Saltar al contenido

València: Los comerciantes del Centro Histórico piden un «Verbenódromo» para las Fallas de 2025València:

«Nos sentimos indefensos, venimos trasladando quejas año tras año», sin obtener respuesta del ayuntamiento, denuncian los negocios tradicionales

Urge una reforma del Bando Fallero para ordenar y limitar la instalación de churrerías, braserías y mojiterías, «en entornos protegidos»

La Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, cuya gerente es Julia Martínez, emitió ayer un duro comunicado en el que critica el incivismo y la suciedad que se ha adueñado de València durante las Fallas que ahora acaban de terminar y en el que reclaman medidas urgentes para evitar el deterioro de la fiesta y de la imagen de la ciudad. «Las Fallas -defiende esta entidad de comerciantes- no pueden acabar siendo reclamo para botellón, dejando una ciudad en condiciones insalubres. Si la financiación de las fallas pasa por la celebración de verbenas, deberá establecerse un lugar dotado de las infraestructuras necesarias un “Verbenódromo”, donde estas puedan llevarse a cabo sin interferir en la vida ciudadana, y donde el coste de la limpieza sea asumido por quienes se benefician, y no como ahora, a cargo del erario público puesto que se ha demostrado desgraciadamente un año más, que allí donde se llevan a cabo las consecuencias negativas repercuten en todo el entorno, y no sólo en la demarcación o el recinto de la Falla que lo organiza». 

Para los comercios tradicionales e históricos:«Es imprescindible replantear muy seriamente qué tipo de actividades se autorizan y en qué lugares, así como las dimensiones y altura de las instalaciones (que en un buen número de casos se exceden de lo autorizado) puesto que la afección negativa, va más allá del local frente al que se implantan e invisibilizan. Al mismo tiempo de quien es el responsable de controlar que, en el momento de la instalación se cumplan los requisitos de la autorización», defienden.

«Nos sentimos indefensos ante los abusos»

Tal como recuerdan, las quejas de los comercios del Centro Histórico no son nuevas. Con el anterior gobierno progresista liderado por Joan Ribó ya trasladaron estas críticas y ahora vuelven hacerlo con María José Catalá. «Venimos trasladando quejas año tras año y nos sentimos indefensos ante los abusos que se producencon un incumplimiento reiterado de lo dispuesto en el Bando de Fallas ya bastante laxo al respecto. Por ello, nos vemos obligados a documentarlo», lamentan.

«Insistimos en que el control previo del montaje, -relatan- debe recaer en el solicitante que es la Falla, que debe velar por lo que se instala en su demarcación sea acorde a los estipulado en el Bando y presentado en la solicitud, y así debe hacerse constar expresamente en el bando de Fallas. Es imprescindible replantear muy seriamente qué tipo de actividades se autorizan y en qué lugares, puesto que la afección negativa va más allá del local frente al que se implantan», aseguran.

Contra las churrerías y las mojiterías en espacios protegidos

«Atendiendo a la problemática desde hace una más de una década, relativas a las instalaciones de churrerías, braserias, mojiterias… en espacios protegidos y que afecta a los valores paisajísticos de nuestra ciudad histórica», se precisa realizar «una profunda revisión del Bando de Fallas», para ordenar, y planificar, «definiendo los criterios que deben reunir dichas ocupaciones en espacios de alto valor patrimonial, cultural y paisajístico».

El objetivo es reducir las afecciones, incorporar de forma integral las condiciones y criterios de estos elementos que se incorporan aunque sea efímeramente al paisaje urbano del centro histórico y el Ensanche, «para impulsar la regeneración de la imagen de estas instalaciones en vía pública y alcanzar las mejoras de calidad» en las “estampas urbanas en los espacios protegidos”, durante la celebración de las fiestas de Fallas, las fechas donde la ciudad recibe el mayor número de visitantes.

Que la instalación de estos elementos sea efímera, «no viene a justificar el grave deterioro que incorporan al paisaje urbano del centro histórico», careciendo de «sensibilidad» y «respeto» hacia aquellos elementos que poseen valor patrimonial y que preservan el carácter de Ciutat Vella y de l’Eixample como lugares emblemáticos de València.

«Lamentablemente» las extensiones publicitarias que lucen como reclamo estos puestos ambulantes de venta de comida en la parte superior, «resultan del todo innecesarias además de improcedentes al ser contrarias a la filosofía que impregna el Plan Especial de Protección de Ciutat Vella«, muy preocupado porque los procedimientos de intervención contribuyan a la mejora de la imagen urbana potenciando sus valores paisajísticos «y que se aplica de forma muy estricta a los establecimientos locales, pero se obvia en relación a estos puestos impropios de un centro histórico».

Por todo ello, «es fundamental que este tipo de actividades económicas ajenas al empresariado de la ciudad, se integren y convivan con paz y armonía con el tejido económico local». Es importante articular «las necesidades festivas y las comerciales, de forma que todas ellas contribuyan a reforzar nuestras fortalezas y nuestra identidad, enriqueciendo la imagen cultural de València». En esa línea, «deben crearse nuevos escenarios que doten de calidad ambiental estos espacios públicos de carácter singular».

Hay que denunciar y la Policía Local perseguir a los infractores

Por otro lado, si no existe denuncia, es imposible para la policía controlar todo lo que se instala eso días, «por lo que indirectamente el ayuntamiento ampara el incumplimiento de lo autorizado y se invita claramente a los excesos».

Es fundamental para diseñar una estrategia de mejora de la escena urbana, «procurar que no se produzcan estas situaciones año tras año, y mucho menos que dicho control recaiga en la autoridad pública Policía Local de València, sobrecargándola de unas tareas innecesarias, en unas fechas donde deben atender infinidad de frentes».

Fuente: Levante EMV

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos