Saltar al contenido

Eduardo Zamácola (Acotex): “Ya no hacen falta tantas tiendas, sino que sean rentables”

El presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos (Acotex) analiza la evolución del sector en el primer trimestre en un contexto en el que las ventas siguen por debajo de 2019.                      

“Hay menos capacidad de gasto y la discrecionalidad que tienes a la hora de gastar se ha pasado a otra prioridad”.

Menos tiendas, menos gasto y más normativa. Ese es el panorama al que se enfrenta el sector de la moda en la actualidad. Según datos publicados ayer por la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos (Acotex), la facturación del sector sigue sin alcanzar los niveles previos a la pandemia, una situación que se alargará en el tiempo, según el análisis de Eduardo Zamácola, presidente de la entidad. El directivo considera que “la pandemia nos ha cambiado a todos” y destaca la caída del gasto en moda que ha hecho el consumidor en los últimos años. Además, señala que tanto los outlets, como el multimarca o las grandes cadenas tienen el gran reto de “conocer qué quiere su cliente” y relaciona la subida de los tipos de interés con la situación actual del sector. Para el futuro, Zamácola se considera optimista, aunque reconoce que los conflictos internacionales generan mucha incertidumbre “y eso hace que el consumidor no salga a comprar”.

Pregunta: El informe lanzado ayer por Acotex bajo el nombre El Comercio Textil en Cifras muestra que no se ha recuperado el volumen prepandemia ¿Qué falta?

Respuesta: Falta mucho. Desde 2006 hay un efecto de crisis generalizada, acrecentada en los años posteriores. Destacaría dos efectos, las dificultades generalizadas y, sobre todo, un cambio de los hábitos de consumo por parte del consumidor. En 2006 el 12% de nuestra capacidad de gasto la invertíamos en moda y ahora estamos invirtiendo el 3,9%, ha pasado a un tercer y un cuarto nivel en la lista de prioridad de compra por parte de los consumidores.

P.: ¿Se va a recuperar?

R.: Es la pregunta del millón, también querríamos saber cuándo. Sin embargo, después de una caída de las ventas del 40% en 2020 y del 14% en 2021, en recuperarlo vamos a tardar mucho. No sólo se ha desplomado la facturación, sino que hay menos tiendas que antes de la pandemia. Hay que tener en cuenta también en qué está gastando el consumidor, si compra ropa muy barata en el nivel de ventas no se ve. No se sabe cuándo se va a recuperar esta situación, pero hay que recalcar que aunque una subida del 3,4% en 2023 no es suficiente, sí es una subida. Vamos a quedarnos con ese dato positivo.

P.: ¿Se dedica el dinero a otros gastos discrecionales o hay gastos no discrecionales que comprometen el presupuesto?

R.: En los últimos años han crecido los tipos de interés, y eso afecta directamente a que aumenten los costes y que disminuya la capacidad de gasto. Además, hay una inflación que hace que los productos alimenticios hayan subido notablemente los precios, así como el alza en los precios energéticos o la desaparición de la ayuda a los precios de la gasolina…  todo esto hace mella en el consumidor. Hay menos capacidad de gasto y la discrecionalidad que tienes a la hora de gastar se ha pasado a otra prioridad. La gente gasta en restauración, ocio y viajes. La moda vende productos duraderos que hace que los consumidores puedan usar el producto de años anteriores y lo motiva a que la gente no tenga la necesidad de renovar su armario. La pandemia nos ha cambiado a todos. Además, la inmediatez también es un requerimiento del consumidor y la moda sale perjudicada.

“Hay menos capacidad de gasto y la discrecionalidad que tienes a la hora de gastar se ha pasado a otra prioridad”

P.: ¿Si hubiese una caída de los tipos o de la inflación podría redundar en un aumento de las ventas de moda?

R.: Claramente sí. Si bajan los costes, los tipos y la inflación es algo positivo para el consumidor, pero también es bueno para el comerciante. Recientemente nos hemos encontrado con la tormenta perfecta: incremento de los costes para el comerciante (en el alquiler, en la energía, en la logística por los conflictos bélicos…) que han repercutido en el aumento generalizado de las prendas. Por otro lado, te encuentras un consumidor que también tiene problemas de costes importantes, con la hipoteca, la gasolina o los alimentos. Los consumidores tienen menos dinero y exigen descuentos. Si pasara lo contrario significaría que el cielo se despeja, para el comercio es positivo porque puede bajar precios y el consumidor tendría la capacidad de gastar más. Es cierto que nos falta la labor de que el consumidor vuelva a ver la moda como un gasto prioritario, pero eso es otra derivada.

P.: En el informe el formato outlet gana peso. ¿Cuál es su techo?

R.: El outlet es ropa nueva porque no se ha vendido, no pasa de moda y tiene una rebaja considerable, por lo que es una opción muy atractiva. También es cierto que el outlet está dentro del incremento que están teniendo las grandes cadenas, que no se está registrando tanto en el multimarca. Sin embargo, no hay un tipo de tienda que vaya a sobrevivir y una que vaya a morir, es un tópico que hay que eliminar. Las tiendas más rentables pueden ser desde las grandes a multimarca, sobrevivirá quien estudie todas las variables y sea capaz de mantener la atracción.

P.: Si el único que gana cuota de mercado es el outlet, se va a unas ventas con mucho menos margen. ¿Se está sobrestockando el sector?

R.: El secreto del éxito es acertar con la demanda, alinear tu oferta con ella. Eso es lo más difícil que tiene este sector. Siempre tenemos miedo a quedarnos cortos de stock, siempre pedimos o hacemos de más y muchas veces las predicciones no se cumplen. Además, los conflictos internacionales siguen afectando al sector. Son disrupciones que no te esperas porque generan mucha incertidumbre en el consumidor y limita su gasto en moda.

“Si bajan los costes, los tipos y la inflación es algo positivo para el consumidor, pero también es bueno para el comerciante”

P.: Según los datos publicados ayer, el multimarca pierde cuota, pero gana euros. ¿Eso significa una recuperación del canal?

R.: Siempre seré defensor del multimarca porque si es ágil y sabe entender cómo es su consumidor puede ser muy exitoso. El multimarca entiende muy bien cuál es su cliente y vestirlo de arriba abajo. El multimarca, pese a tener los mismos retos que el resto de los distribuidores, lo está haciendo muy bien y si pierde cuota de mercado es porque el modelo de las grandes cadenas es muy escalable. Sin embargo, hay alguno que aguanta y que lo está haciendo mucho mejor.

P.: ¿Hay renovación de operadores multimarca?

R.: Sí, hay renovación de todo tipo de vendedores. En cifras netas tenemos cien establecimientos menos que el año pasado, ha habido muchas marcas pequeñas que empezaron en online y ahora han abierto; hay establecimientos tradicionales que han cerrado y hay tiendas de las grandes cadenas que se han relocalizado. El auge del formato online, que ya estamos un 16%, también ha hecho que se reduzca la presencia de la tienda física, que no es tan importante como a principios de los 2000.  

P.: Inditex y H&M reducen tiendas, lo que supone que venden más con menos, pero ¿aumenta la rentabilidad de las tiendas?

R.: Sin lugar a duda, de hecho, se ve como Inditex, por ejemplo, sigue batiendo récords. En la primera década del 2000 todos abrían tiendas y vendían allí. En ese momento la clave era cuánto facturabas y cuántas tiendas tenías porque la rentabilidad no era importante. Ahora la dinámica ha cambiado, ya no hacen falta tantas tiendas, sino que los puntos de venta tengan sentido y utilizar la omnicanalidad.

P.: Los hipermercados pierden cuota. ¿Ha llegado el techo?

R.: También tienen que reinventarse. Sin embargo, es cierto que el producto principal del supermercado es alimentación y siguen estando arriba en cuanto a las ventas de moda por lo que no considero este dato algo preocupante.

P.: ¿La regulación sostenible de la Unión Europea afectará al mapa de la distribución?

R.: Tenemos muchas dudas de lo que va a pasar. El consumidor no está dispuesto a pagar más precio porque una prenda sea sostenible porque sigue prefiriendo lo barato a lo sostenible, así que el cambio costará. Con la regulación, el mapa cambiará, pero las empresas son sostenibles porque se lo están exigiendo. No me creo que ahora sea una gran cadena lo que crea que hay que cambiar el mundo, si no que quiere mucha rotación, volumen y vocación de comprar menos ropa. Que se le imponga a un pequeño comercio una tasa por vender ropa parece que se le culpe de lo que está pasando.

P.: Nuevos operadores como Shein, ¿lastran ventas al comercio en España?

R.: No es que lastren, sino que quitan ventas. Hay pocas empresas menos sostenibles que Shein porque es baja calidad, gran volumen y precios bajos. Habría que ver cómo funciona la cadena de suministro. Sin embargo, es una situación que seguirá; en el futuro nos quejaremos de otros operadores porque seguirán apareciendo otros operadores similares. La cadena de suministro del sector es muy compleja y con mucho coste, así que los precios no pueden ser tan bajos.

P.: ¿Cómo cree que va a acabar este año?

R.: Hemos tenido un primer trimestre complicado, con los dos primeros meses con un crecimiento ligero, mientras que en marzo la caída ha sido del 7,9%. Siempre tenemos en cuenta un posible efecto Semana Santa, donde las ventas pueden auparse por el turismo, aunque este año las fuertes lluvias no han dado ese resultado. Esperemos que a cierre de abril se recuperen las ventas de las tiendas y que el resto del año todo vaya mejor, me mantengo optimista. En cambio, es cierto que los datos que manejamos no son los mejores del mundo. Los conflictos internacionales y los datos macroeconómicos no ayudan.

Fuente: modaes.es

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos