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El consumidor ecológico: del «voy poco a poco» al «hago lo que puedo»

No todos los ciudadanos que optan por los alimentos biológico presentan las mismas características. Se dividen entre los principiantes, los racionales y los convencidos.

No todos los consumidores de productos ecológicos presentan el mismo perfil. Los hay que se van adentrando en este tipo de alimentos, pero también los que quieren convertir su aspiración en convicción y no falta, por supuesto, los que los adquieren porque consideran que son más saludables, pero también porque contribuyen a la mejora del medio ambiente.

Son los tres segmentos que diferencia el estudio realizado por Aragón Ecológico, el comité de agricultura ecológica de Aragón, que habla de consumidores principiantes, de racionales y de totalmente convencidos.

«Yo voy poco a poco» es la frase que define a los «principiantes», en cuya cesta de la compra todavía es escasa (un 15%) la proporción de productos ecológicos.

Es el grupo mayor, supone el 50% de los clientes totales de los alimentos ecológicos y aunque son sensibles a aspectos medioambientales y reciclan «todo lo que pueden», no están comprometidos y no pagarían más por los productos órganicos, señala el documento. Su perfil es el de un consumidor soltero o que vive en pareja, con o sin hijos, gasta de media unos 72 euros al mes en alimentos ecológicos, que compra, con frecuencia semanal, en el supermercado convencional o en tiendas de barrio.

«Hago lo que puedo» es el argumento del calificado como consumidor ecológico racional. Es aspiracional y aunque le gustaría ser convencido su adquisición de productos ecológicos se ve muy afectada por el nivel de los precios, por lo que aunque está sensibilizado con los aspectos medioambientales, su compromiso de compra suele estar marcada por el contexto económico.

Representa el 32% del total de los consumidores ecológicos y su perfil responde a una persona soltera o que vive en pareja, que puede tener hijos o no. En su cesta de la compra hay en torno a un 25% de productos ecológicos, aunque asegura que quiere aumentar este porcentaje en un futuro. Gasta al mes una media de 137 euros en este tipo de productos, que adquiere semanalmente en distintos establecimientos, como el supermercado convencional, supermercados especializados o tiendas de barrio con productos ECO. La salud, el deseo de evitar los químicos de síntesis y cuidar la naturaleza son los motivos que guían a este consumidor, que, según señala el estudio, sigue una dieta mediterránea.

Son una minoría (el 18%) y el argumento que los define es «lo ecológico es salud», recoge el informe. No es este el único motivo por el que consume este tipo de alimentos. Aprecia también su sabor y su textura y está muy sensibilizado con el medio ambiente, ante el que muestra «un compromiso activo hacia su preservación», por eso, afirma no consumir marcas que no son respetuosas con el medio natural.

Su perfil responde a un consumidor que vive en pareja y tiene hijos, gasta hasta 190 euros al mes en productos ecológicos y en su cesta de la compra, el peso de los alimentos producidos de forma orgánica supone un 30% del total.

Fuente: Heraldo

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos