de cuidar sus comercios y escaparates, a fin de que resulten atractivos», admite Agromayor. El presidente de la federación también apunta que «el comerciante debe adaptarse a las costumbres del consumidor, no vale de nada abrir de 9.00 a 14.00 horas o de 16.00 a 20.00. Para ser competitivos, tener horarios dignos y poder conciliar la vida laboral con la familiar, tenemos que buscar la eficiencia y abrir las horas en las que creamos que podemos tener consumidores en la tienda», concluye.

Fuente: La Voz de Galicia

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos